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16 de desembre de 2009
Eduardo Casanova protagoniza este fin de semana 'El Principito' en el Auditórium.
Laura Jurado Palma
Érase una vez un pequeño príncipe asomando a la punta de un asteroide remoto con su capa ondeando al viento. Érase una vez, también, un aviador estrellado con su avioneta en medio del Sáhara en un planeta de color azul llamado Tierra. El primero, cansado de vivir sin más compañía que la de una rosa caprichosa, tres volcanes y un par de baobabs rebeldes. El otro, un lobo solitario que ha perdido toda ilusión y contacto con la vida. Dos seres perdidos en la misma galaxia y unidos por el desapego al supuesto concepto real y adulto de la vida que deben tener. El viaje literario y metafórico de Saint-Exupéry les unió hace más de sesenta años. Hoy se vuelven a descubrir sobre el escenario de un teatro.
Por El Principito no pasan los años. Su propuesta de un mundo mágico, la vuelta a la inocencia y un reparto de lujo son elementos más que suficientes para garantizar el éxito de la adaptación teatral que la productora Come y Calla trae este fin de semana al Auditórium de Palma. Pep Munné, Itziar Miranda y el joven Eduardo Casanova protagonizan este cuento existencialista convertido en una superproducción teatral a la antigua: sin efectos especiales ni técnicas digitales, sólo con tramoya teatral, atrezzo y una escenografía sorprendente. "El teatro puede con esto y mucho más", asegura Munné.
Cansados de su soledad, el Principito y el aviador emprenden un viaje para tratar de ajustar "esa realidad a sus deseos". Uno, visitando diferentes planetas; el otro, recorriendo la Tierra con su avión. Un viaje tan interior como exterior que les llevará a descubrir que lo que buscaban ya lo tenían antes de partir. Ambos han tenido que alejarse para saber valorar la belleza de las pequeñas cosas, para apreciar lo que ya poseían. Para darse cuenta, en definitiva, de que "lo esencial es invisible a los ojos".
La adaptación de Pablo Ramos Escola se mantiene fiel al clásico francés, aunque reescribe el personaje del aviador para convertirlo en ese espectador al que va dirigida la obra, en ese "adulto al que pide que vuelva a mirar como un niño", explicaba Munné. Un personaje que representaba el alter ego de Saint-Exupéry y que recupera sus sueños e ilusiones al lado del Principito.
Junto al actor catalán, Itziar Miranda da vida a los personajes de la rosa, la zorra y la serpiente que ayudarán al pequeño príncipe a descubrir esa realidad que no consigue ver. Eduardo Casanova da vida a un Principito preguntón que ansía tener un cordero de papel. "La obra no me ha devuelto la ingenuidad de la juventud, pero sí la suficiente para volver a tener ilusión, aunque no sé si me viene bien. Tal y como están los bancos hay que tener más mala leche", bromeaba Munné. "El mayor aprendizaje que busca es el de no juzgar a priori y observar", añade Miranda.
"Cuando me explicaron la idea de la obra me pareció una locura porque era un cuento mítico y yo siempre he dudado de que la literatura pueda llevarse al teatro porque son lenguajes diferentes", explicaba Munné. Sin embargo, el actor catalán se mostraba muy orgulloso y satisfecho con el resultado conseguido del que destacó la posibilidad que le había ofrecido de «volver a contar un cuento».
Inmersos en una vida televisiva paralela, la compañía ha afrontado la gira de El Principito –cuyas funciones en Palma serán mañana a las 20 horas y el domingo a las 17 horas– como una aventura "de fin de semana", como reconocía Itziar Miranda, quien interpreta a Manolita en la serie Amar en tiempos revueltos. «En mi caso estoy felizmente cansada. Del teatro agradezco el público, los aplausos y el calorcito que te dan, aunque también tienes que estar mucho más atenta», añadía.
De la pequeña pantaña a las tablas
Ambos actores elogiaron también el trabajo de Eduardo Casanova, quien interpreta a Fidel en la serie Aída. "Tiene un talento extraordinario", afirmaba Munné. Casanova afronta su primera obra de teatro en un montaje en el que además tiene la responsabilidad de dar vida a un protagonista nada sencillo. «Creo que El Principito le ha devuelto una niñez que quizá había perdido por culpa de trabajar tanto», aseguraba Miranda.
Aunque para muchos El Principito puede considerarse un clásico de la literatura infantil, Pep Munné asegura que no es así: «Lo recomiendo sobre todo para adultos. Los niños se quedan con los colores y las formas, pero sólo los mayores son capaces de captar el mensaje». Una paradoja frente a ese aviador que paseaba el dibujo de un elefante dentro de una boa al que todos los adultos identificaban como un sombrero. Sólo los niños eran capaces de ver más allá. "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está limpio, todo tu cuerpo será luminoso", es la cita bíblica que encabeza el Alfanhuí de Sánchez Ferlosio. Quizás un secreto Principito español.
16 de desembre de 2009
Eduardo Casanova protagoniza este fin de semana 'El Principito' en el Auditórium.
Laura Jurado Palma
Érase una vez un pequeño príncipe asomando a la punta de un asteroide remoto con su capa ondeando al viento. Érase una vez, también, un aviador estrellado con su avioneta en medio del Sáhara en un planeta de color azul llamado Tierra. El primero, cansado de vivir sin más compañía que la de una rosa caprichosa, tres volcanes y un par de baobabs rebeldes. El otro, un lobo solitario que ha perdido toda ilusión y contacto con la vida. Dos seres perdidos en la misma galaxia y unidos por el desapego al supuesto concepto real y adulto de la vida que deben tener. El viaje literario y metafórico de Saint-Exupéry les unió hace más de sesenta años. Hoy se vuelven a descubrir sobre el escenario de un teatro.
Por El Principito no pasan los años. Su propuesta de un mundo mágico, la vuelta a la inocencia y un reparto de lujo son elementos más que suficientes para garantizar el éxito de la adaptación teatral que la productora Come y Calla trae este fin de semana al Auditórium de Palma. Pep Munné, Itziar Miranda y el joven Eduardo Casanova protagonizan este cuento existencialista convertido en una superproducción teatral a la antigua: sin efectos especiales ni técnicas digitales, sólo con tramoya teatral, atrezzo y una escenografía sorprendente. "El teatro puede con esto y mucho más", asegura Munné.
Cansados de su soledad, el Principito y el aviador emprenden un viaje para tratar de ajustar "esa realidad a sus deseos". Uno, visitando diferentes planetas; el otro, recorriendo la Tierra con su avión. Un viaje tan interior como exterior que les llevará a descubrir que lo que buscaban ya lo tenían antes de partir. Ambos han tenido que alejarse para saber valorar la belleza de las pequeñas cosas, para apreciar lo que ya poseían. Para darse cuenta, en definitiva, de que "lo esencial es invisible a los ojos".
La adaptación de Pablo Ramos Escola se mantiene fiel al clásico francés, aunque reescribe el personaje del aviador para convertirlo en ese espectador al que va dirigida la obra, en ese "adulto al que pide que vuelva a mirar como un niño", explicaba Munné. Un personaje que representaba el alter ego de Saint-Exupéry y que recupera sus sueños e ilusiones al lado del Principito.
Junto al actor catalán, Itziar Miranda da vida a los personajes de la rosa, la zorra y la serpiente que ayudarán al pequeño príncipe a descubrir esa realidad que no consigue ver. Eduardo Casanova da vida a un Principito preguntón que ansía tener un cordero de papel. "La obra no me ha devuelto la ingenuidad de la juventud, pero sí la suficiente para volver a tener ilusión, aunque no sé si me viene bien. Tal y como están los bancos hay que tener más mala leche", bromeaba Munné. "El mayor aprendizaje que busca es el de no juzgar a priori y observar", añade Miranda.
"Cuando me explicaron la idea de la obra me pareció una locura porque era un cuento mítico y yo siempre he dudado de que la literatura pueda llevarse al teatro porque son lenguajes diferentes", explicaba Munné. Sin embargo, el actor catalán se mostraba muy orgulloso y satisfecho con el resultado conseguido del que destacó la posibilidad que le había ofrecido de «volver a contar un cuento».
Inmersos en una vida televisiva paralela, la compañía ha afrontado la gira de El Principito –cuyas funciones en Palma serán mañana a las 20 horas y el domingo a las 17 horas– como una aventura "de fin de semana", como reconocía Itziar Miranda, quien interpreta a Manolita en la serie Amar en tiempos revueltos. «En mi caso estoy felizmente cansada. Del teatro agradezco el público, los aplausos y el calorcito que te dan, aunque también tienes que estar mucho más atenta», añadía.
De la pequeña pantaña a las tablas
Ambos actores elogiaron también el trabajo de Eduardo Casanova, quien interpreta a Fidel en la serie Aída. "Tiene un talento extraordinario", afirmaba Munné. Casanova afronta su primera obra de teatro en un montaje en el que además tiene la responsabilidad de dar vida a un protagonista nada sencillo. «Creo que El Principito le ha devuelto una niñez que quizá había perdido por culpa de trabajar tanto», aseguraba Miranda.
Aunque para muchos El Principito puede considerarse un clásico de la literatura infantil, Pep Munné asegura que no es así: «Lo recomiendo sobre todo para adultos. Los niños se quedan con los colores y las formas, pero sólo los mayores son capaces de captar el mensaje». Una paradoja frente a ese aviador que paseaba el dibujo de un elefante dentro de una boa al que todos los adultos identificaban como un sombrero. Sólo los niños eran capaces de ver más allá. "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está limpio, todo tu cuerpo será luminoso", es la cita bíblica que encabeza el Alfanhuí de Sánchez Ferlosio. Quizás un secreto Principito español.