05 de desembre 2008

«El Teatro de Molina puede terminar el año con 50.000 espectadores»


www.laverdad.es/murcia
30 de novembre de 2008

«No hay codazos entre los programadores, pero si es verdad que si contratas antes puedes encontrar espectáculos más económicos»

JUAN LUIS VIVAS

L leva más de 15 años como programador del Festival Internacional de Teatro de Molina de Segura y, desde 2005, también es el director del Teatro Villa de Molina, que celebra su tercer aniversario este sábado, 29 de noviembre. En la oferta del último trimestre nuevamente se fusionan el teatro, la música y la danza para diferenciar la filosofía del festival, orientando casi exclusivamente a los espectáculos de calle.
- Música, danza y teatro, ¿está funcionando esta fórmula en el Villa de Molina?
- Debe ser así. En la diversidad de oferta hay cosas que tienen más tirón, otras menos; pero hemos de atender a todo el público porque es nuestra responsabilidad como servicio público.
- ¿Tras tres años de funcionamiento, el teatro está consolidado?
- Yo creo que sí. La gente va conociendo el espacio y la competencia es buena para seguir creciendo. El mejor referente es que la demanda de abonos crece y en el festival hubo cerca de un 60% de abonos vendidos. De hecho, hemos tenido que bloquear la venta de abonos para el último trimestre
- ¿Cuántos espectadores asisten a los eventos que se programan?
- En 2007 hubo 113 actividades, de las que un 60% corresponden a la programación y el resto dirigido a comunidad escolar y eventos de interés social. Acudieron más de 40.000 espectadores, lo que supone aumentar más de un 20% la asistencia y un 8% las actividades con respecto a 2006. De seguir esta evolución, 2008 podríamos terminarlo con 50.000 espectadores. Creo que no hemos tocado techo porque hay mucho público al que llegar.
- El festival de Molina es teatro de calle o teatro en la calle?
- Es teatro de calle porque para el teatro en la calle se requiere de otras disposiciones. El nuestro es teatro para la calle, más visual porque tiene que entrar por los ojos y por los oídos, realizado en espacios abiertos con mucha concurrencia de gente. Como dijo el consejero Pedro Alberto Cruz, es más perfomance porque la interactuación es fundamental.
- Hablemos de la figura del programador, ¿hay codazos para ser los primeros en contratar un espectáculo?
- Codazos no hay, por lo menos yo no soy de los que dan codazos, no me importa tanto traerlo primero.
- ¿¿Con cuánto tiempo de antelación se cierra una programación?
- Puedo decir que tenemos cerrado hasta noviembre de 2009 y ya estamos viendo lo de 2010. Si no es así, no llegas a tiempo porque hay que tener en cuenta que en España hay unas 700 salas.
- ¿Si se contrata antes, resulta más económico?
- Existen algunas funciones que estaban en el embrión y tiras hacia delante. Te aproximas a un caché y se pueden contratar más económicas. Me extraña que todavía exista el contrato verbal. Es curioso y me alegra que la palabra sirva de compromiso.
- ¿Y cuál es el mayor lío en el que se ha metido como programador del teatro?
- La coproducción del estreno mundial de Boris Godunov, de La Fura, un proyecto que se gestó antes de que se inaugurara el teatro. La inversión supuso que Molina estuviera en páginas nacionales y hubo gran repercusión mediática. Era una producción de 800.000 euros, aunque nosotros éramos meros colaboradores.