11 d’octubre 2007

Vaivén habla en 'Antígona' del poder y de la guerra desde una visión humana

4 octubre del 2007


La directora de la compañía considera que con la obra logran «emocionar, entretener e invitar a la reflexión» Se presenta este fin de semana en el Victoria Eugenia
Una escena de 'Antigona' durante el ensayo general en Sarobe. [USOZ]
FICHA:
Título: AntígonaAutor: SófoclesVersión: Miguel MurilloDirección: Esteve FerrerIntérpretes: MIguel del Arco, Klara Badiola, José Cruz Gurrutxaga, Ramiro Melgal, Ana Pimenta, Eva Rubio, Kandido UrangaLugar: Teatro Victoria Eugenia.Fecha:

Sábado y domingoHora: 19.30 horas
SAN SEBASTIÁN. DV.

Desde Vaivén han tomado el reto de representar Antígona para hablar del poder «y de cómo éste puede enajenar a quien lo ejerce». Del poder y de sus terribles efectos colaterales «sobre personas a las que no se les ha preguntado qué opinan de los conflictos en los que se ven inmersos», explica la directora de Vaivén y también actriz en la obra, Ana Pimenta.Han cogido la tragedia que Sófocles, representada por primera vez en el año 442 A.C., y la han convertido en un drama situado en el 1917 europeo de la preguerra mundial. «Nos hemos acercado al original de Sófocles para traerlo a lo cotidiano, pero sin perder lo poético». Una versión que ha escrito para la ocasión el extremeño Miguel Murillo y con la que Ana Pimenta dice que han conseguido cumplir tres objetivos que deben estar siempre presentes en el teatro: «Emocionar, entretener e invitar a la reflexión».El escenario tapado por cenizas, «simbolizando que todas las victorias en las guerras se celebran sobre las cenizas de los que han muerto en ellas», un enorme árbol presidiendo el espacio y ocho actores dando vida a una historia que cuenta el enfrentamiento entre Creonte y su sobrina Antígona. «No hemos escogido a la Antígona más habitual, la presentada como una rebelde sobre todo por autores de izquierdas, sino a la Antígona heroína a pesar suyo, la mujer que mantiene una coherencia que más tarde se volverá en su contra. Nos ha interesado mucho más la parte humana que la política de la historia».Una historia en la que el deseo de Antígona en dar un justo entierro a su hermano, que luchó en el bando perdedor, ya inspiró a autores como Brecht, Cocteau o Anouilh con lecturas muy diferentes sobre esta joven mujer defensora de la ley divina frente a Creonte, el rey que encarna al poder y a la defensa de la ley y el orden. «Una tragedia viva, un permanente lugar común que reúne infinidad de matices a la hora de cuestionar el poder», explica el autor de esta versión, Miguel Murillo, que también cree que «el poder es el peor enemigo de su dueño y desde ese planteamiento nos hemos acercado a Sófocles».Pocos cambiosEl espectáculo está dirigido por el catalán Esteve Ferrer, en lo que es su primera incursión en el teatro vasco. Piensa Ferrer que lo que Sófocles propuso «lamentablemente no ha cambiado mucho desde entonces». Lo que más le ha interesado recalcar «es la gran incoherencia y dificultad del ejercicio del poder, el aferrarse a una razón creyendo que es la única. Me interesó mucho la vertiente más política y humana del personaje del rey, de Creonte, del que ejerce el poder». Esta producción de gran formato de Vaivén es una fuerte apuesta de la compañía donostiarra. Recibió el bautismo de fuego nada menos que en el Festival de Merida, una de las joyas del verano cultural especializada en teatro clásico. Allí la recepción del público y también de los críticos fue excelente. «Eso supuso una inyección de energía -explica Ana Pimenta-, y también saber que no nos habíamos equivocado porque cuando llevas tanto tiempo trabajando en un proyecto pierdes un poco la perspectiva y no sabes el resultado hasta no confrontarlo con el público. Ahora la vamos a representar por segunda vez y venimos a casa con la seguridad de que ya sabemos que funciona».Una obra con la que su director dice que ha escapado de «lecturas extrañas de un clásico» porque se declara enemigo «de la gratuidad en las puestas en escena y del provocar por el provocar». Así que la Antígona de Vaivén tiene una concepción muy clásica «y por lo clásico de la concepción creo que resulta muy moderna». La compañía se ha amoldado «a contar las historias desde un ritmo y desde una concepción mucho más moderna, a la que hoy ya estamos acostumbrados también en parte por la televisión y el cine». Se muestra al espectador «con personajes muy cercanos al público, con un lenguaje y una puesta en escena actual, pero sin hacer experimentos».