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30 de juny de 2008
El próximo jueves 3 de julio abrirá las representaciones del Festival de Mérida con una nueva entrega de 'Las Troyanas' de Eurípides
JUAN SORIANO
El actor y director teatral ultima el montaje de 'Las Troyanas'
DATOS DE LA OBRA
Obra: 'Las Troyanas'
Autor: Eurípides.
Dirección: Mario Gas.
Intérpretes principales: Gloria Muñoz, Mia Esteve, Ricardo Moya, y hasta 15 actores y actrices más.
Fechas: Del 3 al 6 y del 8 al 13 de julio. 23.00 horas.
Lugar: Teatro Romano de Mérida.
Producción: Cáceres 2016, Centro de Producción del Festival de Mérida y Teatro Español. Estreno en Mérida. A partir del 15 de septiembre y durante un mes, exhibición en el Matadero-Naves del Teatro Español de Madrid.Actor, director, escenógrafo, gestor de teatros, doblador (es la voz de Ben Kingsley y John Malkovich, entre otros)... Mario Gas es el prototipo del hombre humanista, aquel que gustaba de probar todas las artes, pero centrado en el mundo del teatro. Su estrecha relación con el Festival de Mérida ('Salomé' en 1985, 'Golfus de Roma' en 1993 y 'La Orestiada' en 2004 son algunas de sus obras) se engrandece este año con una nueva versión de 'Las Troyanas' de Eurípides.
-Tiene una especial relación con este festival.
-Sí, es evidente. Desde hace muchos años. He participado en muchas facetas. Como director, fundamentalmente, como actor, como productor... Me parece un festival muy potente en un lugar que no voy a descubrir ahora. Todo el complejo del Teatro y el Anfiteatro aporta dos lugares escénicos muy singulares, insólitos y en un estado de conservación fantástico, como pocos lugares hay en la cuenca del Mediterráneo. -De todas esas facetas profesionales, ¿cuál prefiere?
-Yo no prefiero ninguna. Creo que soy actor y director, fundamentalmente, dirijo más que actúo. Pero es verdad que a lo largo de mi trayectoria he gestionado festivales de teatro, he hecho fotografía, iluminación, he gerenciado teatros privados y públicos... La gestión también me interesa. Cuando yo empezaba me tocaron mucho unas palabras significativas de algunos monstruos franceses, como Barrault, que en un libro decía que sólo aquél que pasa por todos los oficios dentro del teatro y es capaz tanto de actuar como de dirigir, gestionar o clavar clavos en un decorado día a día, solamente ése puede ser llamado hombre de teatro. Tal vez esa es una cierta persecución que gravita sobre mí, llegar a la esencia del teatro en casi todas sus facetas.
-Hace tres años pasó por Mérida con 'A Electra no le sienta bien el luto', una obra de Eugene O'Neill. Ahora, con 'Las Troyanas', ¿regresa a lo clásico?
-Cuando hablamos de teatro clásico y grecolatino hablamos de teatro universal de siempre. Ya no solamente las obras de los clásicos griegos y latinos son en la madre absoluta del teatro, sino que a lo largo de los siglos, incluso en el teatro contemporáneo, autores han revisitado esas historias constantemente. Eurípides pertenece a esa gran triada histórica de los creadores de la tragedia griega. Él es de algún modo el fundador del drama, el hombre que descabalga a los dioses en la interferencia de la elaboración del destino entre los seres humanos, que introduce más diálogos, otro actor más, y que acota formalmente la presencia del coro para poner en debate a los seres humanos como causantes de los conflictos. Han pasado 25 siglos, pero o ellos eran muy listos y nosotros muy tontos, o nosotros medimos el tiempo por una vara muy a nuestra imagen y semejanza y el tiempo no es tanto como parece. Lo cierto es que son rabiosamente contemporáneos. Y esta obra es contemporánea, porque habla de los perdedores en cualquier guerra, de guerras fraudulentas, del colectivo de las mujeres, de la sociedad civil que pierde, del cansancio de las bases populares, de las élites, de los que ganan y los que pierden...
-Aunque soporta el paso del tiempo, esta obra se ha representado tantas veces que siempre se busca algo nuevo. ¿Qué será en este caso?
-Lo de buscar algo nuevo por buscar siempre me ha parecido un poco estiloso, no me gusta. Cuando alguien vuelve a montar un texto como este es porque tiene algo que decir y lo ve con una mirada personal, y creo que eso se reflejará. Esa es la gracia del teatro, que la literatura escrita se convierte en teatro cuando cobra vida de carne y hueso con gentes que cada vez son diferentes. En ese aspecto, creo que estas 'Troyanas' será diferente de otras, y el público juzgará.
Vuelta a los clásicos
-Después de varios años de una programación abierta a otras disciplinas artísticas y versiones más contemporáneas, ¿qué le parece el intento del Festival de Mérida de regresar al teatro clásico más puro?
-Están bien las dos opciones. Cerrarse sólo a lo que históricamente es el teatro grecolatino es una opción, pero por qué no abrirse a todo aquello que ha generado. En definitiva, todo el teatro contemporáneo, del siglo XIX o del Siglo de Oro que se ha ido haciendo tomando como referencia a los clásicos tiene también mucha coherencia y contundencia. Y, de algún modo, también es grecolatino. Es verdad que hay muchos festivales en Europa que se ciñen solamente a esta época, pero a mí me parece que está bien ver qué pasa con el diverso tratamiento que muchos autores han hecho de los temas clásicos.
-El Festival de Mérida también recupera con 'Las Troyanas' el impulso a la producción propia. ¿Es importante para ofrecer obras específicas?
-Creo que este festival tiene que estar muy enraizado con la propia tierra y con el elemento artístico que aquí vive y sufre la realidad teatral día a día, y al mismo tiempo proyectarse como un gran festival nacional e internacional, y por tanto salir, favorecer coproducciones, distintas miradas y formas de entender el teatro y los clásicos. Creo que es lo que pretende esta edición, y lo que han pretendido también los últimos directores. Y eso es bueno. En definitiva, al final lo que cuenta es si los espectáculos han salido bien o no. Pero creo que las líneas de los últimos años, y la que este año inicia Paco Suárez, son excelentes.
-¿Un espectáculo no funciona si no hay público?
-Sí, lo que pasa es que tampoco hay que caer en la tiranía de la asistencia. Eso es más una vara de medir de los políticos que no la propia esencia teatral, porque a veces textos y espectáculos muy interesantes no tienen el éxito comercial de montajes más obvios o esquemáticos. Hay una máxima. Todos hacemos teatro para que el teatro sea visto, y hay que salir a la búsqueda del público, pero sin descender nunca del nivel que te planteas cuando haces teatro. Lo importante es la calidad de los espectáculos y la simbiosis con el público, pero no se va a poder llenar los teatros todos los días.
30 de juny de 2008
El próximo jueves 3 de julio abrirá las representaciones del Festival de Mérida con una nueva entrega de 'Las Troyanas' de Eurípides
JUAN SORIANO
El actor y director teatral ultima el montaje de 'Las Troyanas'
DATOS DE LA OBRA
Obra: 'Las Troyanas'
Autor: Eurípides.
Dirección: Mario Gas.
Intérpretes principales: Gloria Muñoz, Mia Esteve, Ricardo Moya, y hasta 15 actores y actrices más.
Fechas: Del 3 al 6 y del 8 al 13 de julio. 23.00 horas.
Lugar: Teatro Romano de Mérida.
Producción: Cáceres 2016, Centro de Producción del Festival de Mérida y Teatro Español. Estreno en Mérida. A partir del 15 de septiembre y durante un mes, exhibición en el Matadero-Naves del Teatro Español de Madrid.Actor, director, escenógrafo, gestor de teatros, doblador (es la voz de Ben Kingsley y John Malkovich, entre otros)... Mario Gas es el prototipo del hombre humanista, aquel que gustaba de probar todas las artes, pero centrado en el mundo del teatro. Su estrecha relación con el Festival de Mérida ('Salomé' en 1985, 'Golfus de Roma' en 1993 y 'La Orestiada' en 2004 son algunas de sus obras) se engrandece este año con una nueva versión de 'Las Troyanas' de Eurípides.
-Tiene una especial relación con este festival.
-Sí, es evidente. Desde hace muchos años. He participado en muchas facetas. Como director, fundamentalmente, como actor, como productor... Me parece un festival muy potente en un lugar que no voy a descubrir ahora. Todo el complejo del Teatro y el Anfiteatro aporta dos lugares escénicos muy singulares, insólitos y en un estado de conservación fantástico, como pocos lugares hay en la cuenca del Mediterráneo. -De todas esas facetas profesionales, ¿cuál prefiere?
-Yo no prefiero ninguna. Creo que soy actor y director, fundamentalmente, dirijo más que actúo. Pero es verdad que a lo largo de mi trayectoria he gestionado festivales de teatro, he hecho fotografía, iluminación, he gerenciado teatros privados y públicos... La gestión también me interesa. Cuando yo empezaba me tocaron mucho unas palabras significativas de algunos monstruos franceses, como Barrault, que en un libro decía que sólo aquél que pasa por todos los oficios dentro del teatro y es capaz tanto de actuar como de dirigir, gestionar o clavar clavos en un decorado día a día, solamente ése puede ser llamado hombre de teatro. Tal vez esa es una cierta persecución que gravita sobre mí, llegar a la esencia del teatro en casi todas sus facetas.
-Hace tres años pasó por Mérida con 'A Electra no le sienta bien el luto', una obra de Eugene O'Neill. Ahora, con 'Las Troyanas', ¿regresa a lo clásico?
-Cuando hablamos de teatro clásico y grecolatino hablamos de teatro universal de siempre. Ya no solamente las obras de los clásicos griegos y latinos son en la madre absoluta del teatro, sino que a lo largo de los siglos, incluso en el teatro contemporáneo, autores han revisitado esas historias constantemente. Eurípides pertenece a esa gran triada histórica de los creadores de la tragedia griega. Él es de algún modo el fundador del drama, el hombre que descabalga a los dioses en la interferencia de la elaboración del destino entre los seres humanos, que introduce más diálogos, otro actor más, y que acota formalmente la presencia del coro para poner en debate a los seres humanos como causantes de los conflictos. Han pasado 25 siglos, pero o ellos eran muy listos y nosotros muy tontos, o nosotros medimos el tiempo por una vara muy a nuestra imagen y semejanza y el tiempo no es tanto como parece. Lo cierto es que son rabiosamente contemporáneos. Y esta obra es contemporánea, porque habla de los perdedores en cualquier guerra, de guerras fraudulentas, del colectivo de las mujeres, de la sociedad civil que pierde, del cansancio de las bases populares, de las élites, de los que ganan y los que pierden...
-Aunque soporta el paso del tiempo, esta obra se ha representado tantas veces que siempre se busca algo nuevo. ¿Qué será en este caso?
-Lo de buscar algo nuevo por buscar siempre me ha parecido un poco estiloso, no me gusta. Cuando alguien vuelve a montar un texto como este es porque tiene algo que decir y lo ve con una mirada personal, y creo que eso se reflejará. Esa es la gracia del teatro, que la literatura escrita se convierte en teatro cuando cobra vida de carne y hueso con gentes que cada vez son diferentes. En ese aspecto, creo que estas 'Troyanas' será diferente de otras, y el público juzgará.
Vuelta a los clásicos
-Después de varios años de una programación abierta a otras disciplinas artísticas y versiones más contemporáneas, ¿qué le parece el intento del Festival de Mérida de regresar al teatro clásico más puro?
-Están bien las dos opciones. Cerrarse sólo a lo que históricamente es el teatro grecolatino es una opción, pero por qué no abrirse a todo aquello que ha generado. En definitiva, todo el teatro contemporáneo, del siglo XIX o del Siglo de Oro que se ha ido haciendo tomando como referencia a los clásicos tiene también mucha coherencia y contundencia. Y, de algún modo, también es grecolatino. Es verdad que hay muchos festivales en Europa que se ciñen solamente a esta época, pero a mí me parece que está bien ver qué pasa con el diverso tratamiento que muchos autores han hecho de los temas clásicos.
-El Festival de Mérida también recupera con 'Las Troyanas' el impulso a la producción propia. ¿Es importante para ofrecer obras específicas?
-Creo que este festival tiene que estar muy enraizado con la propia tierra y con el elemento artístico que aquí vive y sufre la realidad teatral día a día, y al mismo tiempo proyectarse como un gran festival nacional e internacional, y por tanto salir, favorecer coproducciones, distintas miradas y formas de entender el teatro y los clásicos. Creo que es lo que pretende esta edición, y lo que han pretendido también los últimos directores. Y eso es bueno. En definitiva, al final lo que cuenta es si los espectáculos han salido bien o no. Pero creo que las líneas de los últimos años, y la que este año inicia Paco Suárez, son excelentes.
-¿Un espectáculo no funciona si no hay público?
-Sí, lo que pasa es que tampoco hay que caer en la tiranía de la asistencia. Eso es más una vara de medir de los políticos que no la propia esencia teatral, porque a veces textos y espectáculos muy interesantes no tienen el éxito comercial de montajes más obvios o esquemáticos. Hay una máxima. Todos hacemos teatro para que el teatro sea visto, y hay que salir a la búsqueda del público, pero sin descender nunca del nivel que te planteas cuando haces teatro. Lo importante es la calidad de los espectáculos y la simbiosis con el público, pero no se va a poder llenar los teatros todos los días.