15 d’octubre 2006

«El teatro debe expresarse en libertad y luego reflexionar»


15 octubre 2006


José María Pou y la compañía de teatro Romea son los encargados de inaugurar hoy el ciclo de sala Festival de Teatro de Cazorla con la obra 'La cabra o ¿quién es Silvia?'
MANUEL MOLINA/CAZORLA

EN ESCENA. José María Pou estará hoy en Cazorla con 'La cabra'. /IDEAL

EN CAZORLA
F Actúa en Cazorla, ¿qué le parece el festival?: -Una vez que supe que actuaba allí me documenté y me encontré con la sorpresa de su historial, donde ha actuado lo mejor del teatro español contemporáneo y además me dio la impresión de que el público es educado e inteligente si ha asistido a todas esas representaciones de calidad, creo que son unos verdaderos amantes del teatro.
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Jose María Pou es uno de los grandes hitos de la escena contemporánea con grandes y arriesgados éxitos, reconocidos con numerosos premios. Pero no sólo en las tablas ha desarrollado su capacidad actoral sino que se ha convertido en una especie de rey midas, tal vez por su acierto en la elección de papeles en el cine y en la televisión. Ahora se encuentra de gira con 'La cabra o quién es Silvia', que ha cosechado enorme éxito durante un año en la cartelera catalana (129 representaciones). Ahora está en Cazorla para actuar en su festival.-
En esta ocasión traduce, produce, dirige e interpreta la obra. ¿Cuál ha sido la razón para tanto empeño?-
Nunca hasta ahora había dirigido teatro porque no había encontrado la función adecuada. Después de mucho tiempo la he encontrado y como estaba tan encantado con ella decidí hacer un poco de Juan Palomo y llevar a cabo todas las tareas que menciona, pero el éxito de la obra ha sido fantástico y me ha devuelto más de lo que esperaba. Ha sido una experiencia que comenzó delirante, pero que se ha vuelto gratificante.
-¿Por qué dice que es una declaración de intenciones la obra?
-Porque creo que me ha dado la razón en que el público pide cosas interesantes para asistir al teatro. No me vale eso de que el público traga todo. Esta obra es difícil porque pone boca abajo principios morales y hace que el espectador se lleve dudas después de la función y sin embargo, hemos llenado hasta ahora en todas las funciones.
-¿Cómo definiría la obra después de un año de funciones?
-Pues ahora que ya se puede tener un bagaje de representaciones diría que es una sorpresa y una conmoción. Empieza como una comedia y termina como una tragedia. En una hora y cuarenta minutos se realiza un viaje de revelación. Un marido extraordinario con una mujer extraordinaria y con un matrimonio muy sólido ve cómo zozobra éste ante la revelación de que está enamorado de una cabra, con la cual realiza prácticas zoofílicas, consecuencia propia del amor que siente por ella. La mujer lo detesta y el hijo intenta comprenderlo.
-No es un argumento habitual
-Se trata de poner en duda lo siguiente: si alguien de nuestro entorno más cercano nos revelara algo que rompe las normas, ¿hasta qué punto seríamos condescendientes y lo entenderíamos?
-La crítica le ha tratado muy bien y el público le quiere, pese a ser un tema no convencional -
En Nueva York la obra original obtuvo cuatro premios y a mí me ha hecho feliz porque el público es más exigente de lo que esperamos. La obra pega un puñetazo sobre la mesa y el público sale entusiasmado porque además se le trata con inteligencia.
Censura
-Usted ha defendido a Pepe Rubianes de los ataques que ha recibido pese a que le haya recriminado las formas en que se expresó. ¿Cómo ve el tema de la libertad de expresión en la actualidad?
-Me preocupa de manera especial cualquier ataque a la libertad de expresión. Yo luché como tanta gente de mi generación en los años sesenta y setenta por esa libertad y me preocupa que estemos dando un paso atrás.
-Además están los casos de la ópera alemana
Y de los moros y cristianos en España. Creo que estamos inmersos en una gran paranoia aunque es lógico porque hemos sido sacudidos por el terrorismo de una manera muy fuerte, pero de ahí a este miedo no me parece una reacción correcta. Hay que hacer desde una posición universal o al menos desde Occidente un ejercicio para que se sepa que no nos van a acojonar con estas autocensuras y lamentaciones. Porque lo peor es la autocensura, hay que expresarse y luego discutir y reflexionar, pero desde luego es primordial expresarse.
-Se declara amante del estrés y no para de trabajar. ¿Cuáles son sus proyectos futuros?
-Son tan sólo los que me deja la función de 'La cabra' que ahora es primordial para mí. He acabado dos trabajos uno que se llama 'Miguel y William' basado en el hecho real de que Shakespeare viajó a España y en un supuesto conociera a Miguel de Cervantes. Me ha gustado mucho el trabajo que se ha planteado como una comedia, además trabajan Galiardo, Elena Amaya, Geraldine Chaplin y un joven inglés extraordinario llamado Will Kent. Después he acabado una grabación con uno de los mejores directores argentinos, Alejandro Doria, que grabó en Barcelona algunas secuencias de su obra 'Las manos'. Pero 'La cabra' tiene mucha vida y me tiene muy atado
.-¿Y en televisión cuándo le veremos?
-He trabajado en una serie inspirada en una obra de Pérez Reverte, 'La piel del tambor', que se pondrá pronto en antena.