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25 octubre de 2008
El director escénico reflexiona en el edificio Kursaal sobre el proceso de creación de los artistas en general, una conferencia con la que se encarga de clausurar el seminario 'La fuerza de la creación'
D. C. / Algeciras
Salvador Távora, ayer en el edificio Kursaal de Algeciras.
El seminario La fuerza de la creación, de los cursos de otoño de la Universidad de Cádiz en Algeciras, concluyó ayer en el edificio Kursaal con la presencia del dramaturgo Salvador Távora. Fue la única conferencia que se celebró en el marco de este curso, pues la otra ponencia prevista se suspendió. Estaba anunciada la presencia del actor Fernando Tejero, que se cayó del cartel y fue sustituido por Mercedes Hoyos, que tampoco pudo acudir.
Así las cosas Távora fue el único protagonista de la tercera y última jornada del seminario. El invitado dedicó sus palabras a reflexionar sobre cómo es el proceso de creación en el mundo del teatro. Lo hizo pocas horas después de reestrenar en Sevilla la obra Las bacantes, precisamente en un teatro que lleva su nombre, situado en el barrio de Cerro del Águila.
"La creación es muy difícil de explicar. Cuando el arte tiene una posible explicación deja de ser interesante. El arte lo que debe es emocionar", dijo el respetado y prestigioso director escénico.
"El arte de la clasificación es una cosa pequeño burguesa", añadió. "El silencio, la intimidad del creador, es su punto de partida", avanzó.
"La creación -profundizó Távora- no puede ser el resultado de una profesión. La verdadera nace y vive en el reino del arte y a él acceden los que están lejos de conceptos materiales de la vida".
Para el dramaturgo "crear es desnudarse y darse a los demás sin prejuicios".
Salvador Távora ha montado 18 espectáculos desde que comenzó en el mundo del teatro, allá por 1971. Uno de ellos es Las Bacantes, que ahora se ha decidido a volver a llevar a escena y que es la obra que reestrenó el pasado jueves por la noche. La sesión con Távora en el Kursaal incluyó la proyección de algunos de los pasajes de esta representación, que tiene todos los componentes que le han dado fama a Távora, presentado ayer por uno de los coordinadores del seminario de la creación, Jesús Vigorra.
"El deber de todos los artistas es crear una sociedad mejor", consideró el conferenciante. Por contra, "el creador ha muerto muchas veces en la más lamentable de las miserias".
Para Távora, "en el contenido y en la forma se refleja inevitablemente el ser del artista". "El teatro es todo: cuanto tenga capacidad de comunicar y producir emociones", agregó. El ponente también habló de la producción artística en general. "La identidad en el arte es fundamental para la universalidad de la obra", indicó por ejemplo y citó la presencia del flamenco y la del mundo de los toros en su obra.
"A lo que no debe renunciar ningún dramaturgo es a la fidelidad de comunicación con la sociedad de persona a persona, no renunciando al color y a la autenticidad, sin recurrir a la ensalada estética, en esta época en la que está encima la tecnología", expuso.
Sobre la etapa que actualmente viven los creadores, Távora apuntó: "Es un acierto sentirse respaldado por asociaciones autorales. La creación sería hoy otra cosa sin ellas".
El invitado rechazó en más de una ocasión lo que entiende como el concepto pequeño burgués del arte. "Cada cosa se puede sublimar", dijo el director escénico en las tablas de los cursos.
25 octubre de 2008
El director escénico reflexiona en el edificio Kursaal sobre el proceso de creación de los artistas en general, una conferencia con la que se encarga de clausurar el seminario 'La fuerza de la creación'
D. C. / Algeciras
Salvador Távora, ayer en el edificio Kursaal de Algeciras.
El seminario La fuerza de la creación, de los cursos de otoño de la Universidad de Cádiz en Algeciras, concluyó ayer en el edificio Kursaal con la presencia del dramaturgo Salvador Távora. Fue la única conferencia que se celebró en el marco de este curso, pues la otra ponencia prevista se suspendió. Estaba anunciada la presencia del actor Fernando Tejero, que se cayó del cartel y fue sustituido por Mercedes Hoyos, que tampoco pudo acudir.
Así las cosas Távora fue el único protagonista de la tercera y última jornada del seminario. El invitado dedicó sus palabras a reflexionar sobre cómo es el proceso de creación en el mundo del teatro. Lo hizo pocas horas después de reestrenar en Sevilla la obra Las bacantes, precisamente en un teatro que lleva su nombre, situado en el barrio de Cerro del Águila.
"La creación es muy difícil de explicar. Cuando el arte tiene una posible explicación deja de ser interesante. El arte lo que debe es emocionar", dijo el respetado y prestigioso director escénico.
"El arte de la clasificación es una cosa pequeño burguesa", añadió. "El silencio, la intimidad del creador, es su punto de partida", avanzó.
"La creación -profundizó Távora- no puede ser el resultado de una profesión. La verdadera nace y vive en el reino del arte y a él acceden los que están lejos de conceptos materiales de la vida".
Para el dramaturgo "crear es desnudarse y darse a los demás sin prejuicios".
Salvador Távora ha montado 18 espectáculos desde que comenzó en el mundo del teatro, allá por 1971. Uno de ellos es Las Bacantes, que ahora se ha decidido a volver a llevar a escena y que es la obra que reestrenó el pasado jueves por la noche. La sesión con Távora en el Kursaal incluyó la proyección de algunos de los pasajes de esta representación, que tiene todos los componentes que le han dado fama a Távora, presentado ayer por uno de los coordinadores del seminario de la creación, Jesús Vigorra.
"El deber de todos los artistas es crear una sociedad mejor", consideró el conferenciante. Por contra, "el creador ha muerto muchas veces en la más lamentable de las miserias".
Para Távora, "en el contenido y en la forma se refleja inevitablemente el ser del artista". "El teatro es todo: cuanto tenga capacidad de comunicar y producir emociones", agregó. El ponente también habló de la producción artística en general. "La identidad en el arte es fundamental para la universalidad de la obra", indicó por ejemplo y citó la presencia del flamenco y la del mundo de los toros en su obra.
"A lo que no debe renunciar ningún dramaturgo es a la fidelidad de comunicación con la sociedad de persona a persona, no renunciando al color y a la autenticidad, sin recurrir a la ensalada estética, en esta época en la que está encima la tecnología", expuso.
Sobre la etapa que actualmente viven los creadores, Távora apuntó: "Es un acierto sentirse respaldado por asociaciones autorales. La creación sería hoy otra cosa sin ellas".
El invitado rechazó en más de una ocasión lo que entiende como el concepto pequeño burgués del arte. "Cada cosa se puede sublimar", dijo el director escénico en las tablas de los cursos.