12 de febrer 2006

Lluís Pasqual dirigirá la versión catalana de la nueva obra de Sergi Belbel, 'Mòbil'

la vanguardia
12 febrer 2006

El director ensaya ahora el proyecto Shakespeare ('Hamlet' y 'La tempestad'), que estrenará este mes en el teatro Arriaga de Bilbao

SANTIAGO FONDEVILA
12/02/2006
BARCELONA- Lluís Pasqual dirigirá durante la próxima temporada la versión catalana de la nueva obra de Sergi Bebel, Mòbil.Belbel escribió esta obra el pasado verano por encargo de Simon K. Boberg, traductor al danés de las obras de Belbel y director de un pequeño, pero acreditado, teatro de Copenhague donde se estrenó la pasada semana. Pasqual se halla actualmente en Bilbao ensayando el proyecto Shakespeare con una compañía de treinta actores que a partir del 25 de este mes estrenarán en el teatro Arriaga de la ciudad Hamlet y La tempestad,que podrán verse por separado o en una sola velada y que llegarán a Barcelona en el marco del Grec. Tras esta inmersión en el gran clásico, Pasqual quería una obra contemporánea y encontró el texto de Belbel. Le gustó y ha decidido dirigirlo para el Caer de Reus, que lo coproducirá probablemente con el Teatre Lliure y para el que el director quiere contar con Anna Lizaran, Emma Vilarasau y Marta Marco. Mòbil narra la historia de dos mujeres (Sara y Clàudia) y sus hijos treintañeros, Rosa y Jan, respectivamente. Cuatro personas que hablan casi exclusivamente a través de sus teléfonos móviles y cuyas vidas se entrecruzan en un aeropuerto donde un atentado con bomba transformará sus vidas. Se trata de una comedia de humor, no exenta de amargura, que reflexiona sobre la incomunicación, las coacciones del entorno y la sinceridad y de cómo un acto terrorista puede influir en esas relaciones. El móvil es un elemento central de la obra, que determina en buena parte su estructura dramática: un texto escrito como si de escenas de de televisión o cine se tratara y con abundantes monólogos. El estreno en Copenhague fue un éxito, al que asistió el autor. La casualidad quiso que coincidiera con la polémica de las caricaturas de Mahoma, que ha creado una cierta tensión en el país por las posibles represalias de los fanáticos musulmanes. La coincidencia no es nueva en la obra de Belbel, quien ya hace catorce años situó la acción de Després de la pluja en la azotea de un gran edificio, único espacio donde los fumadores podían fumar.