Diari Las Provincias
Valencia
VICENTE FERRER OLMOS
Cuando las nuevas corrientes renacentistas parecía que habían relegado al olvido esa literatura popular y anónima que se difundía entre las gentes por transmisión oral, el poeta, librero y editor valenciano Juan de Timoneda nos presenta los primeros villancicos impresos que figuran en su cancionero Flor de enamorados del que conserva el privilegio de su impresión. Uno de ellos es la canción navideña ‘‘En bon punt i en hora bona’’. Ribelles Comín en el segundo tomo de su Bibliografía de la lengua valenciana anota que ‘‘la cançó ‘En bon punt i en hora bona’ per a cantar la Nit de Nadal fon estampada en la ciutat de Valencia per en Joan Timoneda’’. Editada, sí. Lo que no está tan claro para los estudiosos es si estos versos fueron enteramente originales suyos. Timoneda es autor de comedias y de gran variedad de obras, en verso y en prosa. Pero entre ellas no faltan las que eran recogidas y conjuntadas, retocadas o adaptadas y publicadas por él. Bien pudo suceder que el villancico que nos ocupa fuera ya conocido y famoso en su tiempo. Consta esta deliciosa y bien ordenada composición de siete sucesivas estrofas de cinco versos cada una en las que el último de ellos se repite a modo de estribillo. Las dos primeras dicen así: ‘‘Hui es nat lo Redemptor, / hui es nat i hui s’abona / per pagar lo que Adam feu / i Eva, la primera dona. / En bon punt i en hora bona. En Betlem lo trobareu / ab sa mare que l’encona, / María es son propi nom, / María que al mon corona. / En bon punt i en hora bona’’. Las siguientes estrofas nos hablan de ángeles que tañen instrumentos y proclaman la gloria de Dios en los cielos y la paz a los hombres en la tierra. Del bou y la mula que acompañan junto al pesebre al Niño, y de pastorets que acuden alegres al portal con canciones y ofrendas. En realidad estos sencillos y populares versos de lo que nos están hablando es del inmenso amor de Dios al hombre.
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