20 d’octubre 2009

Pau Ayet i Cubero ACTOR, DIRECTOR DE TEATRO, DISEÑADOR DE ILUMINACIÓN Y ESCENOGRAFÍAS : "Se ha diluido nuestra identidad, la creación, nuestra riqueza


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11 octubre 2009

AMPARO PANADERO
NACIMIENTO VILA-REAL, 1976

TRAYECTORIA ESTUDIA ARTE DRAMÁTICO EN BARCELONA Y VALENCIA. HA PASADO POR LAS COMPAÑÍAS LUTAK TEATRE, SCURA SPLATS, L´HOME DIBUIXAT. TRABAJA EN LOS GRUPOS CASTELLONENSES VISITANTS Y A-TEMPO DANSA Y EL TEATRO DE LA SACA DE SALAMANCA.


Comenzó desde niño a hacer teatro con el grupo Els XIII. Tras pasar por varias compañías, en 1989 llegó a Visitants, pero él se considera un free-lance. Vive y trabaja entre Vila-real y Salamanca, y entre otras muchas ciudades y pueblos. Su actividad es lucha, su trabajo sirve para exhibir, reivindicar, denunciar desigualdades, desmenuzar la realidad y abrir las mentes del público.

Su agenda de trabajo es vertiginosa. Actúa, escribe textos, adapta obras, dirige, diseña, experimenta, imparte clases y talleres. Y transmite entusiasmo, fuerza, coraje, firmeza. Parece incansable y regala simpatía, calor, transparencia humana y compromiso con las ideas y valores. Por eso le gusta estar vinculado al teatro de calle, "es como una investigación, marca una ruta, y detectas que hay inquietud".

Su trayectoria es extensa e intensa. Como director de la obra Führer, el Teatro de La Saca no para de cosechar premios. Con el grupo salmantino también ha dirigido Gaitana, espectáculo denuncia de la violencia de género. Y sumemos la excelente iluminación de El congelador y El verí.del grupo Mutis pel Fòrum, y su trabajo en A-Tempo Dansa, junto a la bailarina y actriz nulense Pepa Cases y el actor de Almassora, Sergio Martínez. Experimentan con el baile, la música, la luz y el teatro, con obras que hablan de la situación de las mujeres. Y ahora se ha involucrado en Vila-real en la asociación cultural Curiola Teatre. Es teatro de sala, y es investigación, de explorar la dirección, la iluminación, y al mismo tiempo apoyar y trabajar con gente amateur de manera didáctica


--Entre Salamanca y Vila-real, ¿hay diferencias culturales?

--Sí, allí no están acostumbrados al teatro de calle, se programa menos, aunque también hay mucha actividad en Salamanca y se realiza muchas actuaciones en la Plaza Mayor. Aquí estamos más predispuestos a experimentar y ver nuevas formas de expresión, somos más atrevidos. En Salamanca hay otro concepto cultural, apuestan más por la narración, la plástica y aquí somos más pasionales, visuales. Allí son más fríos.


--Vila-real es capital de teatro dada la gran actividad y la presencia de grupos de referencia nacional e internacional.

--Sí, Vila-real tiene una tradición muy arraigada, hay tradición y trabajo en las artes escénicas. Un ejemplo, un amigo realiza una tesina sobre el teatro a principios del siglo XX y decir que desde Vila-real salía habitualmente un autobús lleno de gente que iba al Principal de Castellón.


--Estamos de puente y con un 9 d´octubre que ha dejado tensión y mucho espectáculo.

--Hay mucho bombo. A mi me gustaría que el 9 d´Octubre aporte coraje y reivindicación sobre nuestras señas de identidad. Tenemos que dejarnos de tanto barroquismo. Basta ya, el País Valenciano tiene una calidad y riqueza cultural impresionantes, hemos sido cuna de la cultura durante mucho tiempo, y con una creación que fomentaba la identidad cultural, una identidad muy potente que ahora se ha diluido. Hay un olvido de nuestra identidad, de lo que significa. Y en política nos encontramos frente a un gobierno que ha optado por el populismo y el barroquismo. Y que quieren implantar un nuevo valencianismo que es todo fachada y autobombo, y es anticatalanista. Nosotros no somos así, por lo tanto hay que centrarse, valorar la situación, analizarla, y hay que trabajar mucho y dejar trabajar.


--¿De qué manera afecta esta política en la cultura?

--En el teatro te sientes censurado, según los criterios de los gobernantes. Tengo compañeros que están siendo perseguidos y muy censurados. Es un síntoma terrible. Quizás haya que dejar de mirarnos el ombligo y analizar quiénes somos, dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos


--Además la cultura siempre es la primera víctima de la crisis.

--Desde luego, y también la cultura es la última víctima que se recupera, porque no se considera una necesidad, aquí y en todo el país. La cultura se considera un entretenimiento y no como un punto de partida para el crecimiento personal. Y esto la sociedad no lo valora. La cultura se ve más como un objeto de ocio que como un arte que enriquece a la gente, porque la sociedad tiene que evolucionar, pensar, expresarse. Y la crisis agudiza todo esto, no hay dinero, las Instituciones no tienen presupuesto.

--¿Cómo es el apoyo de las administraciones públicas?

--Hay un apoyo suficiente, pero las bases no están bien, porque el teatro no es solo ocio, hay detrás calidad, investigación, y ni siquiera se considera una industria que mueve economía, que genera puestos de trabajo. Solo unas pocas compañías valencianas de teatro pueden vivir de su trabajo. También sucede que las Administraciones públicas gestionan la mayoría de los espacios públicos y artísticos y esto provoca una gran dependencia de las administraciones, para quienes la cultura no es una prioridad. Y, además, la cultura, como todo, es un mercado y, tristemente, depende de las voluntades políticas


--¿Cómo está su agenda, su fábrica de proyectos?

--Hay bastantes cosas a la vista. En diciembre estrenamos el proyecto de la Asociación de Vila-real con la comedia Bucarest 24. El 19 de octubre comenzamos a rodar una película, un largometraje en Oropesa y Cabanes. Un rodaje de cuatro semanas, con bajo presupuesto. Nunca se ha hecho algo así, con estas características. La cinta explora el mundo interior de una chica que lucha contra ella misma. Es un producto castellonense al cien por cien. También continúo con las clases en la UNED, el año pasado eran de teatro y ahora de cinematografía. Y trabajamos en RuralFoc, de Visitants, que muestra el proceso agrícola del trigo a través de la pirotecnia, pero no es un correfoc, es un lenguaje de luz, sonido, y fuego con dramatización. Es muy visual y nos ha servido para encontrar nuevas formas de expresión para la compañía, además de ir adaptándonos a nuevas normativas.


--Cuénteme un sueño.

--Poder trabajar de una manera digna y que la gente lo valore, que la sociedad pueda tener puntos de partida para valorar las cosas. La gente tiene que ver este arte como un crecimiento individual, de su personalidad, y formarse como colectivo. Y también me gustaría lanzar propuestas sin miedo, con criterio propio y que la sociedad sea mucho más adulta.