4 octubre de 2006
«Lorca, el mar no deja de moverse» parece que era un título premonitorio. La muerte del escritor no es, vistos los últimos acontecimientos, un asunto que, después de setenta años, haya quedado en el olvido. Muy al contrario, sigue levantando pasiones. El día de estreno en Granada el ambiente estaba caldeado y el director del documental lo sabía. No obstante, quiso referirse a otra polémica abierta con el mismo escritor como piedra angular, la de la obra «Lorca eran todos», protagonizada por Pepe Rubianes, al decir que «queda claro que no hay que insultar a un país, como hizo Rubianes, para saber sobre la muerte de Lorca. Me parece vergonzoso que haya tratado de enmascarar una censura por una metida de pata con una censura contra Lorca (...).
Ha tenido que insultarse a todo un país para que los medios de comunicación hablen de Lorca en páginas enteras. Eso sí, ningún político hizo acto de presencia en el estreno del documental. Todos, absolutamente todos, de un partido y de otro, dieron la callada por respuesta». Y continúa diciendo: «Dado que coincidía el estreno con el día y hora de la obra de Rubianes ninguno quiso pronunciarse ni aparecer... por si acaso». Cuando hace unas semanas el director presentó la cinta, que se estrenó comercialmente el pasado viernes en toda España, quiso hacer hincapié en la idea de que el trabajo que había puesto en pie, tras una exhaustiva labor de documentación, era un ejercico de recuperación de la memoria histórica e insistió en que «la recuperación de la memoria histórica no es sólo sacar cadáveres y darles un digno entierro, sino que es mucho más, es tratar de dar la dignidad que se merecen los que durante setenta años no han podido hablar», anadió el director.
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