15 d’octubre 2007

Manual de sutilezas

5 octubre del 2007

POR VÍCTOR CHARNECO
Una de las sabidurías más difíciles de alcanzar es la de saber elegir el momento adecuado para terminar con algo, fundamentalmente con una relación que no funciona. Se supone que es una virtud que se obtiene con la experiencia, y que es la vida la que te enseña a tomar esa decisión, aunque no siempre es así; y nunca está garantizado que marcharse sea mejor que continuar. Sobre esta dicotomía se construye Play Strindberg, el montaje que ocupa durante este mes el Teatro de la Abadía (Fernández de los Ríos, 42) y en el que Nuria Espert y José Luis Gómez (dos pesos pesados de nuestra escena) dan vida a los personajes creados por Friedrich Dürrenmatt.
La obra se plantea en doce asaltos, a través de los cuales somos testigos de la hostil decadencia de la pareja integrada por un viejo capitán retirado y una actriz que abandonó su carrera para casarse con él. Con la mediación del primo de ella (interpretado por Jordi Bosch), que ejerce un rol de demiurgo, presenciamos los reproches acumulados durante toda una vida de relación no sincera, los rencores y las inquinas de la incomunicación y el desgaste que generan las renuncias. Sin embargo, sobre la obra gravita una reflexión final en la dirección contraria, que percute sutil contra el discurso de la separación: ¿es mejor la opción del lobo solitario o de la miseria compartida? Porque la vejez es un páramo inhóspito...
Imágenes estelares. La fotografía es la más documental de las bellas artes, la que tiene una mayor capacidad para trasladar completamente el modo de vida de una época determinada, de poner sus detalles más nimios junto a los más trascendentales. Esta habilidad descriptiva, como de sutil miniaturista, es la que ha motivado que el Círculo de Bellas Artes (Marqués de la Casa Riera, 2) y el Canal de Isabel II (Mateo Inurria, 2) hayan organizado la muestra Momentos Estelares. La fotografía en el siglo XX.
El planteamiento conceptual de la exposición busca ahondar en el desarrollo experimentado por este medio de representación, nacido en el siglo XIX, durante su segunda centena de existencia. Pero la selección llevada a cabo por los comisarios (Hans-Michael Koetzle y Olivia María Rubio) no quiere resaltar los avances técnicos de la fotografía, que son evidentes durante este largo periodo de tiempo, sino que se centra en mostrar la excelencia de trabajos y autores que han logrado los momentos de brillantez que la han colocado en su actual lugar de relevancia.
Utilizando un símil más descriptivo, se podría decir que la muestra, aunque podría centrarse en las sanguinolencias de la mecánica física del amor (tan prosaica), prefiere recrearse en las habilidades seductoras de Casanova (infinitamente más proteicas).