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15 agost de 2008
REDACCIÓN
Sonreír y divertirse. Dos palabras que definen la filosofía de vida y de trabajo de Jango Edwards. Este payaso estadounidense es el encargado de impartir los cursos de la Escuela de Teatro de Mérida que comenzaron ayer y que se desarrollarán hasta el domingo día 17.
Los talleres se desarrollarán por la mañana en la Casa de Cultura de Nueva Ciudad; por la tarde, en la calle Santa Eulalia y alrededor, y, por la noche, en el Rincón de los Poetas.
En un mundo lleno de guerras y conflictos donde los problemas afloran por cualquier lugar, Edwards recalca que los «payasos son la esperanza».
El objetivo de este taller de teatro no es aprender nada. El cómico americano afirma que el curso «no enseña nada». Lo que él pretende es que por unos días «la gente recuerde lo que ha olvidado» porque, según él, cuando la gente va cumpliendo años para de divertirse.
El trabajo de payaso es para Jango Edwards «reflejar a la gente». Si la gente es triste, el payaso lo refleja, si las personas están contentas el payaso también lo está. Pero en un mundo como el de hoy donde las prisas lo inundan todo, apenas queda tiempo para sonreír. Por ello, Edwards pide a la gente que por un momento se mire al espejo y sonría. «Sólo un minuto sonriendo y la cara duele», afirma. Pero aunque duela, «la sonrisa es el mejor regalo», dice.
Algunos piensan que sonreír es peligroso y caminan por las calles con la cara seria. Sin embargo, para este cómico hay tomarse «un momento en la vida para sonreír».
Edwards afirma que «todo el mundo nació payaso con libertad, con corazón, con cabeza y con inocencia». Para él, todo lo demás que existe son elementos para controlar. Pero los payasos están al margen, ellos «están fuera de todo y son libres».
15 agost de 2008
REDACCIÓN
Sonreír y divertirse. Dos palabras que definen la filosofía de vida y de trabajo de Jango Edwards. Este payaso estadounidense es el encargado de impartir los cursos de la Escuela de Teatro de Mérida que comenzaron ayer y que se desarrollarán hasta el domingo día 17.
Los talleres se desarrollarán por la mañana en la Casa de Cultura de Nueva Ciudad; por la tarde, en la calle Santa Eulalia y alrededor, y, por la noche, en el Rincón de los Poetas.
En un mundo lleno de guerras y conflictos donde los problemas afloran por cualquier lugar, Edwards recalca que los «payasos son la esperanza».
El objetivo de este taller de teatro no es aprender nada. El cómico americano afirma que el curso «no enseña nada». Lo que él pretende es que por unos días «la gente recuerde lo que ha olvidado» porque, según él, cuando la gente va cumpliendo años para de divertirse.
El trabajo de payaso es para Jango Edwards «reflejar a la gente». Si la gente es triste, el payaso lo refleja, si las personas están contentas el payaso también lo está. Pero en un mundo como el de hoy donde las prisas lo inundan todo, apenas queda tiempo para sonreír. Por ello, Edwards pide a la gente que por un momento se mire al espejo y sonría. «Sólo un minuto sonriendo y la cara duele», afirma. Pero aunque duela, «la sonrisa es el mejor regalo», dice.
Algunos piensan que sonreír es peligroso y caminan por las calles con la cara seria. Sin embargo, para este cómico hay tomarse «un momento en la vida para sonreír».
Edwards afirma que «todo el mundo nació payaso con libertad, con corazón, con cabeza y con inocencia». Para él, todo lo demás que existe son elementos para controlar. Pero los payasos están al margen, ellos «están fuera de todo y son libres».