12 de gener 2013

Una justicia de risa



El Almería Teatre acoge 'El càntir trencat', una comedia del poeta romántico Heinrich von Kleist que gira en torno a la corrupción y la falta de escrúpulos

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Imagen de 'El Càntir trencat' almeriateatre.com
Albert Lladó

De la importancia del juglar contemporáneo
El Almería Teatre acoge El càntir trencat, una comedia del poeta romántico Heinrich von Kleist que gira en torno a la corrupción.
Dirigida por Victor Alvaro (que también interpreta el papel protagonista), la acción de El càntir trencat transcurre en un pueblo de los Países Bajos, cerca de Utrecht, cuando el consejero Walter (Tono Saló) realiza una visita para examinar el buen funcionamiento de la justicia impartida por el juez Adam. Ese mismo día, se realiza el juicio para resolver quién ha roto el cántaro de la joven Eva (Guida Uyà).
Se trata de una comedia hilarante, escrita a principios del siglo XIX (aunque el autor no la viera estrenada durante su corta vida), en la que los enredos del juez intentan esconder que, en realidad, es él el responsable del conflicto. Eva, pretendida por Rupert (ojo a la vis cómica de Xavi Francés, que ya pudimos ver en el Editto Bulgaro), es sorprendida por su madre (Gemma Deusedas) cuando aloja a un hombre en su habitación, que acaba huyendo por la ventana, provocando que un cántaro caiga y acabe en pedazos ¿Quién es el sospechoso? ¿Rupert o un tercero? ¿Quién debe pagar los destrozos?
En un juego de chantajes y eufemismos, la pieza va desarrollándose en lo que simula ser un tribunal local. El juez, magullado y sin su peluca, es un esperpento que no puede disimular que la noche anterior estuvo persiguiendo a Eva. Su ayudante (Savina Figueras), profesional serio y riguroso, le mira de cerca. Walter, asombrado por el comportamiento estrambótico del responsable de impartir justicia, apunta todas las excentricidades en una libreta, para luego dar cuenta a sus superiores. Comprueba, así, que el abuso de poder no se ejerce únicamente en las altas esferas.
El càntir trencat, pese a algunos altibajos en la intensidad, es un divertimento que saber recoger gestos y exageraciones del clown y arquetipos de la Commedia dell'Arte para, a través de la risa, mostrarnos la falta de escrúpulos del déspota de turno. O lo que es lo mismo: una obra actual de hace más de 200 años.