la vanguardia
2 de juny de 2006
Jordi Galceran estrena en Sant Cugat su nueva obra, un thriller policiaco
El eje de la obra, que ha dirigido Sergi Belbel, es el secuestro de un niño
SANTIAGO FONDEVILA
El eje de la obra, que ha dirigido Sergi Belbel, es el secuestro de un niño
SANTIAGO FONDEVILA
Barcelona
Mientras el fenómeno Grönholm sigue creciendo día a día, Jordi Galceran preestrenó ayer en el Teatre-Auditori de Sant Cugat su nueva obra, Carnaval, dirigida, como la anterior, por Sergi Belbel, y que se verá en octubre en el Romea. La expectación era lógica y los aplausos finales fueron intensos, sin más. Ni siquiera se cumplió el rito de los tres saludos. Una señora se quejaba a la salida de que en el texto había demasiados tacos. "Nosotros -decía- no hablamos así". Otra cosa, desde luego, es cómo se habla en una comisaría. La de Galceran, tan pulcra como las nuevas instalaciones de los Mossos, nada tiene que ver con lo que era la Jefatura de Via Laietana. donde se supone que transcurre la acción. El autor ha construido un thriller policiaco directo y ágil, en el que se mezcla la cotidianidad de la comisaría con la desaparición del pequeño Pol, de tres años, cuya imagen se cuelga en internet con una bomba y un temporizador que la hará estallar en media hora. Treinta minutos, en los que la policía intentará evitar lo inevitable, elucubrando las más alocadas teorías. Hábil con la estructura, Galceran juega con un doble final que, como él mismo nos decía ayer, puede dejar insatisfechos a algunos espectadores. La inspectora jefa que interpreta Marta Angelat es enérgica y decidida; fue ella quien se llevó los aplausos más contundentes. El policía joven (Roger Casamajor) resulta verborreico y acelerado, mientras que el que interpreta Quimet Pla es todo un gato viejo. Completan el cuadro de personajes una asesora informática (Sílvia Bel), una joven tan moderna que no parece de esta comisaría, y la desesperada madre de Pol (Mar Ulldemolins). Carnaval tiene su origen en una "pequeña encuesta" que Galceran realizó entre amigos y conocidos. Iba dándole la vuelta a un nuevo thriller y les preguntaba: - ¿Qué es lo peor que te puede pasar? La respuesta mayoritaria y sin titubeos era: "Que se me muera un hijo", pero Galceran no se contentaba e insistía: - De acuerdo, pero ¿hay algo aún peor? - Ver morir a ese hijo. Y así empezó a correr Carnaval. Una obra que habla "de la maldad sin sentido", de la maldad sin móvil, sin interés. La maldad que puede estar dentro de tanta gente con la que nos cruzamos en la calle o en el ascensor y que un día, sin motivo ni razón, actúan. Galceran vio anteayer uno de lo ensayos y está satisfecho. Y aparentemente tranquilo, porque hasta hizo la siesta después de comer. El éxito de El mètode Grönholm no influyó en Carnaval, porque esta obra se creó en el compás de espera entre el estreno en elTNCy su posterior aterrizaje en el Poliorama. Galceran no sintió la presión del éxito ni la siente ahora en la medida en que Carnaval, al no ser una comedia, funcionará de otra manera. "Espero que guste y que la gente sufra".
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