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1 de març de 2006
Esperan abrir este año Teatro de UPRAunque no ha culminado remodelación
PRIMERA HORA > PANORAMA
miércoles, 1 de marzo de 2006
El trabajo de restauración, construcción y modernización del Teatro de la UPR está todavía en plena efervescencia. (PRIMERA HORA / Ana María Abruña Reyes)
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LAS PUERTAS del Teatro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) finalmente abrirán este año.
Es cierto que este anuncio no debe tener demasiada credibilidad. Año tras año, desde su clausura definitiva en 1999 y parcial en 1995, se ha hablado de reabrir el teatro, inaugurado en 1938. Año tras año, profesores, artistas y estudiantes han reclamado la devolución de un espacio vital, no sólo para la UPR sino para el país.
Pero esta vez parece que se acerca el momento en que el Teatro de la UPR -un espacio casi vedado ya para dos generaciones de universitarios- volverá a ocupar su lugar en la vida cultural de Puerto Rico. Al menos, eso asegura el decano de la Facultad de Humanidades, José Luis Ramos Escobar, y a eso aspira el presidente de la UPR, Antonio García Padilla.
Una visita de PRIMERA HORA ayer confirmó que el trabajo de restauración, construcción y modernización está todavía en plena efervescencia. El arquitecto José Coleman-Davis explicó que están en la tercera fase, que implica "poner a funcionar el teatro". Faltan las butacas, colocar los sistemas de acústica e iluminación, la plataforma elevadiza del foso, terminar los camerinos, los vestíbulos, los baños, el área de confección de vestuario, los almacenes de vestuario y salones de reunión, poner las ventanas nuevas y añadir puertas.
"Ha estado cerrado mucho tiempo. Pudo haber estado abierto antes, pero no hubiera sido en la condiciones óptimas, sin todos los adelantos tecnológicos. Todos estamos deseosos de que abra el teatro", dijo Ramos Escobar, quien fue nombrado presidente y miembro ex officio de la nueva Junta de Gobierno del Teatro.
La Facultad de Humanidades y el Departamento de Drama han tenido un papel importante en las decisiones en torno a la restauración del teatro.
Indicó que la clausura del teatro ha impactado la vida cultural del recinto y, por lo tanto, del país. Lamentó, por ejemplo, que el laureado dramaturgo estadounidense Edward Albee tenga que ofrecer su conferencia en marzo en la Facultad de Estudios Generales. Lamentó que se haya perdido la oportunidad de traer la compañía de teatro catalana Els Joglars porque sólo pueden presentarse en un lugar como el teatro. Por el escenario del teatro de la universidad han pasado el escritor argentino Jorge Luis Borges, el cantante francés Charles Aznavour, el mimo Marcel Marceau y la compañía de danza Polibolus, entre muchos otros.
El escritor Luis Rafael Sánchez recordó aquellos tiempos en su lección magistral con motivo de la celebración del centenario de la universidad: "A los $60 de la matrícula había que añadir los $3.50 que pagaban la tarjeta de actividades, más que una tarjeta de actividades se trataba de un pase al banquete cultural con que semana tras semana la universidad nos agasajaba en las facilidades de su grande y cómodo teatro, ahora en arriendo a la oscuridad y al silencio".
"Los planes son que aquí venga lo mejor de lo mejor. Lo mejor de la ópera, de la danza, conferenciantes de relieve internacional. Se va a preparar un programa anual. Éste es el aula magna que contribuye a la vida cultural del país", mencionó el decano de Humanidades.
Aseguró que el teatro abrirá "a principios del próximo semestre académico" con un concierto comisionado al músico puertorriqueño Ernesto Cordero para guitarra y orquesta sinfónica. Dijo que planifica traer al escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998. Habrá intercambios con otros países y se harán proyecciones de presentaciones para tres años.
Ramos Escobar opinó que los estudiantes deben volver a pagar una cuota de actividades culturales como parte de la matrícula. Este pago, explicó, se eliminó luego de la huelga estudiantil de 1981.
El arquitecto a cargo de la restauración -que ha costado casi $20 millones- explicó que se ha dividido en cuatro fases. En la primera se trabajó la infraestructura, la segunda se concentró en el auditorio, se cambió el plafón, las pasarelas, se restauraron los detalles arquitectónicos y se excavó para acomodar la infraestructura de las tuberías y lo relacionado con la transmisión digital. En la fase tercera y actual se está preparando para que pueda funcionar y en la cuarta se atenderá el exterior.
Se cambiaron completamente los sistemas de iluminación, sonido y tramoya, se incluyó una plataforma elevadiza para el foso y un ascensor. Se hicieron los acomodos para las personas con impedimentos y se instalaron rociadores de agua. En el teatro --cuyo estilo arquitectónico es del renacimiento hispano-- habrá 1,750 butacas, 1,800 cuando se eleve la plataforma del foso.
Se han tratado de conservar y restaurar sus detalles originales y sólo se ha añadido "lo necesario".
"Dentro de su estilo simple, este teatro es único. Le estamos dando una nueva vida", dijo Coleman-Davis.
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