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7 de juliol de 2009
El ovetense David Acera gana el XI Certamen de Teatro Mínimo 'Rafael Guerrero', considerado la antesala de prestigiosos premios
David Acera, en una obra
MARIO ROJAS
No fue premeditado. El ovetense David Acera -actor, escritor y otras muchas cosas dentro del teatro- tenía una idea de un texto para el Certamen de Cabaret de Oviedo. Pero como le eligieron para ser miembro del jurado, tuvo que guardarla en el cajón hasta mejor ocasión. Llegó entonces el Certamen de Teatro Mínimo 'Rafael Guerrero' de Chiclana de la Frontera, cuya convocatoria vio navegando por internet, y mandó «por mandar» su texto, breve en el género -no más de 15 minutos de duración- y largo en el título: 'Deseos narcolépticos o Retazos de un presente criminalmente anodino y de una mañana triste'.
La trama corresponde al tipo de teatro que le gusta, que además de entretener y evadir sea combativo, y del que no anda muy sobrado el género. «Hacen falta más obras como ésta en el teatro», asegura Acera. En este caso, es una visión «ácida» sobre «temas que a mí me preocupan». Un niño, que en realidad es «un ser pueril de 50 años», que se quiere ir a dormir, pero no puede. Su madre le intenta consolar y, en esa vigilia que precede al sueño, se le aparece un hada de Disney que le muestra diferentes situaciones: el papel actual de las empresas de comunicación, las constructoras, el naufragio de la izquierda...
El desenlace se lo guarda, para mantener así el suspense con quienes quieran leer el texto o asistir a la representación. Porque el premio incluye la publicación del libro y la representación a cargo de un grupo de Chiclana. Otro incentivo indirecto de conquistar este galardón es que es un talismán para anteriores ganadores. Ha habido varios escritores que, tras este certamen, han obtenido el Tirso de Molina u otros de prestigio.
Anteriores trabajos
Acera no sabe con qué faceta teatral quedarse. Como del cerdo, le gustan hasta los andares, escenografía, diseño de luces, la actuación o la faceta por la que ha sido distinguido, la escritura. Ya ha publicado 'Catalina y los bosques de hormigón', escrito a medias con la titiritera Ana Laura Barros, y 'Hay una guerra en mi habitación', ambas obras para todos los públicos. Tras la tercera, la que le ha valido el galardón, seguro que habrá más. «Tengo un montón de obras empezadas; terminadas, menos», reconoce. Acera no para. Ya tiene un gran proyecto para después de verano. Pero prefiere no hablar mucho de él, para no gafarlo. Ya se sabe, la superstición del teatro.
7 de juliol de 2009
El ovetense David Acera gana el XI Certamen de Teatro Mínimo 'Rafael Guerrero', considerado la antesala de prestigiosos premios
David Acera, en una obra
MARIO ROJAS
No fue premeditado. El ovetense David Acera -actor, escritor y otras muchas cosas dentro del teatro- tenía una idea de un texto para el Certamen de Cabaret de Oviedo. Pero como le eligieron para ser miembro del jurado, tuvo que guardarla en el cajón hasta mejor ocasión. Llegó entonces el Certamen de Teatro Mínimo 'Rafael Guerrero' de Chiclana de la Frontera, cuya convocatoria vio navegando por internet, y mandó «por mandar» su texto, breve en el género -no más de 15 minutos de duración- y largo en el título: 'Deseos narcolépticos o Retazos de un presente criminalmente anodino y de una mañana triste'.
La trama corresponde al tipo de teatro que le gusta, que además de entretener y evadir sea combativo, y del que no anda muy sobrado el género. «Hacen falta más obras como ésta en el teatro», asegura Acera. En este caso, es una visión «ácida» sobre «temas que a mí me preocupan». Un niño, que en realidad es «un ser pueril de 50 años», que se quiere ir a dormir, pero no puede. Su madre le intenta consolar y, en esa vigilia que precede al sueño, se le aparece un hada de Disney que le muestra diferentes situaciones: el papel actual de las empresas de comunicación, las constructoras, el naufragio de la izquierda...
El desenlace se lo guarda, para mantener así el suspense con quienes quieran leer el texto o asistir a la representación. Porque el premio incluye la publicación del libro y la representación a cargo de un grupo de Chiclana. Otro incentivo indirecto de conquistar este galardón es que es un talismán para anteriores ganadores. Ha habido varios escritores que, tras este certamen, han obtenido el Tirso de Molina u otros de prestigio.
Anteriores trabajos
Acera no sabe con qué faceta teatral quedarse. Como del cerdo, le gustan hasta los andares, escenografía, diseño de luces, la actuación o la faceta por la que ha sido distinguido, la escritura. Ya ha publicado 'Catalina y los bosques de hormigón', escrito a medias con la titiritera Ana Laura Barros, y 'Hay una guerra en mi habitación', ambas obras para todos los públicos. Tras la tercera, la que le ha valido el galardón, seguro que habrá más. «Tengo un montón de obras empezadas; terminadas, menos», reconoce. Acera no para. Ya tiene un gran proyecto para después de verano. Pero prefiere no hablar mucho de él, para no gafarlo. Ya se sabe, la superstición del teatro.