21 de desembre 2006

NO ME GUSTA LA MANÍADE AFERRARSE A LOS CARGOS





12 desembre 2006

Álex Rigola/ Director del Teatro LliureCarlos Sala
Rigola prepara «El holandés errante», su primer montaje de ópera para el Liceo
barcelona- El Teatre Lliure ya tiene 30 años. Lo que fue una utopía ha acabado por convertirse en un gran centro de creación contemporánea y una referencia europea. Ligado a nombres ilustres de las tablas catalanas como Fabià Puigserver, Lluís Homar, Lluís Pasqual o Josep Montayés, ahora vive una segunda juventud de la mano de Álex Rigola, un director siempre controvertido que alcanzó la madurez con un «Julio César», de Shakespeare, con tantos adeptos como detractores, que lo ha modernizado. Acaba de aceptar la renovación de su contrato al frente del mismo por otros cuatro años, tiempo de sobra para consolidar su idea de teatro: libertad y originalidad en la puesta en escena, contenido crítico y de actualidad. y talento en la propia escritura de la pieza. Ahora desembarca en el Teatro Español de Madrid con tres de los últimos montajes del coliseo catalán, que tienen a un Shakespeare con acento y actitudes de hoy como protagonista absoluto. -Acaba de renovar por otros cuatro años como director de una institución del peso del Lliure, ¿lo veía clarísimo o tuvo alguna duda? -Desde el principio, acepté dirigirlo con un compromiso de ocho años en la cabeza. Los cuatro primeros para marcar las líneas donde pensaba que este teatro debía moverse y otras cuatro para poder consolidarlas y perfeccionarlas. -En lugar del principio de algo, parece que anuncia el final. -De la misma forma que ha sido fácil decir que sí, también he hecho saber al patronato que después de este tiempo me marcharé. No por ninguna razón en especial, sino porque en un teatro público debía ser obligatorio cambiar de dirección cada ocho años. Hace falta renovar energías y buscar nuevos puntos de vista. No me gusta esta manía de aposentarse en los cargos, p