09 de setembre 2006

Mejor solo que mal acompañado

9 de setembre de 2006

Desde el principio de su carrera, Pepe Rubianes quiso diferenciarse del resto y tomar su propio camino. Después de unos inicios irregulares, en compañías como Dagoll Dagom o a las órdenes de Albert Boadella, decidió que su vocación era el monólogo cómico y visceral, donde compartir su visión de la vida con el público. Su primer montaje fue «Pay Pay», en el año 1983, donde llamó la atención por su naturalidad, ironía, y hasta cierto aire de personaje de «cartoon», con la introdución de una de las que acabarían por ser sus señas de identidad: la utilización de las onomatopeyas. Después llegarían «ño», «Sin palabras» y «En resumidas cuentas», montajes que repetían fórmula, con facilidad para la improvisación, sin miedo en apoyarse en el taco y la expresión directa para el chiste y el «gag» . El actor acabó por crear un gran personaje de sí mismo, un gallego de origen y catalán de adopción, cáustico, anárquico, canalla, amante de Cuba, de la noche y de hablar por los codos. Su popularidad fue creciendo y en la Barcelona olímpica ya era uno de los cómicos más famosos y respetados de Cataluña, con continuas apariciones televisivas, que incluyen la entrevista más larga jamás realizada en la televisión catalana. Muchas veces le tentaron con un programa propio, pero Rubianes no quiso abandonar nunca su independencia. Esto no impidió que en 1995 protagonizara la serie «Makinavaja», versión televisiva del célebre personaje de cómic, lo que le granjeó cierto reconocimiento más allá de Cataluña. También ha hecho cine, pero siempre en pequeños papeles, en películas como «El porqué de las cosas», de Ventura Pons, o «Barrios Altos», de José Luís García Berlanga, y protagonizó con Ana Alonso «El crimen del cine Oriente», de Pedro Costa.Hace un par de temporadas pasó un año sabático en Kenia, desde donde regresó con la idea de un nuevo montaje, «Lorca eran todos», su estreno como director teatral, responsable de un gran elenco de jóvenes actores.