
10 de setembre de 2006
ANA BELÉN COBOS
La realidad de las artes escénicas en Córdoba podría asemejarse a una balanza que, lejos de equilibrarse, parece inclinarse hacia una situación imprecisa, sobre todo por la falta de infraestructuras adecuadas. Esta vez, el teatro sube a un escenario en el que los directores y actores de las compañías teatrales ocupan las butacas principales para realizar un examen de esta disciplina, que parece perder fuelle en el panorama cultural de la ciudad.
Córdoba cuenta en la actualidad con tres compañías teatrales. Trápala, Teatro Par y Bocanegra conforman el horizonte de las artes escénicas en la ciudad, que se ha visto ampliado con la incorporación de una nueva compañía, Chalana-Cor que, bajo la dirección de José Llamas, aporta un soplo de aire fresco a la realidad de un teatro que, a pesar de su calidad, sufre ciertas carencias.
La citada escasez de infraestructuras y, sobre todo, el poco apoyo que las artes escénicas reciben de las instituciones locales son las principales quejas de quienes sufren más de lleno esta parálisis, de la que en ningún momento se han contagiado los actores, cuya actividad y dinamismo no decae tras el telón.
Esta realidad se enfrenta al potencial del público de una ciudad educada en el teatro y con muchos años de tradición y gusto por lo teatral. Y es que el conjunto de las compañías cordobesas coincide en que el principal fantasma que sobrevuela el teatro en Córdoba es la falta de apoyo que la instituciones locales prestan a las artes escénicas, y las diferencias con el resto de actividades culturales a las que, desde las administraciones, se les ofrece una mayor cobertura.
Las subvenciones y las ayudas económicas son "pocas por no decir ninguna", asegura Álvaro Barrios, de Teatro Par. Una situación que no ha cambiado en los últimos años. "No hemos notado cambios, ni que se haya apostado fuerte por nosotros desde que surgimos en la escena teatral. Lo único que ha cambiado es que antes realizábamos los malabares sobre cantos rodados y ahora lo hacemos sobre losas de mármol", apunta Borja Rodríguez, de Bocanegra, compañía que se vio obligada a abandonar los escenarios de Córdoba para probar suerte en la localidad de Puente Genil, donde actualmente se encargan de la programación y la dirección teatral pontanesa.
El recién llegado José Llamas se ha percatado de esta escasa colaboración, y pese a que afirma no haber solicitado ningún tipo de subvención para su compañía, asegura que "desgraciadamente las tres compañías que conozco tienen una dificultad terrible en la contratación por parte de los estamentos políticos".
Los espacios teatrales y las infraestructuras son otros de los aspectos puestos en tela de juicio y que se han saldado con un unánime necesita mejorar. "Faltan lugares donde poder representar las obras que preparamos", afirma Barrios, quien añade que "sólo disponemos de un teatro y es muy difícil y complicado entrar en la programación".
Rodríguez resta importancia al asunto de las infraestructuras, ya que el miembro de Bocanegra afirma que " para el 2016 con el pretexto de la Capitalidad Cultural le daremos una patada a una piedra y saldrá un teatro", a la vez manifiesta su preocupación por las programaciones teatrales, "antes de hacer algo nuevo, hay que dotar de contenidos, antes de hacer una buena programación, hay que crear una demanda".
Trápala se suma a la necesidad de crear salas de teatro que permitan a la ciudad "apostar a largo plazo" por los espectáculos producidos por compañías cordobesas. Y es que estos profesionales creen que si hay algo que no acaba de cuadrar en el teatro cordobés es la escasa apuesta por lo local.
"No puedo entender como Córdoba tiene un Gran Teatro, solamente uno, que además está vetado para los artistas cordobeses", apunta el director de la reciente compañía Chalana-Cor.
No obstante, Barrios no considera extrema la actual situación por la que atraviesa el teatro en Córdoba, aunque es crítico con lo que ocurre. "Hay movimiento pero tendría que haber más", sentencia. La compañía, que ha llevado sus representaciones a otros escenarios, afirma que "encontramos diferencias importantes en lo referente al teatro", no obstante parte una lanza a favor del trabajo de las compañías y apuesta por nuevas expectativas y cambios: "Han salido más compañías nuevas, se trabaja, hay más actuaciones programadas desde el Consorcio de Turismo como la apuesta por el Teatro de los Patios".
El sobresaliente en este análisis sobre el teatro en Córdoba se lo lleva el público cordobés. Pese a que en esta actual situación que plantea ciertos interrogantes sobre el futuro de esta disciplina sean muchos los profesionales de las artes escénicas que consideran que se trata de una audiencia desatendida, las compañías no escatiman en elogiar al público que se vuelca con el teatro. "No nos podemos quejar, la gente responde, se interesa y se preocupa", señala Barrios.
Así que ahora toca examen de conciencia por parte de las instituciones y también de las compañías teatrales. Si algo queda claro es que el pueblo cordobés apuesta por el teatro, y por que se abra el telón.
Córdoba cuenta en la actualidad con tres compañías teatrales. Trápala, Teatro Par y Bocanegra conforman el horizonte de las artes escénicas en la ciudad, que se ha visto ampliado con la incorporación de una nueva compañía, Chalana-Cor que, bajo la dirección de José Llamas, aporta un soplo de aire fresco a la realidad de un teatro que, a pesar de su calidad, sufre ciertas carencias.
La citada escasez de infraestructuras y, sobre todo, el poco apoyo que las artes escénicas reciben de las instituciones locales son las principales quejas de quienes sufren más de lleno esta parálisis, de la que en ningún momento se han contagiado los actores, cuya actividad y dinamismo no decae tras el telón.
Esta realidad se enfrenta al potencial del público de una ciudad educada en el teatro y con muchos años de tradición y gusto por lo teatral. Y es que el conjunto de las compañías cordobesas coincide en que el principal fantasma que sobrevuela el teatro en Córdoba es la falta de apoyo que la instituciones locales prestan a las artes escénicas, y las diferencias con el resto de actividades culturales a las que, desde las administraciones, se les ofrece una mayor cobertura.
Las subvenciones y las ayudas económicas son "pocas por no decir ninguna", asegura Álvaro Barrios, de Teatro Par. Una situación que no ha cambiado en los últimos años. "No hemos notado cambios, ni que se haya apostado fuerte por nosotros desde que surgimos en la escena teatral. Lo único que ha cambiado es que antes realizábamos los malabares sobre cantos rodados y ahora lo hacemos sobre losas de mármol", apunta Borja Rodríguez, de Bocanegra, compañía que se vio obligada a abandonar los escenarios de Córdoba para probar suerte en la localidad de Puente Genil, donde actualmente se encargan de la programación y la dirección teatral pontanesa.
El recién llegado José Llamas se ha percatado de esta escasa colaboración, y pese a que afirma no haber solicitado ningún tipo de subvención para su compañía, asegura que "desgraciadamente las tres compañías que conozco tienen una dificultad terrible en la contratación por parte de los estamentos políticos".
Los espacios teatrales y las infraestructuras son otros de los aspectos puestos en tela de juicio y que se han saldado con un unánime necesita mejorar. "Faltan lugares donde poder representar las obras que preparamos", afirma Barrios, quien añade que "sólo disponemos de un teatro y es muy difícil y complicado entrar en la programación".
Rodríguez resta importancia al asunto de las infraestructuras, ya que el miembro de Bocanegra afirma que " para el 2016 con el pretexto de la Capitalidad Cultural le daremos una patada a una piedra y saldrá un teatro", a la vez manifiesta su preocupación por las programaciones teatrales, "antes de hacer algo nuevo, hay que dotar de contenidos, antes de hacer una buena programación, hay que crear una demanda".
Trápala se suma a la necesidad de crear salas de teatro que permitan a la ciudad "apostar a largo plazo" por los espectáculos producidos por compañías cordobesas. Y es que estos profesionales creen que si hay algo que no acaba de cuadrar en el teatro cordobés es la escasa apuesta por lo local.
"No puedo entender como Córdoba tiene un Gran Teatro, solamente uno, que además está vetado para los artistas cordobeses", apunta el director de la reciente compañía Chalana-Cor.
No obstante, Barrios no considera extrema la actual situación por la que atraviesa el teatro en Córdoba, aunque es crítico con lo que ocurre. "Hay movimiento pero tendría que haber más", sentencia. La compañía, que ha llevado sus representaciones a otros escenarios, afirma que "encontramos diferencias importantes en lo referente al teatro", no obstante parte una lanza a favor del trabajo de las compañías y apuesta por nuevas expectativas y cambios: "Han salido más compañías nuevas, se trabaja, hay más actuaciones programadas desde el Consorcio de Turismo como la apuesta por el Teatro de los Patios".
El sobresaliente en este análisis sobre el teatro en Córdoba se lo lleva el público cordobés. Pese a que en esta actual situación que plantea ciertos interrogantes sobre el futuro de esta disciplina sean muchos los profesionales de las artes escénicas que consideran que se trata de una audiencia desatendida, las compañías no escatiman en elogiar al público que se vuelca con el teatro. "No nos podemos quejar, la gente responde, se interesa y se preocupa", señala Barrios.
Así que ahora toca examen de conciencia por parte de las instituciones y también de las compañías teatrales. Si algo queda claro es que el pueblo cordobés apuesta por el teatro, y por que se abra el telón.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada