02 de juliol 2006

Els Joglars defiende el espíritu de El Quijote



20 de juny de 2006

Els Joglars defiende el espíritu de El Quijote
La compañía catalana ocupa esta semana el escenario del Teatro Calderón con su último montaje, 'En un lugar de Manhattan' Para representar a Cervantes solo hay que «dejarse llevar», dice Jesús Agelet
ANGÉLICA TANARRO/VALLADOLID

Dice Jesús Agelet, actor y miembro de Els Joglars desde hace 27 años, que «trabajar con Cervantes es fácil. Todo consiste en cogerle de la mano y dejarse llevar». Eso es lo que ha sentido la compañía montando un Quijote que pretendidamente sucede 'En un lugar de Manhattan'. Desde hoy hasta el domingo, el último montaje de la compañía catalana ocupará el escenario del Teatro Calderón de Valladolid, en el ecuador de una gira que empezó el año del centenario quijotesco.Todo comenzó con un encargo de la Comunidad de Madrid que el grupo que lidera Albert Boadella se dispuso a hacer suyo cuando se cumplía el IV Centenario de la publicación de la novela más universal. «Nosotros no hacemos arqueología del teatro, así que cuando comenzamos a investigar para traer la historia al presente nos dimos cuenta de que ya no existen quijotes.
Aunque algunos se atribuyan esta cualidad, lo cierto es que no existen. Quizá, para los de nuestra generación, algunas personas, quizá un abuelo nuestro, pueda recordarnos su espíritu. Pero hoy en día valores como el honor, la caballerosidad, el amor platónico no existen y si se dan en alguien es inmediatamente tomado por loco».
El propio Boadella lo explica en el texto introductorio de la obra. «Aquella herencia estilística y moral, mezcla de ideales góticos y caballerosidad cristiana, no solo ha dejado de tener vigencia, sino que resulta imposible captar hoy analogías con el entorno inmediato»El protagonista del montaje de Els Joglars es un señor entrado en años -«los cincuenta que tendría Alonso Quijano equivaldrían a unos setenta de ahora»- y de profesión fontanero, al que acompaña un Sancho «algo catalán» que ayuda a su jefe a luchar contra una gotera. La puesta en escena se completa con una directora teatral argentina amante de los montajes de vanguardia, Gabriela Ossini, empeñada en situar su particular versión de la obra de Cervantes en pleno Manhattan.«La extinción de la España cervantina -sigue diciendo el texto del director de la compañía- ha propiciado que el ejército de acomplejados militantes de la modernidad escénica no haya escatimado esfuerzos para convertir a Alonso Quijano en un 'mindunguis' cualquiera, según el capricho del aspirante a genio».
Una vez más teatro dentro del teatro en un montaje de la compañía catalana. «Pero donde todo sucede de una manera muy natural. Como en la novela el público entra con facilidad en las aventuras de El Quijote. Hemos sido respetuosos con el espíritu de la obra y así el montaje es irónico, dramático, cómico, trágico..,. y termina igual que la novela, con su muerte», afirma Agelet. Por delante del espectador desfilan algunos de los episodios más conocidos de la historia, como el de los molinos de viento, el de los galeotes o el del yelmo de Mambrino, «algunos de los que el público reconoce con más facilidad».
Una obra coral
Además de ese carácter metateatral, la obra está construida sobre una arquitectura interpretativa coral y, en contra de lo que sucede otras veces en las que el paso de las funciones ayuda a ajustar las costuras del montaje, en esta ocasión llegó al estreno sin que fueran necesarios ni siquiera pequeños retoques.«Se trata de una obra en la que la interpretación de todos los actores tiene mucha importancia, porque es una obra muy coral. Había que afinar mucho la interpretación, para que el engarce de la historia del fontanero que lucha contra la gotera con las fábulas que le montan los actores de la compañía que pretende hacer El Quijote y los planos de la propia compañía fueran fluidos. Por eso hicimos 37 pases -algo así como ensayos generales con público- antes del estreno».130 funciones ha hecho ya la compañía de esta obra a la que le queda un año de gira y a la que sus miembros llegaron con el rodaje hecho, ya que Cervantes fue también el autor de su anterior montaje, 'El Retablo de las Maravillas'. Tanto es así que no tuvieron reparos en hacer el preestreno en un lugar cervantino por excelencia, Alcalá de Henares, «donde todo el público es público entendido en El Quijote».
La compañía quedó encantada de la reacción del público que se ha confirmado allí donde van. «quizá es un montaje menos jocoso que alguno de los últimos. La risa se entremezcla con momentos de un silencio expectante. Pero al final la duración de los aplausos supera a los otros montajes».La presencia de Els Joglars en Valladolid tiene además otro punto de interés para los actores y aprendices del oficio.
La Unión de Actores ha organizado un curso con Pep Vila, una de las últimas incorporaciones a la compañía, titulado 'Curso de imbecilidad. La búsqueda del propio clown', que se desarrollará desde hoy hasta el sábado en el centro cívico Juan de Austria.