15 d’octubre 2011

Siempre se podrá recortar en cultura

La Mostra de Valencia, el centro Niemeyer de Avilés, o el Chillida-Leku de Hernani se han visto gravemente afectados por la crisis económica

No son buenos tiempos para la lírica. Ya se sabe. Cuando hay una grave crisis económica, sea causada por la especulación inmobiliaria o por la mala gestión pública, la culpa la tienen los inmigrantes y la cultura. O eso parece.

Muchos han sido los que, tijeras en mano, han jugado a la falsa dicotomía entre cerrar un hospital o una sala de exposiciones. De dejar de prestar atención médica a fomentar el debate crítico no hay color. Nadie se opondría a que lo primero es lo primero y, con un discurso demagógico bien armado, hasta se nos puede convencer que una reflexión - tanto estética como ética - sobre lo que está cayendo es, como mínimo, prorrogable. Así, la sensación de naufragio colectivo se convierte en argumentario político.

Las cosas se están poniendo feas de verdad en el mundo de la gestión cultural. Un primer ejemplo: Rita Barberá no ha dudado en suspender la celebración de la Mostra de Valencia durante los próximos años "hasta que la economía remonte". Se ahorran los 1,7 millones de euros del presupuesto previsto para la próxima edición del certamen cinematográfico.

El ayuntamiento de Mataró tampoco tuvo demasiados reparos para dejar a la capital del Maresme sin el Festival Shakespeare. Y lo hizo a once días de su celebración, y aunque el equipo de gobierno anterior había reservado una partida para la actividad. ¿Alguna solución para que no se rompa la dinámica creada? El consistorio no pudo hablar más claro: la decisión "es unilateral e innegociable". Y a otra cosa.

El Centro Niemeyer de Avilés también está en el punto de mira. Aquí, la crisis económica se suma a la falta de diálogo entre las partes. De momento, dejarán de programar a partir de octubre y durante seis meses no se organizará ningún tipo de actividad. Hasta mayo o junio, no podrán comenzar con las producciones propias. No pueden hacerlo debido a que no se ha hecho efectiva la cesión de los edificios a la Fundación, algo que ya dejó tramitado el anterior ejecutivo del Principado y que aún no ha sido siquiera tratado por el nuevo, presidido por Francisco Álvarez-Cascos.

Un culebrón más: la familia Chillida ha lanzado un ultimátum al Parlamento vasco para que "demuestren antes de seis meses el interés institucional en la reapertura del museo" dedicado al escultor, considerado prácticamente un símbolo de Euskadi. Se trata de un patrimonio artístico radicalmente original que, en otras circunstancias, se vería como irrenunciable. Hoy, el museo Chillida-Leku de Hernani sigue cerrado.

Uno de los festivales literarios con más tradición en España, la Semana Negra de Gijón, también tiene un futuro incierto. La última edición fue de nuevo un éxito rotundo de público, llegando a vender más de 40.000 libros. Pero la llegada del gobierno municipal del Foro Asturias, que puso fin a 32 años de administración socialista, ha metido el miedo en los organizadores. Por primera vez en la historia del certamen, ningún representante del gobierno local estuvo presente en la ceremonia de clausura. La actual alcaldesa, Carmen Moriyón, se refirió al encuentro que lleva realizándose desde 1988 - convirtiendo la ciudad en una capital cultural durante varios días - como un "alto coste" para las arcas municipales. Exige una "refundación".

Y la cultura, otra vez, se vive como un problema. Un inacabable prado donde siempre se podrá podar.

PUBLICAT PER
ALBERT LLADÓ
WWW.LAVANGUARDIA.COM
4 OCTUBRE DE 2011