
27 de juny de 2006
ABC Domènec Reixach ha dirigido diez años el TNC
MARÍA GÜELL
BARCELONA.
MARÍA GÜELL
BARCELONA.
«Es l´hora dels adéus». Domènech Reixach ofrecerá este jueves su última rueda de Prensa como director del TNC. Y lo hará tras ocho años al frente del teatro que levantó Josep Maria Flotats. Es tiempo de balance y de reflexión.
Reixach se va pero deja en su puesto a Sergi Belbel con el que lleva varios meses de relevo. «El viernes es mi último día en el TNC -destaca-; y en seguida empiezo a trabajar en la productora Focus que tiene muchos proyectos en marcha así que no sé cuántos días tendré de vacaciones».
Con la vista atrás recuerda que se puso dos retos cuando cogió las riendas del teatro. El primero era implantar el TNC en Cataluña y acercarlo a todo el territorio, y el segundo era la proyección internacional. «Creo que el primero lo hemos cumplido; la gente ha hecho suyo el teatro. Pero la expansión fuera no ha sido tan fructífera: hemos viajado a París y a Oporto, pero nos hemos quedado muy corto».
Profundizando en este segundo punto, Reixach recuerda que «la base de las producciones propias son en catalán lo que limita mucho sus giras. La lengua ha sido un handicap porque en música o danza hemos tenido más posiblidad de viajar. Tal es el ejemplo de las coproducciones con Carles Santos, Sol Picó o Pep Bou».
Y añade que «nosotros por naturaleza tenemos que ir a teatros públicos o festivales y a sus programadores les da miedo contratar espectáculos en catalán porque la gente no los entiende. Hay casos aislados como «Escenes d´una execució» con la que viajamos por toda España en castellano. En otras producciones propias, como «Lulú», nos ha costado mucho más».
Para conseguir que una obra se traduzca «te lo tienen que pedir los teatros de fuera», concreta mientras desvela que hay un espectáculo, «Uuhhh!», de Gerard Vázquez, que está a la espera de valorar si se traduce al castellano «porque hay varios teatros que nos lo han pedido; pero es una de las asignaturas que le dejo a Sergi Belbel».
Si pensamos en traducir al castellano se abre el mercado de latinoamericano pero el TNC no ha cruzado el charco. «Lo hemos hablado muchas veces con el Ministerio de Cultura pero no hay sensibilidad por su parte; para estas giras el INAEM sólo se ocupa de sus compañías, como la de Teatro Clásico o la Nacional de Danza, no incluye a los teatros de las comunidades».
Reixach se va pero deja en su puesto a Sergi Belbel con el que lleva varios meses de relevo. «El viernes es mi último día en el TNC -destaca-; y en seguida empiezo a trabajar en la productora Focus que tiene muchos proyectos en marcha así que no sé cuántos días tendré de vacaciones».
Con la vista atrás recuerda que se puso dos retos cuando cogió las riendas del teatro. El primero era implantar el TNC en Cataluña y acercarlo a todo el territorio, y el segundo era la proyección internacional. «Creo que el primero lo hemos cumplido; la gente ha hecho suyo el teatro. Pero la expansión fuera no ha sido tan fructífera: hemos viajado a París y a Oporto, pero nos hemos quedado muy corto».
Profundizando en este segundo punto, Reixach recuerda que «la base de las producciones propias son en catalán lo que limita mucho sus giras. La lengua ha sido un handicap porque en música o danza hemos tenido más posiblidad de viajar. Tal es el ejemplo de las coproducciones con Carles Santos, Sol Picó o Pep Bou».
Y añade que «nosotros por naturaleza tenemos que ir a teatros públicos o festivales y a sus programadores les da miedo contratar espectáculos en catalán porque la gente no los entiende. Hay casos aislados como «Escenes d´una execució» con la que viajamos por toda España en castellano. En otras producciones propias, como «Lulú», nos ha costado mucho más».
Para conseguir que una obra se traduzca «te lo tienen que pedir los teatros de fuera», concreta mientras desvela que hay un espectáculo, «Uuhhh!», de Gerard Vázquez, que está a la espera de valorar si se traduce al castellano «porque hay varios teatros que nos lo han pedido; pero es una de las asignaturas que le dejo a Sergi Belbel».
Si pensamos en traducir al castellano se abre el mercado de latinoamericano pero el TNC no ha cruzado el charco. «Lo hemos hablado muchas veces con el Ministerio de Cultura pero no hay sensibilidad por su parte; para estas giras el INAEM sólo se ocupa de sus compañías, como la de Teatro Clásico o la Nacional de Danza, no incluye a los teatros de las comunidades».
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