30 de setembre de 2006
Transcribimos aquí una carta recibida en nuestra Redacción a la que adhieren: Grupo C-So Producciones, Comedia Municipal, Grupo Humo, Organización Teatral TerraFirme, Grupo Imagina Sueños, Grupo de Teatro de Pueblo Nuevo y Grupo de Teatro de la Casa de la Juventud, quienes coinciden con las expresiones del autor de la misma -José Ithurrart- alguien con mucha trayectoria en el tema teatral.
«Luego de ser convoca-do a una reunión con integrantes de casi todos los grupos independientes de Teatro, de la cual surgió una carta que nunca fue contestada (el argumento fue que distaba mucho tiempo desde la redacción y la recepción de la misma) surge ésta, pues ya grande de edad y un poco cansado, me pregunto por qué la actividad teatral en esta ciudad ha dejado de ser un hecho cultural, placentero, crea-tivo, para tornarse en algo parecido a una pesadilla.
Es así que haciendo uso del derecho que posee todo ciudadano en estado de democracia, expresaré algunas preguntas que, sin acaloramientos ni rencores, los funcionarios pertinentes me deberán contestar pues, a no olvidar, sus sueldos salen de nuestros bolsillos.
Quisiera saber si el Teatro Municipal posee una política cultural, una dinámica de la sala, etc., y de tenerla, saber cuál es.
Hace veinte años que soy conocido en el medio teatral y he padecido, a veces aplaudido, a todos los directores de la Sala Municipal, pero todavía ignoro por ejemplo:
1)¿Con cuánta antele-ción se debe solicitar una fecha para representar una obra? (en 2005 solicité fecha en marzo y recibí dos en... diciembre: el 1 y 2, que contó con poco público dado que casi nadie había cobrado. En 2006 ocurrió otro tanto y debo dar una sola función a pesar de que con ésto no salvo ni siquiera los gastos de producción).
2)¿Qué descuentos se realizan a la compañía? (me dijeron que a los grupos de Luján se les descuenta el 10%, pero sé que ese monto no es para todos igual, de hecho, por quejarme, me retuvieron sólo el 10 citado. Debo agradecer que ante una mala función no tuviera descuento cobrando la totalidad de las localidades, pues se me dijo «si ganamos lo hacemos todos y si perdemos también». Como dato, en Mercedes se descuenta el 5%).
3)¿Con cuánta anticipación el Teatro manda las gacetillas a los medios? (obras que están más tarde tienen difusión antes que las más urgentes)
4)¿Se prioriza a los grupos de Luján para otorgar fechas? (así parece según la fotocopia pegada en el blíndex de la sala con números que confirman que la mayoría de propuestas son locales y debe ser cierto, el más claro ejemplo es «La Bella Durmiente» que tuvo todas las fechas en horario conveniente, no a las 2 (14 horas) horario éste en el que la Sala excepcionalmente estuvo colmada. ¿La Bella fue un proyecto municipal? si lo fue ¿por qué no tuvimos el mismo derecho los demás grupos de acercar nuestros propios proyectos y así elegir el más conveniente?.
Si no era municipal, si era un emprendi-miento privado ¿por qué tuvo tantas fechas y su afiche ocupó en vacaciones de invierno todo en blindex cuando los demás grupos tuvieron fechas salteadas, en horarios azarosos y los carteles aparecían apiñados en un solo vidrio? ¿Y el precio de las entradas? ¿Lo debe digitar el Teatro? ¿Por qué unos cobraban $4, otros $5 y la Bella $6, si otras propuestas también exito-sas tenían tanto elenco como la obra citada? Debo aclarar que nada tengo en contra de sus hacedores ya que me une una amistad de años y respeto sus trayectorias, talento y profesio-nalismo).
5)¿El Teatro sólo pega algunos afiches? (así me lo hizo saber la Directora de la Sala cuando presenté Los Miserables, en ese entonces decretada de Interés Cultural Municipal. Llevé una foto a modo de afiche que fue colocada debajo de un colorido y gran afiche de contenido revisteril, consultada la Directora sobre la ubicación de los mismos, me dijo que ella sólo trabajaba con afiches profesionales).
6(¿Qué valor se otorga a nuestra Comedia Municipal que no se cansa de regalarnos premios de los que deberíamos estar orgullosos y tienen fechas salteadas cuando logran conseguirlas, difusión escasa y ninguna ayuda para armado y traslado, salvo un par de maderas para ensamblar alguna que otra escenografía? (el tema de la Comedia es tan viejo que cuando la codirigí junto a la Profesora Cristina de la Plaza, tuvimos todo tipo de trabas para llevar a cabo el estreno de la obra que luego fue premiada en certámenes regionales o de partido).
7)Si el armado de una obra lleva un tiempo determinado y ésto se aclara con antelación, ¿por qué Caramelito Carrizo o Panam que tienen todo el derecho del mundo de ganarse su pan, se anteponen a la empresa local y uno debe armar escenografías, puesta de luces, etc., casi sobre la hora de dar la función?
8)Si un papel que alguna vez firmé dice que no se debían dejar objetos, utilería, etc. para no entorpecer las actividades de otros grupos ¿por qué la escenografía de ciertos espectáculos no pudo ser montada en su totalidad por hallarse la del «proyecto municipal» (por ejemplo Peter Pan no podía desplegar el vuelo porque un gran telón de la Bella Durmiente se lo impedía).
9)¿Por qué el Teatro tiene tan pocos técnicos que hacen lo inhumano para cumplir con las necesidades y exigencias de todos los elencos? (¿Vamos a esperar que tras largas jornadas alguno de los dos muchachos que trabajan sufran un accidente por falta de descanso?).
10)¿Por qué no hay descuentos a jubilados y estudiantes como ocurre en todos lados y en todo el mundo fomentando así que «realmente» el teatro sea para todos? (sé que hay funciones para comedores y niños carecientes, pero esa es una gentileza no una política específica).
11)¿Por qué en Vacaciones de Invierno los asistentes (miles de niños) tenían vedada la entrada al hall hasta el momento de la función y debían esperar en la calle ante el peligro que ésto significa y el frío propio de la estación invernal? (se abría el hall para La Bella Durmiente donde el público era considerado como tal. Doy fe de esto porque vi casi todo lo que se presentó en dichas vacaciones).
12)¿Por qué, de una vez por todas, los grupos de Luján no nos reunimos en una propuesta teatral para juntar fondos para arreglar la sala de nuestro Teatro para que sea «realmente» para todos?.
Todos estos conside-randos surgen de mi vocación por el teatro, de mi verdad, que no pretendo que sea la única, y de mi cansancio que sí es bien mío. Escribo, no desde el rencor o el resentimiento o los celos, porque son cosas que no conozco (voy a ver a todos mis compañeros, a saber: Mauriño, El Galpón, Remón, Storani, Retamozo, La Comedia, Los Santeros, Mutuverría, Meiana, etc, etc, etc y estimo el trabajo de cada uno, más allá de la valoración estética con la que puedo coincidir o no).
Además soy agradecido porque mis propuestas, casi siempre, llevan público y recibo críticas favorables, sería un desagradecido si me diera el lujo de sentir lo antes mencionado. Pero ésto tiene que ver con las funciones de funcionarios y espero que esta carta sirva para arreglar algo y no para hacer enemigos que es una energía que no sirve para nada. Con que todos tengamos los mismos derechos y las reglas del juego sean claras, habremos avanzado muchísimo y los resultados se verían por añadidura y no a partir del humor o malhumor del funcionario de turno, como ocurre según los dichos de sus allegados más cercanos. Me decidió hacer esta carta, una inscripción que vi en una tapia de Mercedes: «Guardamos un silencio bastante parecido a la estupidez».
«Luego de ser convoca-do a una reunión con integrantes de casi todos los grupos independientes de Teatro, de la cual surgió una carta que nunca fue contestada (el argumento fue que distaba mucho tiempo desde la redacción y la recepción de la misma) surge ésta, pues ya grande de edad y un poco cansado, me pregunto por qué la actividad teatral en esta ciudad ha dejado de ser un hecho cultural, placentero, crea-tivo, para tornarse en algo parecido a una pesadilla.
Es así que haciendo uso del derecho que posee todo ciudadano en estado de democracia, expresaré algunas preguntas que, sin acaloramientos ni rencores, los funcionarios pertinentes me deberán contestar pues, a no olvidar, sus sueldos salen de nuestros bolsillos.
Quisiera saber si el Teatro Municipal posee una política cultural, una dinámica de la sala, etc., y de tenerla, saber cuál es.
Hace veinte años que soy conocido en el medio teatral y he padecido, a veces aplaudido, a todos los directores de la Sala Municipal, pero todavía ignoro por ejemplo:
1)¿Con cuánta antele-ción se debe solicitar una fecha para representar una obra? (en 2005 solicité fecha en marzo y recibí dos en... diciembre: el 1 y 2, que contó con poco público dado que casi nadie había cobrado. En 2006 ocurrió otro tanto y debo dar una sola función a pesar de que con ésto no salvo ni siquiera los gastos de producción).
2)¿Qué descuentos se realizan a la compañía? (me dijeron que a los grupos de Luján se les descuenta el 10%, pero sé que ese monto no es para todos igual, de hecho, por quejarme, me retuvieron sólo el 10 citado. Debo agradecer que ante una mala función no tuviera descuento cobrando la totalidad de las localidades, pues se me dijo «si ganamos lo hacemos todos y si perdemos también». Como dato, en Mercedes se descuenta el 5%).
3)¿Con cuánta anticipación el Teatro manda las gacetillas a los medios? (obras que están más tarde tienen difusión antes que las más urgentes)
4)¿Se prioriza a los grupos de Luján para otorgar fechas? (así parece según la fotocopia pegada en el blíndex de la sala con números que confirman que la mayoría de propuestas son locales y debe ser cierto, el más claro ejemplo es «La Bella Durmiente» que tuvo todas las fechas en horario conveniente, no a las 2 (14 horas) horario éste en el que la Sala excepcionalmente estuvo colmada. ¿La Bella fue un proyecto municipal? si lo fue ¿por qué no tuvimos el mismo derecho los demás grupos de acercar nuestros propios proyectos y así elegir el más conveniente?.
Si no era municipal, si era un emprendi-miento privado ¿por qué tuvo tantas fechas y su afiche ocupó en vacaciones de invierno todo en blindex cuando los demás grupos tuvieron fechas salteadas, en horarios azarosos y los carteles aparecían apiñados en un solo vidrio? ¿Y el precio de las entradas? ¿Lo debe digitar el Teatro? ¿Por qué unos cobraban $4, otros $5 y la Bella $6, si otras propuestas también exito-sas tenían tanto elenco como la obra citada? Debo aclarar que nada tengo en contra de sus hacedores ya que me une una amistad de años y respeto sus trayectorias, talento y profesio-nalismo).
5)¿El Teatro sólo pega algunos afiches? (así me lo hizo saber la Directora de la Sala cuando presenté Los Miserables, en ese entonces decretada de Interés Cultural Municipal. Llevé una foto a modo de afiche que fue colocada debajo de un colorido y gran afiche de contenido revisteril, consultada la Directora sobre la ubicación de los mismos, me dijo que ella sólo trabajaba con afiches profesionales).
6(¿Qué valor se otorga a nuestra Comedia Municipal que no se cansa de regalarnos premios de los que deberíamos estar orgullosos y tienen fechas salteadas cuando logran conseguirlas, difusión escasa y ninguna ayuda para armado y traslado, salvo un par de maderas para ensamblar alguna que otra escenografía? (el tema de la Comedia es tan viejo que cuando la codirigí junto a la Profesora Cristina de la Plaza, tuvimos todo tipo de trabas para llevar a cabo el estreno de la obra que luego fue premiada en certámenes regionales o de partido).
7)Si el armado de una obra lleva un tiempo determinado y ésto se aclara con antelación, ¿por qué Caramelito Carrizo o Panam que tienen todo el derecho del mundo de ganarse su pan, se anteponen a la empresa local y uno debe armar escenografías, puesta de luces, etc., casi sobre la hora de dar la función?
8)Si un papel que alguna vez firmé dice que no se debían dejar objetos, utilería, etc. para no entorpecer las actividades de otros grupos ¿por qué la escenografía de ciertos espectáculos no pudo ser montada en su totalidad por hallarse la del «proyecto municipal» (por ejemplo Peter Pan no podía desplegar el vuelo porque un gran telón de la Bella Durmiente se lo impedía).
9)¿Por qué el Teatro tiene tan pocos técnicos que hacen lo inhumano para cumplir con las necesidades y exigencias de todos los elencos? (¿Vamos a esperar que tras largas jornadas alguno de los dos muchachos que trabajan sufran un accidente por falta de descanso?).
10)¿Por qué no hay descuentos a jubilados y estudiantes como ocurre en todos lados y en todo el mundo fomentando así que «realmente» el teatro sea para todos? (sé que hay funciones para comedores y niños carecientes, pero esa es una gentileza no una política específica).
11)¿Por qué en Vacaciones de Invierno los asistentes (miles de niños) tenían vedada la entrada al hall hasta el momento de la función y debían esperar en la calle ante el peligro que ésto significa y el frío propio de la estación invernal? (se abría el hall para La Bella Durmiente donde el público era considerado como tal. Doy fe de esto porque vi casi todo lo que se presentó en dichas vacaciones).
12)¿Por qué, de una vez por todas, los grupos de Luján no nos reunimos en una propuesta teatral para juntar fondos para arreglar la sala de nuestro Teatro para que sea «realmente» para todos?.
Todos estos conside-randos surgen de mi vocación por el teatro, de mi verdad, que no pretendo que sea la única, y de mi cansancio que sí es bien mío. Escribo, no desde el rencor o el resentimiento o los celos, porque son cosas que no conozco (voy a ver a todos mis compañeros, a saber: Mauriño, El Galpón, Remón, Storani, Retamozo, La Comedia, Los Santeros, Mutuverría, Meiana, etc, etc, etc y estimo el trabajo de cada uno, más allá de la valoración estética con la que puedo coincidir o no).
Además soy agradecido porque mis propuestas, casi siempre, llevan público y recibo críticas favorables, sería un desagradecido si me diera el lujo de sentir lo antes mencionado. Pero ésto tiene que ver con las funciones de funcionarios y espero que esta carta sirva para arreglar algo y no para hacer enemigos que es una energía que no sirve para nada. Con que todos tengamos los mismos derechos y las reglas del juego sean claras, habremos avanzado muchísimo y los resultados se verían por añadidura y no a partir del humor o malhumor del funcionario de turno, como ocurre según los dichos de sus allegados más cercanos. Me decidió hacer esta carta, una inscripción que vi en una tapia de Mercedes: «Guardamos un silencio bastante parecido a la estupidez».
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