diario del pueblo
china
18 abril 2006
Aunque ya terminó el X Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, el público colombiano todavía tiene en su memoria las imágenes de las obras que vio durante 17 días, el sonido de los aplausos que retumbaron en los escenarios y la emoción que genera el arte.La noche del domingo, el parque Simón Bolívar de Bogotá se convirtió en un gigantesco teatro al aire libre, en el cual miles de bogotanos y extranjeros se reunieron para despedir con aplausos el evento teatral más grande de América Latina. "El mundo en escena", lema del encuentro teatral, plasma en palabras el espíritu del evento creado y dirigido por la actriz colombo-argentina Fanny Mickey, quien afirmó que el festival es considerado el más grande y uno de los más importantes del planeta. El X Festival Iberoamericano de Teatro, que inició el 31 de marzo, contó con la participación de más de 3.000 actores de 200 companías provenientes de 42 países de los cinco continentes, entre ellas la ópera Hebei Bangzi de Beijing de China, cuyas presentaciones deleitaron a los amantes del arte durante más de dos semanas.
Este año, el festival realizó 685 funciones de sala y calle, y tuvo un público calculado en más de tres millones de personas. El cierre del festival en el Parque Simón Bolívar fue una gran fiesta de teatro acompañada de una explosión de luces pirotécnicas y una lluvia de imágenes coloridas. En el último día del evento cultural se presentaron grupos de Hungría, Japón, Suiza, Alemania, Montenegro, Austria, Colombia, Argentina, México, España y Macedonia, todos aplaudidos por conocedores de teatro y por los espectadores que gozaron con los más espectaculares montajes. Por supuesto, una de las companías que cautivó a los bogotanos fue la companía de la ópera Heibei Bangzi de Beijing, que presentó la obra griega "La ciudad de Tebas". La ópera china debutó en el escenario bogotano del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, que tuvo lleno total y aplausos durante los diferentes actos y al cierre del drama griego.
El lenguaje expresivo de los actores chinos contagió de emociones y risas a los espectadores, traspasando así la barrera idiomática, aunque se contó con una pantalla para la traducción de los textos. El atrayente vestuario, maquillaje y máscaras tradicionales, así como la precisión de las danzas y acrobacias de los actores chinos fueron los aspectos que más deleitaron a los asistentes. El montaje contó con cantos y música en vivo. Su reparto integró a 28 actores, entre los que figuraron Peng Yanquin, quien interpreta a Antígona, y Liu Yuling, quien le dio vida a Eurídice, actrices de primera línea en China, y ganadoras del importante Plum Blossom Prize. Rusia, país invitado de honor, se destacó por la originalidad de la obra "Avenida Nevsky" de la companía Teatro Potudan, una de las más taquilleras del festival, al igual que "Los siete dedos de la mano", del circo canadiense del mismo nombre. Las acrobacias fueron el principal atractivo de la companía argentina De la Guarda, dirigida por Pichon Baldinú, y presentada en el estadio cerrado de El Campín, con actores acróbatas sobrevolando el espacio, suspendidos por arneses invisibles a la mirada de los espectadores. Los artistas de De la Guarda encarnaron "ángeles guardianes" que bailaron en el aire, caminaron por las paredes y saltaron en las escasísimas ocasiones que tocaron fugazmente el suelo.
El festival contó con la participación de un cuentero de lujo, Bonifacio Ofogo, uno de los 14 hijos del rey de la tribu yambasa de Camerún, quien sucederá en el trono a su padre Nkama Ofogo. El príncipe narró en perfecto español sus cuentos de áfrica. Otras presentaciones muy aplaudidas fueron "El vals de los perros" del Teatro Dramático Yugoslavo; "La guerra y la paz" de Fomenko, la cual tiene un depliegue en escena por casi cuatro horas, y el monólogo "Werther" de Alemania. Entre las obras de teatro callejero, la holandesa "Malaya" fue de las más concurridas y aclamadas, como también ocurrió con la versión de Luis Pasqual de "Hamlet" que, aunque difería de la obra clásica de Shakespeare, generó debate y gustó al público bogotano. Expertos como Fernando de Ita dijeron que el teatro colombiano es "adolescente", en desarrollo. Sin embargo, dominó al público por la cercanía cultural con los bogotanos, pero también porque proyectó energía. Tal fue el caso del grupo teatral Esquina Latina, con la obra "Joselito", encabezada por Orlando Cajamarca, y de la Universidad del Valle con Tío Ivam de "Chejov", pero en una versión de la costa pacífica colombiana. Pero además de los actores y las diferentes historias llevadas al teatro, el festival tuvo una efectiva acción pacificadora, ya que, según las autoridades, durante los días del evento la violencia bajó, las calles fueron más seguras y existió un mejor ánimo de los ciudadanos.
Este año, los espectadores superaron los 3,1 millones de personas, incluyendo a los que salieron a la calles y los que asistieron a las salas, superando a los 2,8 millones registrados en 2005. Sólo a la ciudad teatro de Corferias asistieron 610 mil personas, sin incluir a los niños y los acreditados. Además, unos 700 periodistas colombianos y extranjeros cubrieron el evento.(xinhua)18/04/2006
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada