17 de setembre de 2006
J. R. ALONSO DE LA TORRE
Este es el fin de semana de Tricicle. Su obra «Sit o los increíbles hombres silla» fue representada este viernes ante un Auditorio lleno en patio y con buena entrada en platea. El sábado y el domingo se esperaban llenos (calculo unos 50.000 euros de taquilla en total). El espectáculo colmó las expectativas de un público que empezó sonriendo, llegó después a la franca carcajada y acabó el espectáculo entregado de nuevo a la sonrisa cómplice.
El viernes, la edad de la concurrencia iba de los 25 a los 55, en general. Para Cáceres, la entrada era un poco cara (20 euros platea y 25 patio). Sin embargo, fue un dinero bien invertido: el espectáculo te deja con la sensación de haber pagado por algo que merecía la pena. Joan Grácia, Carles Sans y Paco Mir han preparado 100 minutos de fiesta alrededor de la inteligencia, el ritmo, la sorpresa y el humor. La representación comenzó sin estridencias, introduciéndote suavemente en el mundo de la silla hasta convertir este mueble en el eje de la historia y así, mecido entre sonrisas, el espectador abandona paulatinamente las preocupaciones que ha traído del exterior, se sumerge en el discurso gestual, es atrapado por la sucesión de gags, se siente halagado porque lo tratan como ser pensante y acaba entregándose en cuerpo y alma a los hombres silla, que, mediado el espectáculo, ya han secuestrado el entendimiento colectivo de 800 espectadores y lo manejan a su antojo: de la sonrisa a la boca abierta, del asombro a la risa desinhibida, del palmoteo feliz al suspiro que sucede a la carcajada. Sobre el escenario se viven momentos memorables como la recreación de un paso de Semana Santa o la actuación de un domador de sillas-oveja. Las escenas se hilan vertiginosamente, lo inesperado acecha en la culminación de cada historia y, al final, el público sale con el mismo gesto con que se vuelve de vacaciones: se ha olvidado de los problemas.
El viernes había muchas caras conocidas. Entre los personajes públicos, el concejal Felipe Vela y el director general Chema Corrales. Ambos me dijeron lo mismo: «A ver si nos reímos un poco» Pues se rieron bastante, lo cual no está mal con el curso político que se avecina.
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