06 d’octubre 2009

Tricicle celebra 30 años en 300 segundos


www.lavanguardia.es
29 de setembre de 2009

JUSTO BARRANCO
Barcelona

Regreso al origen. Qué mejor para celebrar treinta años de matrimonio a tres –"como tantos otros matrimonios", puntualizan– que regresar al lugar donde tomó impulso su humor silencioso: el café teatro Llantiol, en el Raval, donde los tres jóvenes integrantes de Tricicle tenían que lidiar cada medianoche con un público que venía a tomar unas copas y, si no estaba mal, a ver un espectáculo.


En aquel lugar, Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir forjaron algunos de sus gags más conocidos, como la imitación de Julio Iglesias cantando "y es que yo soy un truhán, soy un señor". Y allí anunciaron ayer, para celebrar sus tres décadas frente al público –en las que han convocado a 6.200.000 espectadores– la vuelta al Poliorama del 7 de octubre hasta finales de diciembre de su último espectáculo, Garrick.

En esta obra protagonizada por tres científicos de bata blanca que son doctores del humor habrá un solo cambio: al acabar recordarán en 300 segundos los gags más famosos de sus 30 años de carrera. Una carrera que, aseguraron, recorrerán también en la futura Enciclopedia Tricicle –hay una versión provisional en www.tricicle.com– mediante varios centenares de entradas irónicas que mostrarán su concepción del teatro y recordarán anécdotas de su trayectoria, incluida la señora Antonia, quiromante que echaba las cartas en el Llantiol y les vaticinó que tendrían éxito y cruzarían el charco. Pensaron que bebía.

Del Llantiol cuentan que fue su banco de pruebas: les forzó a desarrollar un humor lleno de ritmo, que no dejara descanso al público, porque si no inmediatamente tintineaban las copas. Además recordaron que son de los pocos grupos que han mantenido durante tantos años los mismos integrantes, aunque muy al principio en vez de Paco Mir estaba Miquel Rimbau: para sustituirle pensaron en Mir y en otro actor, pero al telefonearle comunicaba y... Y han pasado 30 años pero Tricicle ya amenaza con celebrar los 50, aunque sea desde un geriátrico. O desde el Camp Nou, si está remodelado.