www.eldiariomontanes.es
10 febrer 2008
M. DE LA P.
-Su madre, Montserrat Carulla, un icono del teatro catalán, le advirtió que ya sabía donde se metía cuando decidió iniciar su carrera profesional, ¿por qué usted es una actriz de vocación tardía?
-Mi madre me dio pocos consejos. Básicamente, me dijo eso: «Ya sabes los que es esto, ya sabes donde te metes». Se me despertó la vocación en Londres, un verano que había ido a estudiar inglés. Un amigo de mi madre, a quien me había encomendado que fuera a su casa, me llevó a ver algunas obras de teatro y viendo una representación fue cuando me convencí de que lo que quería hacer era esto. Lo he tenido al lado toda la vida, ya que aparte de mi madre, mi padre también era actor, Felipe Peña. Decidí echarme a ello aunque estaba trabajando en un hospital como enfermera y había hecho la carrera de ATS. Intenté compaginar durante un tiempo el trabajo con unos estudios en el Instituto del Teatro, pero ahí se produjo un cruce en mí que yo no supe manejarlo bien. Dejé los estudios de teatro y también el trabajo de enfermera, y al cabo de un tiempo surgió la oportunidad de hacer un pequeñísimo papel, de corista griega en una obra que se montaba en Barcelona. De eso hace ya 33 o 34 años.
-Pese a haber trabajado bastante en el mundo del celuloide (Gerardo Herrero, Pilar Miró, Montxo Armendáriz...), a Vicky Peña se la identifica mucho más como mujer del teatro, lo que repercute en un menor reconocimiento por parte del público. ¿Le preocupa?
-No, preocuparme, no. Me gustaría tener la opción, como tienen otras personas, de trabajar en algunas series televisivas o algunas cosas así. No obstante, me siento muy satisfecha con mi trabajo y si trabajo no es por ser popular. Trabajo para interpretar algo, para trasladar el pensamiento o el sentir de un autor de otros tiempos o de otras latitudes con el que yo conecto y con el que creo que mis contemporáneos conectan y me siento muy feliz haciendo eso. No desprecio ni el cine, ni la televisión, ni nada. Lo qué sí es cierto es que me siento más cómoda en el teatro.
Un musical con canciones de Sondheim y 'La dona trencada' de Beauvoir inauguran el Teatre Gaudí Barcelona
10 febrer 2008
M. DE LA P.
-Su madre, Montserrat Carulla, un icono del teatro catalán, le advirtió que ya sabía donde se metía cuando decidió iniciar su carrera profesional, ¿por qué usted es una actriz de vocación tardía?
-Mi madre me dio pocos consejos. Básicamente, me dijo eso: «Ya sabes los que es esto, ya sabes donde te metes». Se me despertó la vocación en Londres, un verano que había ido a estudiar inglés. Un amigo de mi madre, a quien me había encomendado que fuera a su casa, me llevó a ver algunas obras de teatro y viendo una representación fue cuando me convencí de que lo que quería hacer era esto. Lo he tenido al lado toda la vida, ya que aparte de mi madre, mi padre también era actor, Felipe Peña. Decidí echarme a ello aunque estaba trabajando en un hospital como enfermera y había hecho la carrera de ATS. Intenté compaginar durante un tiempo el trabajo con unos estudios en el Instituto del Teatro, pero ahí se produjo un cruce en mí que yo no supe manejarlo bien. Dejé los estudios de teatro y también el trabajo de enfermera, y al cabo de un tiempo surgió la oportunidad de hacer un pequeñísimo papel, de corista griega en una obra que se montaba en Barcelona. De eso hace ya 33 o 34 años.
-Pese a haber trabajado bastante en el mundo del celuloide (Gerardo Herrero, Pilar Miró, Montxo Armendáriz...), a Vicky Peña se la identifica mucho más como mujer del teatro, lo que repercute en un menor reconocimiento por parte del público. ¿Le preocupa?
-No, preocuparme, no. Me gustaría tener la opción, como tienen otras personas, de trabajar en algunas series televisivas o algunas cosas así. No obstante, me siento muy satisfecha con mi trabajo y si trabajo no es por ser popular. Trabajo para interpretar algo, para trasladar el pensamiento o el sentir de un autor de otros tiempos o de otras latitudes con el que yo conecto y con el que creo que mis contemporáneos conectan y me siento muy feliz haciendo eso. No desprecio ni el cine, ni la televisión, ni nada. Lo qué sí es cierto es que me siento más cómoda en el teatro.
Un musical con canciones de Sondheim y 'La dona trencada' de Beauvoir inauguran el Teatre Gaudí Barcelona
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada