04 de setembre 2009

Irina Brook: «El teatro debería ser accesible para todos los públicos»

ABC.es - Noticias de España y del mundo
9 agost 2009

ABC Irina Brook ABC «En Attendant le Songe» cierra el Festival Shakespeare
MARTÍN ZARAGÜETA
BARCELONA.

Su nacimiento fue el que probablemente marcó el giro radical de la carrera de su padre, que durante la década de los setenta decidió dejar atrás las grandes producciones de Broadway para viajar con pequeñas compañías a descubrir la expresión teatral africana y asiática. Tal vez por ello, Irina Brook creció empapándose de un «teatro duro, arriesgado, improvisado y sobre todo accesible» a aquellos sectores sociales que difícilmente pueden leer o presenciar un Shakespeare, cuyas escenificaciones por todo el mundo le reportaron -a su progenitor- los mayores éxitos de su trayectoria. No es de extrañar que, escuchando a Irina, éstos parezcan ser los dos pilares de su trabajo: seguir, al fin y al cabo, la estela de su dramaturgo preferido, Shakespeare: «escribir para le gente, no sólo para las élites, porque el teatro debería ser accesible para todos los públicos».
Libertad y modestia
Precisamente una versión de su obra favorita, «Sueño de una noche de verano» -«En Attendant le Songe»- la acerca a Cataluña -aunque ella no podrá asistir- para clausurar hoy la VII edición del Festival Shakespeare de Mataró. Con esta pieza, Brook lleva este objetivo a su máxima expresión, viajando con «una pequeña producción y total libertad de creación por los pueblos y festivales de todo el mundo, y sobre todo sin las presiones de los críticos». La adaptación, que nació en un momento muy dulce de su carrera -ya con hijos-, significaba el resultado de todo aquello que «quería y en lo que creía». Su argumento, también: la obra narra como los trabajadores y técnicos de un teatro deciden representar el montaje ellos mismos -por el retraso en el avión de los actores-, desde las hadas a las parejas de enamorados, dando lugar a una «alocada pero muy fiel versión de la obra de Shakespeare».
«Creo para mis hijos»
A la hora del brainstorming, la británica lo tiene claro y su lógica es bien simple y a su alcance: «siempre pienso en mis hijos, si a ellos no les va a gustar alguna de mis ideas o adaptaciones, no la hago». Simple pero eficaz. Al fin y al cabo, en su pretensión de llegar a todos los públicos sin distinción de raza, sexo o edad, los niños son gran parte de su audiencia crítica. De ahí que hace tres años se quitara de la cabeza adaptar a su segundo gran ídolo, el dramaturgo Antón Chéjov.
La dramaturgia, sin embargo, no siempre fue lo suyo. Desde que estudiara arte dramático con Stella Adler, Irina se dedicó a la interpretación, sin osar tomar el mando. A pesar de recibir varios premios Moli_re y demostrar sus aptitudes más allá de los genes que posee, Irina Brook no se atrevió a coger la batuta hasta hace diez años, debido precisamente a las inseguridades y la autopresión que se imponía por ser quien era. No obstante, fuera por el entorno del que siempre se rodeó, fuera porque «era lo que siempre estuvo destinada a hacer», la hija del dramaturgo metió el pie en el escenario y todavía hoy no los ha sacado ni un sólo día.