
18 de març de 2007
Sala Poniente ha dado más de 80 pases de teatro, baile o música y se ha consolidado como espectáculo cultural de primer orden, centrado en funciones alternativas
ISABEL PÉREZ IZQUIERDO
Cuando Isabel Pérez decidió montar un espacio escénico en El Puerto de Santa María, todos sus familiares y conocidos le dijeron que era «una auténtica locura». Según le comentaron sus allegados «la ciudad no estaba dispuesta a pagar por consumir arte». Sin embargo, con tesón e ilusión pudo hacer realidad su gran sueño. Invirtió todos sus ahorros en un local, lo reformó y de este modo nació Sala Poniente. «En vez de comprarme un piso, adquirí un teatro», afirma. Del sueño al hecho. En la actualidad, Sala Poniente ha dado más de 80 pases de teatro, baile o música. Se ha consolidado como espectáculo cultural de primer orden, centrado en funciones alternativas. Por todo ello, el rincón de esta dramaturga son las tablas de un espacio escénico. «Siempre he sido muy folklórica», destaca Isabel Pérez, «desde pequeña me he dedicado al cante o al baile. Lo llevo en la sangre». Sin embargo, no fue hasta el instituto cuando tuvo su primer contacto con el mundo de la interpretación. Su profesor de latín, Emilio Flor, creo un taller de teatro que se denominó grupo Histrión. «Ni que decir tiene que me apunté nada más conocer la noticia», explica. A continuación, esta directora pasó por el Instituto de Teatro de Sevilla. «Entrábamos por la mañana y salíamos por la tarde. Pasábamos más de ocho horas diarias de interpretación, baile y demás disciplinas artísticas», explica. Tras terminar los estudios y trabajar con un gran número de compañías de teatro, llegó incluso a tener su propio espectáculo teatral para niños, se centró en la gestión cultural. Este fue uno de sus grandes descubrimientos. La directora cuenta que «el Ayuntamiento de un pueblecito de Huelva me contrató para que llevará el teatro municipal. Debía de contratar las empresas y elegir los grupos que iban a actuar. Fue algo que me encantó».
ISABEL PÉREZ IZQUIERDO
Cuando Isabel Pérez decidió montar un espacio escénico en El Puerto de Santa María, todos sus familiares y conocidos le dijeron que era «una auténtica locura». Según le comentaron sus allegados «la ciudad no estaba dispuesta a pagar por consumir arte». Sin embargo, con tesón e ilusión pudo hacer realidad su gran sueño. Invirtió todos sus ahorros en un local, lo reformó y de este modo nació Sala Poniente. «En vez de comprarme un piso, adquirí un teatro», afirma. Del sueño al hecho. En la actualidad, Sala Poniente ha dado más de 80 pases de teatro, baile o música. Se ha consolidado como espectáculo cultural de primer orden, centrado en funciones alternativas. Por todo ello, el rincón de esta dramaturga son las tablas de un espacio escénico. «Siempre he sido muy folklórica», destaca Isabel Pérez, «desde pequeña me he dedicado al cante o al baile. Lo llevo en la sangre». Sin embargo, no fue hasta el instituto cuando tuvo su primer contacto con el mundo de la interpretación. Su profesor de latín, Emilio Flor, creo un taller de teatro que se denominó grupo Histrión. «Ni que decir tiene que me apunté nada más conocer la noticia», explica. A continuación, esta directora pasó por el Instituto de Teatro de Sevilla. «Entrábamos por la mañana y salíamos por la tarde. Pasábamos más de ocho horas diarias de interpretación, baile y demás disciplinas artísticas», explica. Tras terminar los estudios y trabajar con un gran número de compañías de teatro, llegó incluso a tener su propio espectáculo teatral para niños, se centró en la gestión cultural. Este fue uno de sus grandes descubrimientos. La directora cuenta que «el Ayuntamiento de un pueblecito de Huelva me contrató para que llevará el teatro municipal. Debía de contratar las empresas y elegir los grupos que iban a actuar. Fue algo que me encantó».
Lo que más le gustaba de este nuevo proyecto era la idea de poder administrar su propio espacio. «Daba talleres para los más pequeños y organizaba el calendario cultural del Ayuntamiento. Es un trabajo que absorbe todo tu tiempo, debes apartarte de la interpretación, pero es muy gratificante». Toda la trayectoria laboral de esta mujer ha girado en torno al mundo de la interpretación. «Me dedicó al mundo del teatro porque no sabría hacer otra cosa», sentencia. Desde luego, la localidad está muy agradecida a las inquietudes artísticas de Isabel Pérez.
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