09 de setembre 2006

El nuevo teatro dificulta el acceso a los minusválidos, pese a cumplir la normativa


3 setembre 2006

La rampa de la puerta es demasiado inclinada y las butacas reservadas son las de peor calidad La Federación de Discapacitados espera respuesta a las enmiendas presentadas al proyecto
MARÍA JOSÉ ÁLVAREZ
JAÉN

PROBLEMAS. Aspecto actual de la construcción del nuevo teatro, en el casco antiguo. / FRANCIS J. CANO
ANTECEDENTES
F El albergue juvenil: La Federación pone como ejemplo la construcción del albergue juvenil, contigua al futuro teatro. Es, según Huertas, una excelente muestra de arquitectura accesible que, según su criterio, será conocido en toda España por esta característica. En esta obra sí se atendió a las necesidades y a los consejos emitidos por la Federación Provincial de Discapacitados.
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Hay muchas formas de cumplir una normativa. Y, desde luego, una obra de gran envergadura como lo es la del nuevo teatro para la capital respeta las condiciones arquitectónicas impuestas legalmente sobre accesibilidad. Pero la Ley hace la trampa y el futuro espacio escénico da fe de ello. Así lo afirma la Federación de Minusválidos de la capital, que ha estudiado con detalle unos planos, los del Teatro, que les vuelven a «discriminar» con respecto a las personas que no sufren discapacidad alguna.Son muchas las deficiencias que la Federación ha detectado en el proyecto. Y así se lo manifestó a principios de verano a los técnicos de la Delegación de Cultura y a la propia delegada -esta última Administración es la encargada de dar el visto bueno o de modificar los planos diseñados por el Ayuntamiento-.
En primer lugar, porque la rampa de acceso, por la calle Millán de Priego, presenta una pendiente del 8%. Según explica el presidente de la Federación, Alfonso Huertas, la elevada inclinación, unida a su extensión, hace improbable que los brazos de un minusválido puedan empujar la silla de ruedas hacia el interior del teatro. Propone que, debido a que hay espacio suficiente, se alargue más la rampa y la inclinación sea, como máximo, del 5%. Tampoco las taquillas están a la altura adecuada, ni hay accesos a los despachos interiores o a los cuartos de baños de los trabajadores. «¿Acaso no se ha previsto que un discapacitado tenga que trabajar en el interior?», se pregunta Huertas.Los minusválidos tienen también vetado el acceso al escenario. «Una persona con discapacidad también puede ser actor. De hecho, ya los hay», matiza el presidente. Pero, sin duda, uno de los aspectos que más critica la Federación es la distribución de los patios de butacas. Cuenta Alfonso Huertas que los sillones reservados para personas con minusvalía se encuentran al final. Son los más retirados, los que normalmente se materializan en entradas más baratas al ser de peor calidad.
Para Huertas es un nuevo modo de discriminación. Considera que un teatro adaptado no es una «limosna» para un minusválido, sino que debe ofrecerle los mismos derechos y, por tanto, las mismas prestaciones, que a cualquier otro ciudadano.
El presidente explica que, pese a que la Junta estudia sus peticiones (aún no han obtenido respuesta) la contestación a una posible reforma del patio de butacas fue contundente: no resulta viable económicamente y, por tanto, no se realizará.