03 d’agost 2009

"Lope de Vega creó una nueva manera de hacer teatro"


www.diariodenavarra.es
25 de juliol de 2009

- Rotundo. Así se manifiesta Rafael Rodríguez al asegurar que el Festival de Teatro Clásico de Olite se ha convertido en una cita ineludible. Y él, con su montaje de Lope de Vega "¿De cuándo acá nos vino?" no ha querido faltar a esta atractiva convocatoria. - "Como obra de teatro no ha tenido mucha vida sobre el escenario, pero ha dado pie a otros textos con mucha más vida escénica" - "No soy de los que piensan que el teatro clásico español está falto de personalidad en sus personajes"


MICHELLE UNZUÉ

PAMPLONA



La figura de Lope de Vega daría para una enciclopedia. Y en este tomo didáctico tendría hueco, merecidamente, una obra que ha caminado por los siglos de puntillas, ensombrecida por la gloria alcanzada por Fuente Ovejuna, El caballero de Olmedoo El perro del hortelano, entre otros muchos ejemplos.

Se trata de una comedia atípica, ¿De cuándo acá nos vino?, que los espectadores del Festival de Teatro Clásico de Olite tendrán la ocasión de juzgar hoy en el escenario de La Cava.

Un sinónimo de calidad como es la Compañía Nacional de Teatro Clásico trae a este certamen uno de los montajes menos conocidos del "fénix de los ingenios", como gustaba llamar a Lope deVega Cervantes. El canario Rafael Rodríguez, que en 2003 fundó la compañía 2RC Teatro Compañía de Repertorio, dirige una comedia trepidante que es un canto al Madrid mestizo del siglo XVII.

¿Lope de Vega es un caramelo para los directores de escena?

(Ríe). Por supuesto, es uno de los grandes autores teatrales. ¿De cuándo acá nos vino? no es el texto más conocido que ha creado, pero en él se ven perfectamente sus señas de identidad.

¿Y en qué se manifiesta la esencia de este autor?

En primer lugar la obra tiene una estructura perfectamente armada, con un ritmo que permite que la función no decaiga y que el espectador mantenga el interés. No veremos al Lope más poético, porque sólo hay un soneto, pero maneja muy bien la comedia: lo que al vulgo, como él decía, más le divierte. Por otra parte están los personajes. Sorprende mucho que una de las protagonistas sea una madre soltera que pelea con su hija por el amor de un soldado, es realmente extraño y deja la comedia servida. Además el verso es atractivo, bello y dinámico, y al combinar todos estos elementos el espectador disfruta mucho.

¿Tener enfrente una pieza menos conocida de este dramaturgo es todo un reto?

Sí, pero también una satisfacción. Es un reto porque nadie lo ha montado y te ves en la tesitura de ser el primero, pero a la vez te permite tener mayor libertad y no estar encorsetado en lo que otros han hecho, respetando tu propia conciencia de lo teatral. Me he sentido con una libertad absoluta, lo que me ha ayudado a que la obra tenga frescura.

¿Las tablas mostrarán una comedia de capa y espada al uso?

Es una comedia de capa y espada sin muchas peleas. Pero es atípica, se encuadra en la época en la que empieza a estructurarse este subgénero y Lope se permite determinadas libertades. Los personajes no son tan prototípicos, y la ciudad como entorno no es un elemento fundamental en la obra. Es una obra de transición y más abierta en su planteamiento.

¿En esta comedia, madre e hija se sacarán los ojos por amor?

(Ríe). Por amor, pasión, sexo, deseo... Sí, hasta llegan a las manos. Todo es un juego de mentiras, los personajes se mienten los unos a los otros. La madre quiere quedarse con el alférez que ha entrado en su casa y le disputa el amor o la posesión a su hija. Como en la vida real, el amor es ciego y por él haces locuras.

¿Y por qué se dice que esta obra es un antecedente del vodevil?

El autor de la versión teatral, Rafael Pérez Sierra, y yo lo hemos reflexionado; vemos que hay determinadas escenas enlazadas con transiciones muy rápidas en las que la acción genera el ritmo de la propia obra. Y esto luego está muy presente en lo que será el vodevil: el dinamismo, la sorpresa, la acción como elemento desencadenante de la comedia...

Este texto ha sido adaptado varias veces, incluso para crear zarzuela. ¿Tan codiciado ha sido?

Es verdad que como obra de teatro no ha tenido mucha vida sobre el escenario, pero ha dado pie a otros textos con mucha más vida escénica, como De fuera vendrá, de Moreto, o la zarzuela El hijo fingido. Con este montaje le hacemos justicia y esperamos que se quede por tiempo en el escenario, porque es una obra muy válida que hace honor al Lope más popular y cercano al público.

¿El Madrid de Lope de Vega respira mestizaje por los cuatro costados?

Sí, es una cuestión que está en el texto y que he querido potenciar. Soy canario, de una tierra que se ha formado como pueblo con influencias de distintas conquistas y hemos creado una cultura de mestizaje. Lope de Vega reflexiona sobre los elementos que durante el imperio venían de fuera, estas influencias van transformando la ciudad y laten bajo el título de la obra. Y he querido transmitirlo fundamentalmente a través del vestuario y de la música, llena de fusión.

¿Lope se sentiría fascinado por el Madrid actual?

Creo que sí, porque Madrid sigue siendo una ciudad cosmopolita y llena de contrastes que enriquecen, y es lo que Lope trató de transmitir en su texto en general.

¿El Festival de Olite va camino de convertirse en cita ineludible para los directores teatrales?

No va camino, ya lo es. Al hablar con el director del Festival coincidíamos en que se ha convertido en un festival de referencia: se nombra y hay deseo de participar en él. Además, a los montajes de prestigio se unen las actividades paralelas que le dan mayor proyección y estabilidad.

¿Cree que soplan buenos vientos para el teatro clásico?

Sí, se va creciendo, hace unos años había menos representaciones. Aumenta el número de compañías que trabajan con más rigurosidad, constancia y permanencia. Creo que no es mala época para las tablas.

¿Cómo acercar el teatro a un adolescente al que le hayan obligado a leer un texto clásico y haya perdido el interés?

La mejor manera de acercar el teatro es mostrándolo. La lectura está bien, pero si se hace de manera obligada se pueden perder las ganas. Viéndolo es como realmente se disfruta, y luego se puede complementar con la lectura del texto.

¿Y la figura de Lope?

El mayor legado de Lope de Vega es haber creado un estilo donde deja atrás lo más renacentista para adentrarse en la cuestión barroca, con la mezcla de los géneros, con el desarrollo de distintos tipos de verso... Su legado es una nueva manera de hacer teatro, más cercana al pueblo, más intensa y atractiva. No soy de los que piensan que el teatro clásico español está falto de personalidad en sus personajes. Se pretende compararlo con Shakespeare, pero hay que saber encontrar esta hondura en los personajes. Lope nos deja un nuevo teatro que llega hasta hoy día, y habría que intentar acercarse a él y valorarlo.