El Almería Teatre acoge 'El càntir trencat', una comedia del
poeta romántico Heinrich von Kleist que gira en torno a la corrupción y la
falta de escrúpulos
publicat
per
Imagen de 'El Càntir trencat' almeriateatre.com
Albert Lladó
De la importancia del juglar contemporáneo
El Almería Teatre acoge El càntir trencat, una comedia del
poeta romántico Heinrich von Kleist que gira en torno a la corrupción.
Dirigida por Victor Alvaro (que también interpreta el papel
protagonista), la acción de El càntir trencat transcurre en un pueblo de los
Países Bajos, cerca de Utrecht, cuando el consejero Walter (Tono Saló) realiza
una visita para examinar el buen funcionamiento de la justicia impartida por el
juez Adam. Ese mismo día, se realiza el juicio para resolver quién ha roto el
cántaro de la joven Eva (Guida Uyà).
Se trata de una comedia hilarante, escrita a principios del
siglo XIX (aunque el autor no la viera estrenada durante su corta vida), en la
que los enredos del juez intentan esconder que, en realidad, es él el
responsable del conflicto. Eva, pretendida por Rupert (ojo a la vis cómica de
Xavi Francés, que ya pudimos ver en el Editto Bulgaro), es sorprendida por su
madre (Gemma Deusedas) cuando aloja a un hombre en su habitación, que acaba
huyendo por la ventana, provocando que un cántaro caiga y acabe en pedazos
¿Quién es el sospechoso? ¿Rupert o un tercero? ¿Quién debe pagar los destrozos?
En un juego de chantajes y eufemismos, la pieza va
desarrollándose en lo que simula ser un tribunal local. El juez, magullado y
sin su peluca, es un esperpento que no puede disimular que la noche anterior
estuvo persiguiendo a Eva. Su ayudante (Savina Figueras), profesional serio y
riguroso, le mira de cerca. Walter, asombrado por el comportamiento
estrambótico del responsable de impartir justicia, apunta todas las
excentricidades en una libreta, para luego dar cuenta a sus superiores.
Comprueba, así, que el abuso de poder no se ejerce únicamente en las altas
esferas.
El càntir trencat, pese a algunos altibajos en la
intensidad, es un divertimento que saber recoger gestos y exageraciones del
clown y arquetipos de la Commedia dell'Arte para, a través de la risa, mostrarnos
la falta de escrúpulos del déspota de turno. O lo que es lo mismo: una obra
actual de hace más de 200 años.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada