12 octubre 2007
EL DÍA, S/C de Tenerife
El clásico de la poesía erótica "Las canciones de Bilitis" llegará hoy, viernes, y mañana, sábado, a la fuente central del parque García Sanabria, escenario de dos funciones previstas a las 21:00 horas y auspiciadas por el Organismo Autónomo de Cultura de Santa Cruz de Tenerife. Esta propuesta de música, danza y textos de Pepe Rades será representada por la compañía Liga de la Ciencia Pagana.
Esta nueva puesta en escena se enmarca dentro del Festival de Clásicos Modernos, que viene desarrollando el OAC desde hace algunas semanas. "Las canciones de Bilitis" se estrenó en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y formó parte también del espectáculo "La noche en blanco", celebrado en los Jardines de Sabatini (Madrid).
La obra toma como punto de partida los versos de libro que el autor francés Pierre Louÿs publicó con el mismo nombre a finales del siglo XIX. Se trata de una obra que, en su época, produjo cierto revuelo al ser acusada por algunos de inmoral y pornográfica. El autor la presentó con el recurso literario de ser una traducción de textos del griego clásico y narra las andanzas amorosas y cortesanas de una joven que termina sus días en la isla de Lesbos junto a Safo.
Los espectadores que acudan al García Sanabria verán una puesta en escena con un formato muy cercano al de una performance. Para ello se propone un espacio singular, el de la fuente central del parque santacrucero, donde la bailarina Elena Lucas ejecutará una danza que recuerda a las cortesanas griegas, jugando con el agua como metáfora del erotismo del que están impregnados estos versos, que serán dramatizados por la voz de la actriz Olga Estecha. Al tiempo, en la parte alta de la estructura de la fuente, los músicos Pizarro y Leandro Alonso irán trazando las melodías vitales de las andanzas de esta Bilitis, que se hace voz en los versos de Estecha y en la danza de Lucas.
Según la tradición griega, Bilitis nació a comienzos del siglo VI a. de C. en un pueblo situado a orillas del río Melas. Era hija de un griego y de una fenicia. Cuando se descubrió su tumba cerca de las ruinas de Amathonte, Bilitis apareció en el mismo estado en el que una mano piadosa la había acicalado 25 siglos antes. Esto le dio una superior aureola de misterio y reveló su amistad con Safo, que le enseñó el arte del amor y el de cantar y conservar para la posteridad el recuerdo de los seres queridos.
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