06 d’abril 2009

"El teatro crea empleo y potencia la economía"

www.laopiniondegranada.es
1 abril de 2009

EDUARDO TÉBAR


Todavía no se lo creen. La compañía granadina Laví e Bel recibió en la noche del lunes el Premio Max al mejor espectáculo musical por ´Cabaret líquido´, un encargo de la Expo de Zaragoza. La alegría llega después de 16 años de andadura "en el desierto". Tras la resaca, el director del grupo, Emilio Goyanes (Madrid, 1960), reconoce que la Manzana presidirá la chimenea de la oficina del grupo en la calle Ermita.

-¿Se esperaban el galardón?
-A la tercera va la vencida. Era la tercera vez que figurábamos como finalistas. En la misma categoría había espectáculos muy potentes de compañías importantísimas. Ha sido genial.

-Han superado a las propuestas de gigantes como Dagoll Dagom o Tricicle. ¿Qué significa este hito para ustedes?
-Se ve que la gente de la profesión aprecia nuestro trabajo. Eso es muy importante después de muchos años de esfuerzo. A veces no somos conscientes de la cantidad de personas del gremio que nos reconocen. Este premio nos da ánimos, además de la ayuda para que venga más público o para hacer una temporada en Madrid.

-¿Es el broche de tres lustros de trabajo?
- Llevamos 16 años representando espectáculos, con pequeños fracasos que han estado a punto de provocar la desaparición de la compañía. También hemos tenido nuestras satisfacciones. La vida de un grupo de teatro es un largo camino por el desierto. De vez en cuando encuentras un oasis, pero la dinámica general es la de muchos kilómetros de carencias. Pasamos demasiado tiempo elaborando un lenguaje y una manera de expresarlo. Ahora vemos el compendio de todo ese trabajo anterior. Ya no le damos tantas vueltas. Hay menos miedo y más libertad.

-¿Recuerda los primeros segundos después de escuchar el nombre de la compañía?
- Uff... Caco Senante mantuvo un silencio de dos o tres segundos que se hicieron eternos. De repente, dice ´Cabaret líquido´ y miras al que tienes al lado esperando que te confirme que es verdad, que los dos habéis escuchado lo mismo. Lo que sigue es un pelotazo, un subidón. Toda la gente de la compañía, que estaban en el gallinero, subieron al escenario. Una vez allí, sabes que te están viendo el ministro de cultura, directores de cine... Y tienes que decir algo.

-Y es un reconocimiento de los compañeros del gremio. ¿Un plus de credibilidad?
-Todavía no hay una academia de las artes escénicas. En los Premios Max votan técnicos, programadores, actores, directores o empresarios. Agrupan a casi toda la profesión.

-¿Por qué ha funcionado ´Cabaret líquido´?
-Estábamos en la categoría de Mejor Espectáculo Musical. Se trata de una variedad que en España siempre ha entrado de la mano de Broadway y de las producciones que se hacen en Londres o en Estados Unidos, como es el caso de ´Chicago´ o ´La bella y la bestia´. Nosotros proponemos otra cosa, algo cercano al cabaret y que creamos desde cero. Los que votan, valoran esa creatividad.

-La obra nació de un encargo de la Expo de Zaragoza. ¿Les impulsó aquella petición?
-Resultó fundamental. Al fin podemos contar con un presupuesto que no habíamos tenido nunca. Antes, con nueve personas sobre el escenario y dos técnicos, el teatro nos ponía al borde de la bancarrota. En la Expo disponíamos de un número considerable de profesionales. Confiaron en nosotros cuando podían haberlo hecho en una compañía de Madrid o de Barcelona. Con nueve espectáculos a la semana pudimos rodarnos a fondo.

-Usted apeló en la gala a la cultura como generadora de riqueza. ¿Se sienten olvidados?
-En ocasiones, los políticos piensan de una manera muy directa. La crisis tiene una parte de realidad y otra de emoción. La gente deja de consumir y de gastar por miedo, y el miedo es una emoción. Nosotros trabajamos con las emociones, cambiamos el ánimo del espectador. Somos gimnastas de las emociones. Por eso el público sigue asistiendo al teatro a pesar de que no baja el precio de la taquilla. Dentro de todo este marasmo, las personas necesitan otras experiencias. El Teatro Alhambra, con un nivel de programación altísimo, es un motor económico muy potente para el Realejo. Desde ese punto de vista, generamos riqueza. La realidad es muy distinta a la idea que se tiene de la cultura como un lujo subvencionado. Creamos empleo y generamos economía.