12 de juny 2009

Gran homenaje a Pepe Rubianes

www.lavanguardia.es
9 de juny de 2009

El Palau Sant Jordi se llena, se ríe y se emociona con el homenaje al desaparecido humorista galaico-catalán

JUSTO BARRANCO
Barcelona

Rubianes fueron todos. Anoche el Palau Sant Jordi se llenó con más de 14.000 espectadores para recordar al humorista galaico-catalán desaparecido hace tres meses a los 61 años. Y la voz de Pepe Rubianes fue la encargada de abrir la velada con un diálogo entre marxiano –de Groucho– y rubianesco, un "buenas noches señores y señoras, gentlemans con ladies, ladies con gentlemans, señores y compañeros de ladies, señores que no tienen nada de señores, marranos (...) señores de pelo en pecho, señoras al pil pil, señoras con señera, señores con ladies con ladillas.
PALABRAS CLAVE
Rubianes, Palau Sant Jordi, Sant Jordi, Pepe, Pepe Rubianes, Serrat, Fuentes, Tricicle, Barcelona, Joan Manuel Tresserras, Generalitat, Jordi Hereu, Dagoll Dagom, José Montilla, Carmen Miranda, Guardia Urbana, Pasqual Maragall, Mossos, Arousa, Sardà, Kenia, Coca, Comediants

Por el amor de dios buenas noches a todos". La atronadora voz de Rubianes recibió un aplauso igualmente estruendoso que fue el disparo de salida para un desfile de amigos por el escenario dirigido por Pep Molina y Joan Lluís Bozzo –de Dagoll Dagom, compañía con la que el actor participó en Antaviana–, desfile que comenzó con cinco enérgicas bailarinas de La sonrisa etíope.

Entre el público, para demostrar que Rubianes somos todos, el President de la Generalitat, José Montilla, y el ex President, Pasqual Maragall, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras. Carles Flavià bromeó que no sabía a quién saludar primero para no causar conflictos ahora que los Mossos y la Guardia Urbana están peleados. Por estar, estuvo incluso una concejal del ayuntamiento de Villagarcía de Arousa, localidad donde nació Rubianes. La señora Coca, apuntó Flavià, "pero que no tiene nada que ver con el narcotráfico". Por cierto, que las gradas superiores del Sant Jordi comenzaron pronto a pitar y gritar: "No se escucha". El volumen subió.

Ángel Pavlovsky, vestido de verde y con una mata de hojas en la cabeza a lo Carmen Miranda jugó con el público a enviarle un beso colectivo y enorme a Rubianes: el resultado fue apoteósico. Manuel Fuentes protagonizó un diálogo telefónico con Pepe, quien le recomendó "tener fe, que la fe mueve montañas" y le informó de que allí donde se encuentra hay " bailarinas, modelos, treintañeras (...) se me calienta la boca". Xavier Sardà recordó su viaje con el actor a Kenia y el público pudo ver en las grandes pantallas del Sant Jordi a Rubianes afirmando que era "medio africano", y cómo amaba ese lugar sin tiempo.

De hecho, las actuaciones de cantantes y humoristas estuvieron salpicadas por grabaciones de anécdotas y espectáculos de Rubianes, procaces, divertidos y muy aplaudidos. Martirio recordó a Rubianes roto de amor por una sevillana que no le abría ni la puerta –aunque finalmente entró– y le cantó la sevillana de Las mil calorías, que "tiraba por el suelo" al monologuista. Lucrecia cantó Mamá Inés y Si me pudieran querer. Tricicle, Faemino y Cansado o Serrat recordaron también con emoción a Rubianes, y Comediants pusieron el colofón en el exterior.

Antes, Buenafuente apareció diciendo que no había preparado nada, "como hacía Pepe", y afirmó que Rubianes fue "más catalán que muchos catalanes con barretina y el hombre más libre que había conocido. Nadie recogerá nunca tantos aplausos diciendo tantas barbaridades como Pepe. No lo intenten". Y lo hizo hasta el final: le aseguró que quería que su epitafio fuera "iros todos a tomar por culo".