16 d’agost 2007

La "contemporánea" Antígona de Miguel de Murillo se estrena mañana en la Alcazaba


16 d'agost del 2007

Maricarmen Seguin

Foto: Jorge Armestar

El nuevo espacio escénico del Festival de Teatro Clásico de Mérida, la emblemática Alcazaba árabe, vuelve a convertirse mañana en escenario teatral improvisado para acoger la representación de Antígona: una adaptación del texto de Sófocles, versionado por el dramaturgo extremeño Miguel de Murillo y escenificado por la compañía "Vaivén", bajo la dirección escénica de Esteve Ferrer.Esta contemporánea visión del clásico acerca a la heroína griega a un acontecimiento bastante más próximo: la I Guerra Mundial, como prueba inequívoca de la triste actualidad de los conflictos, motivados, antes y después de Cristo, por la insaciable sed de poder del ser humano. La representación de Antígona en Mérida es más que un "reto" para el dramaturgo y el director, que ya cosecharon éxitos en otras ediciones del Festival. Esta obra pretende ser, en palabras de Murillo, "un ejercicio de reflexión" que no busca acercar al público a la tragedia, sino que intenta aportar "claves" que ayuden al espectador a comprender por qué su esencia es "perfectamente adaptable a la sociedad actual".
"Emoción, reflexión y entretenimiento": eso es lo que promete el director Ferrer. "La utilización de un lenguaje cotidiano que, al mismo tiempo, mantiene sus rasgos poéticos" hace posible que el público "comprenda el mensaje" de una obra que, además, recupera un elemento casi disuelto por la "grandiosidad de los espectáculos de hoy": Antígona es "teatro hecho por actores, sin más inventos".
El reparto del espectáculo "se aleja un poco de la dimensión clásica", permitiendo un montaje "más ligero y dinámico". La protagonista, encarnada por Ana Pimenta, es una "mujer actual", que bien podría tomarse como "portavoz de muchas mujeres de hoy día". De ahí que, para representar a esta particular Antígona, la actriz haya tenido que desembarazarse del mito y, simplemente, ver a la heroína "de la que se ha escrito tanto" como a "cualquier otro ser humano, luchando con sus pasiones, emociones y sentimientos." Idéntica situación la que ha tenido que afrontar Miguel del Arco, que interpreta a Creonte, y que confiesa haber "sufrido" preparando su personaje hasta que se decidió por dejar aparte todo lo que leyó sobre él y moverse según dictaminen sus "instintos".
Antígona en el SXX
El texto original, escrito hace 23 siglos por el literato griego, no es sólo uno de los máximos exponentes del teatro clásico, sino, también, según Ferrer, "la tragedia máxima de la libertad, la familia y el derecho natural frente al despotismo". Elementos, todos estos que hacen de Antígona un montaje cuya fuente de inspiración es "pura actualidad". Situar este clásico en pleno siglo XX, concretamente en las etapas más convulsas de la historia contemporánea europea, no es un desacierto.
El texto se sitúa concretamente en una de las etapas más convulsas de la historia contemporánea europea: la Primera Guerra Mundial. Tal y como apuntó Ferrer, "sin intención de traicionar a Sófocles", los conflictos desatados en torno a la Guerra de los Siete contra Tebas, son equiparables a los de la Europa de 1914, cuando las naciones se enfrentaban entre sí, engarzando una de las "cadenas de conflicto más sangrientas de la historia".
Mérida y el teatro
Esteve Ferrer confesó sentirse especialmente "emocionado" por su regreso a Mérida, tras el éxito que consiguió en 2005 con su "Rómulo, el grande". Esta ciudad, dijo, ha sido testigo de sus satisfacciones.
Mañana probará suerte en el estreno de Antígona, y lo hará en un escenario distinto, la Alcazaba, cuya incorporación a la oferta del Festival, "ha servido para enriquecerlo", llevando el teatro "a todos los rincones de la ciudad", y una iniciativa que promete repetirse el año que viene, según lo confirmó el delegado de Cultura, Julio César Fuster.