16 d’octubre 2008

«El día del estreno siento miedo, mucho miedo»


5 octubre de 2008

Desde su infancia tuvo clara su vocación teatral, salvó la oposición de su padre y ha triunfado, «ya que siempre he sido una persona muy seria»

GEMA SÁNCHEZ

A la izquierda, Seoane durante la entrevista. / DMMe siento a hablar con Juanjo Seoane, en su última visita a Santander, y hablamos del bien y del mal, de la vida, de tantos amigos comunes, y cómo no, del teatro, ese maravilloso mundo, en donde este prestigioso producto teatral se siente como pez en el agua.

- ¿Es tal vez su afición al teatro lo que te lleva a Madrid?

- Sí, desde que tengo uso de razón me interesa el teatro, mis primeros juguetes fueron teatritos de cartón, con sus recortables, y mi juego preferido, era organizar compañías de teatro con mis amigos, a los 7 u 8 años, los representábamos en los portales de la calle donde yo vivía que eran los Santos Mártires; algunas veces una señora nos decía: «¿Hoy os dejo que lo representéis en mi salón!». Recuerdo que cuando iba al colegio San José había una monja que preguntaba que queríamos ser de mayores; yo siempre decía, 'yo quiero dedicarme al teatro'.

- ¿Pero que quería ser actor?

- Yo quería ser actor, porque me parecía maravilloso, de repente poder ser rey, esclavo, un amante maravilloso o un traidor, en definitiva poder vivir otras vidas que no fueran la mía. Siempre leía mucho teatro, las obras completas, desde los hermanos Quintero a Benavente, y García Lorca; incluso mis padres me regañaban, porque decían que leía demasiado. Leí las obras completas de Casona, una por una y eso que tiene ciento y pico obras. Todo esto me hizo adquirir una cultura teatral de poso, luego fui descubriendo a otros autores, Pirandello, Ionesco... Recuerdo que había una obra, que siempre he querido representar y nunca he podido, 'La Cantante Calva' de Ionesco. Descubrí a Shakespeare y 'Hamlet' era mi obra preferida.

- Y cuando llegó a Madrid, con respecto a Santander, ¿cuáles fueron las diferencias más notables que encontró?

- Empecé en el cuadro de actores de Radio Cantabria, tenía 15 años, y a los 19 años me di cuenta que no quería ser un aficionado en mi tierra, yo quería ser un profesional, y la única forma era irme a Madrid. Me enteré que existía, la Real Escuela Superior de Arte Dramático y también la Escuela Nacional de Cinematografía y decidí que quería por lo menos intentarlo en la escuela de cine y de teatro porque me gustaban las dos cosas.

- Pero ¿era muy difícil entrar en la escuela de cinematografía?

- Sí. Yo me presenté al examen, allí estaba Ana Mariscal, que era la examinadora, a mí me temblaban las piernas, era unas de las actrices que yo había visto en cine en los Salesianos, donde todos los domingos ponían una película. En la escuela de cine me hicieron examen teórico y una prueba libre de interpretación; recuerdo que elegí el monólogo de Hamlet el 'Ser o no Ser.... He ahí el dilema'. Parece que lo hice muy mal, Ana Mariscal me dijo: «¿Has estado como si fueras de cine mudo!». Mi padre había hablado con un amigo, director general del Ministerio de Información y Cultura, para que hablase con Ana Mariscal; mi padre le dijo: «Mira tenemos los dos mejores restaurantes de Santander y una cafetería, esto es una locura de mi hijo, así que te pido que hables con la sra. Mariscal y lo suspenda».

- ¿Estaba mal visto en aquella época ser actor?

- Era una cosa de locos y bohemios, mi padre me decía que los actores en cuanto ganaban dinero estaban deseando poner un restaurante, pero Ana no hizo caso de la recomendación adversa y me aprobó. Empecé a estudiar y sacaba unas notas muy importantes; hice las dos cosas a la vez, el teatro y el cine, aprobé todos los cursos y saqué la titulación, con compañeros como Mario Camus, Antonio Mercero, Pilar Miró, José Luis Borau, Pedro Olea y de actores por ejemplo Juan Luis Galiardo, Manuel Galiana...

- ¿Por qué acabó siendo productor, si quería ser actor?

- Me dieron el premio fin de carrera en la Escuela de Arte Dramático.

- ¿Pero llegó a trabajar como actor?

- Sí llegue a trabajar, con Antonio Mercero, hice uno de los papeles principales de su primera película 'Se necesita chico'; hice otro papel con Rocío Durcal en 'La chica del trébol', con Ana Mariscal la película 'La Quiniela', y algunas más. Pero en la escuela de cine me fue interesando mucho la producción, porque el productor era el que creaba la obra, yo no quería estar esperando a que me llamaran, yo quería crear y decidir lo que hacer en cada momento.

- ¿Cual fue su primera experiencia como productor?

- En Santander cuando tenía 17 años con unos amigos fundé una compañía de teatro, para representar una obra de Tono y le alquilé el Teatro Pereda al padre de Juan Calzada, un domingo por la mañana a las 12 para hacer esta función. Nos dieron la taquilla y lo alquilé en 75 pesetas, ahí empecé a ejercer de productor.

- ¿Y qué tal resultó?

- Un exitazo, porque todos los actores vendimos las entradas a nuestros amigos y familiares,

- ¿A qué cree que se debe que los santanderinos cuando salen de Cantabria se sitúen estupendamente, están dotados de alguna manera especial, tanto para el arte como para los negocios?

- Nos fijamos en los santanderinos que han triunfado, como tu suegra o Noriega y muchos más, pero nos olvidamos de los que no lo han conseguido.

- Cuando está en Madrid, ¿echa de menos cosas de Santander?

- El mar, siempre, cuando viajo procuro estar en hoteles que estén cerca del mar y pido una habitación que se vea el mar, e incluso me compré hace algunos años una villa muy bonita en Creta y desde la habitación donde duermo me despierto viendo el mar. Ese mar de Creta.

- ¿Qué tiene Juanjo Seoane para que todas las divas del teatro y el cine confíen en él?

- Creo que es algo que no me lo han regalado, he trabajado día a día, pasando a veces momentos económicos muy duros, pero siempre he sido una persona muy seria, nadie podrá decir que Juanjo Seoane le ha debido una sola peseta, he salido como he podido, y siempre he sido serio y honesto. Tengo fama de hacer grandes producciones bien hechas.

- ¿En qué se fija para elegir una obra?

- Lo mismo que siente un hombre cuando ve cinco o seis mujeres y de repente dice: 'Ésa', y se enamora de ella yo me enamoro de cada función; a lo mejor no es la más guapa pero hay algo en ella que te atrae. Lo mismo me pasa a mí con una obra de teatro.

- ¿Qué siente el día del estreno?

- Miedo, mucho miedo, sólo una vez me he estado sentado el día del estreno, porque me obligaba el protocolo, porque tenía que estar junto a la Reina, y lo pase fatal, me pasé toda la función dando codazos a la Princesa Irene, la hermana de nuestra Reina.

- De no haberse dedicado al teatro, ¿qué hubiese sido?

- Mecenas