16 de febrer 2008

«Ser actor supone responsabilidad y conlleva conocer el mundo que nos rodea»

www.eldiariomontanes.es
3 febrer 2008

'Las Meninas duermen en la rúa' será estrenada en el Palacio de Festivales el próximo día12 «La colaboración entre Ábrego y TeaTeatro surge de una mirada escénica parecida y de una actitud crítica ante la sociedad»

MAXI DE LA PEÑA

El escenario de la Sala Argenta del Palacio de Festivales dará cabida al estreno de la nueva producción de la compañía cántabra Teatro Ábrego, 'Las Meninas duermen en la rúa', en coproducción con el grupo argentino TeaTeatro. La representación tendrá lugar el próximo día 12 de febrero, a partir de las ocho y media de la tarde, en un espacio singular, ya que el propio escenario de la Sala Argenta acogerá tanto la representación teatral en sí como al público asistente con un aforo previsto de 200 personas. En principio se iba a escenificar en la sede de la Filmoteca, pero continúa cerrada.

El director de la obra, el argentino Horacio Medrano, ha dirigido más de un centenar de producciones teatrales en el ámbito profesional y docente y ha sido merecedor de múltiples premios y nominaciones.

En 'Las Meninas duermen en la rúa', original de Fulgen Valares, se busca provocar una reflexión acerca del choque, no del encuentro, entre los dos mundos que se repite invariablemente en prácticamente cualquier ciudad de la parte del mundo desarrollado: la riqueza observando a la pobreza, el privilegio despreciando a la marginalidad. Un monólogo a dos voces coprotagonizado por María Vidal y Andrea Juliá, que en opinión de Medrano realizan un juego actoral «brillante». «La obra pretende no dejar indiferente a nadie», advierte el director bonaerense.

-¿Es la primera vez que dirige una obra en España?

-No. El año pasado estrenamos la obra 'Abanico de soltera' en la Sala Miriñaque de Santander, una obra escrita y protagonizada por Andrea Juliá, que es mi mujer. Hicimos una pequeña gira por Cantabria y luego la representamos en Palma de Mallorca, donde ella tiene vínculos familiares. Desde 1978 no venía a España, después de participar en el Volkstheater de Rostock, en la antigua República Democrática Alemana. Fue la primera vez que estuve en Madrid y vine para conocer El Prado y pasar unos días.

-¿Cómo se gesta la fundación de su compañía TeaTeatro?

-Se fundó a comienzos de los años 70 en Buenos Aires, en plena dictadura militar. En su origen era un estudio de actores con algunos nombres consagrados en mi país como Pedro Leandro, que fue el primer director, María Vaner, María Luisa Robledo, etc. Yo aporté mi multifacética condición de actor, director y docente. Después tomé las riendas y armé el grupo como maestro de actores. La compañía se profesionalizó y comenzamos a estrenar obras como 'Sábado de vino y gloria', 'Papel picado', 'Chúmbale', 'La buena persona de Sezuan', 'Una línea azul plateada en el río' y muchas más obras que en su mayoría dirigí. En otras, las menos, fui actor.

-¿Me puede explicar a qué se debe esta extraordinaria generación de actores y directores argentinos, que también se ha trasladado al mundo del cine?

-En Buenos Aires existe una cantidad de escuelas de actores desde hace años, sobre todo a partir de la democracia. Pero, en otras ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza o Mar del Plata ocurre lo mismo. El fenómeno de Buenos Aires creo que tiene pocos parangones en el mundo. Le voy a dar un argumento que puede responder a su pregunta: aparte de los grupos y escuelas de teatro, existen universidades especializadas. Por ejemplo, yo fui el primer decano del Instituto de la Universidad Nacional de Arte. La profesión de actor y director empiezan a ser respetadas. Él que quiere hacer cine o teatro debe ser un profesional, con unos estudios como en cualquier disciplina del arte. Ser actor es una gran responsabilidad porque se debe tener un conocimiento del mundo que nos rodea y de la cultura. En Argentina se dio este paso y todas las ciudades importantes tienen universidades de arte y teatro, como si fueran una facultad más.

-¿Cómo surgió la colaboración entre Ábrego y TeaTeatro para la representación de 'Las Meninas duermen en la rúa?

-Nace de una combinación de factores estéticos, de una mirada teatral parecida y de una actitud crítica ante la vida y la sociedad en general. Hace dos o tres años coincidimos en el Festival de Mar del Plata. Ábrego escenificaba 'Antígona' y nuestra compañía 'Abanico de soletar'. Pati Doménech y María Vidal, director y actriz de Ábrego, nos invitaron a venir a Santander, fueron nuestros padrinos. Fue cuando surgió la idea de colaborar. A Pati, durante su estancia en Argentina le conmovió el fenómeno de los hombres y mujeres 'cartoneros'. Después de la gran crisis económica quedan bolsas de auténtica pobreza, y esta gente va por la calle con sus carros y se dedican a cargar lo que sacan de la basura. Incluso les puedes ver comiendo desperdicios que encuentran.

-¿Se trata de una obra de encargo al autor teatral Fulgen Valares?

-Coincidimos en Argentina con Fulgen Valares, un escritor extremeño, y Pati le sugirió el título 'Las Meninas duermen en la rúa'. Se trata de un gran monólogo a dos voces que fija una contradicción interna de una mujer. Como si de una situación onírica se tratara, de repente ella está mendigando en la calle y es consciente que su lugar tiene mejor acomodo. Le queda la ilusión de que pertenece a una clase que ya no pertenece y observa una equivalencia con el cuadro de Velázquez 'Las Meninas'. Esta mujer fantasea con la infanta Margarita, que aparece retratado en el lienzo, y cree que vivió en el siglo XVII y que despertó en el tiempo actual. Sueña que está construyendo el cuadro para volver a ser lo que fue.

-Un cuadro es más eterno que un ser humano.

-Así es, porque la obra permanece mientras las personas van muriendo.

-¿Cómo se plantea el diálogo de dos actrices que en realidad personifican a la misma identidad?

-Son dos actrices que están en escena y el espectador se enfrenta a la disyuntiva de una personalidad dual. El rostro que se refleja en el espejo es de carne y hueso. Al final, uno es quien se mira en él. El texto está escrito en tercera persona y los dos personajes hablan igual, con un lenguaje en cierta manera lejano.

-¿Es una buena idea trasladar el público al escenario?

-La Sala Argenta del Palacio de Festivales tiene un aforo desmesurado para una obra intimista. Recurrimos a un espacio más pequeño, cerrado, con capacidad de 180 a 200 espectadores, lo que permite una propuesta escénica adecuada para el espíritu de la representación. En principio esta función se iba a representar en la Filmoteca, pero está cerrada por asuntos administrativos.

-¿Quién propuso que dirigiera usted esta obra?

-Lo decidió Pati Doménech. La obra la conocí en mayo de 2007 y en principio el autor planteaba la participación de cuatro actrices, dos latinas y dos españolas, por aquello de debatir un encuentro desde dos visiones. Definitivamente, la versión definitiva quedó con dos actrices.

-¿Desde cuándo están ensayando el montaje definitivo?

-Desde hace veinte días. Lo estamos haciendo en el Teatro de Las Escuelas de Orejo, seis horas diarias. El ensayo no se detendrá hasta la víspera del estreno. La música, cuya autoría es de Gustavo Testa, y la escenografía, de Miguel Nigro, la fuimos elaborando en Argentina. Es un trabajo complejo, con una estructura innovadora y un lenguaje repleto de metáforas poéticas de un mundo tan crudo y dosis de humor negro. El relato trata de no caer en un realismo exagerado. Busca la esencia, que el espectador comprenda los diálogos y que la función sea atractiva. La propuesta que pretendemos es que nadie quede indiferente.

-¿No se corre el riesgo de caer en un intelectualismo complicado de digerir?

-No, no. El texto es profundo, es cierto, pero está escrito de una forma clarísima. No es intelectual. Además el juego actoral de María y de Andrea es brillante, mantiene expectante a la platea. Tanto el desdoblamiento de personajes como los códigos del conjunto de la obra se entienden de entrada. La obra dura 70 minutos y estoy convencido de que el espectador se mantendrá activo durante ese tiempo.

-¿La obra saldrá de gira?

-Este año irá por algunos lugares de España, entre ellos Extremadura, tierra del autor, y también por Argentina, Chile, Paraguay y Brasil. En 2009 tenemos previsto estrenarla en países de Centroamérica.