01 d’agost 2008

«La gente es muy cruel cuando espera reirse y no lo consigue»


www.hoy.es
30 de juliol de 2008

El riojano, en su tercera participación en el Festival de Mérida, dice no sentirse encasillado en los papeles cómicos

CELESTINO J. VINAGRE

Pepe Viyuela junto a Pepe Sancho durante la representación. BRÍGIDO Su imagen pública está asociada a la comicidad, a la risa, pero durante la entrevista se pone serio, tanto o más como su formalidad. Es su forma de ser, dicen quienes lo conocen. Es un actor que escribe poesías y está vinculado a Payasos sin Frontera para extender la risa a sitios donde no hay motivos para esbozarla. La tercera participación de Pepe Viyuela en el Festival de Mérida le vuelve a deparar momentos agradables y el aplauso del público.

-Tres años después, otra vez en Mérida, ¿Con qué sensaciones?

-Tengo más nervios ahora que la primera vez que pisé el Teatro Romano. Ahora ya sé a dónde vengo, la responsabilidad que adquieres cuando vienes a Mérida y, a la vez, la dificultad que eso conlleva. Considero al público de Mérida como un público entendido, que quiere ver teatro de verdad. Es una vez al año y es como si el público depositara sobre tí una gran confianza. Por eso, el miedo a defraudar, a no estar a la altura, está presente en cada momento de la representación.

-Al ser una comedia es más fácil para ser digerida por el público. ¿Es también tan fácil para el actor interpretar en este tipo de obra?

-Relativamente. Si no conectas con la gente, una comedia puede convertirse en un desastre para un actor. La gente es muy cruel cuando espera reirse y no lo consigue. Si la gente viene a divertirse, a reirse y no lo hace, sale enfadada porque no se han cubierto sus expectativas. A mí me preocupa eso más que otra cosa y, a la vez que tensión, me motiva más. Evidentemente, los nervios hay que tenderlos pero yo me los llevo a lo positivo.Y si los tengo es porque quiero estar a la altura y tener el respeto que se merece el público.

-¿Qué matiz ha encontrado en su papel de soldado fanfarrón, qué dificultad ha encontrado?

-Dificultades todas porque al ser un personaje tan conocido intentas aportarle algo distinto. A lo mejor es un ejercicio excesivo de vanidad porque el personaje tal y como está no hay que tocarlo pero inevitablemente cada vez que un actor se pone en su piel ese papel se convierte en otra cosa. Una vez que esa dificultad se ha interiorizada, he gozado, tanto en los ensayos como en las funciones. Ver la contradicción constante entre lo que dice y lo que es, el antagonismo entre lo que es y lo que parece me ha hecho sentirme más cómodo cada día que pasa.

-¿Qué significa tener como pareja en el reparto a Pepe Sancho?

-Es un lujo. Un factor positivo que te resuelve muchas cosas y que te acompaña muy bien a la hora de enfrentarte a un personaje como éste. Siempre he sabido valorar a los actores más veteranos por su experiencia. En todas las profesiones la experiencia es algo fantástico pero en la de actor mucho más.

-Inevitablemente unido a lo cómico. ¿no tiene ganas de interpretar ya otro tipo de papeles?

-He interpretado en bastantes ocasiones personajes que no tienen nada que ver con la comedia. Lo que ocurre es que en cine y en televisión han sido menos las veces y como son los medios que más repercusión tienen, pues se conoce menos esa faceta. Hace unos años interpreté un personaje creado por el extremeño Miguel Murillo que tenía tintes de todo tipo y disfruté mucho porque yo, con lo que realmente disfruto, es haciendo teatro. Dicho esto, tengo ganas de hacer algo distinto pero no es algo que lo persiga. Me lo paso muy bien con la comedia y es un género inagotable de aprender, de perfeccionar. Me apetece, por tanto, cambiar, pero no tengo un ansia especial.

-Tanto valor le da a la risa que sigue pidiendo que sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

-Nosotros, en Payasos sin Fronteras, trabajamos con esa idea. Consideramos la risa ese aspecto externo de los seres humanos que nos muestra que somos mínimamente felices. En esos lugares del mundo en los que la risa ha desaparecido es porque se han atacado derechos fundamentales que imposibilita que la gente pueda ser mínimamente feliz. Por eso pedimos a la Unesco que la declare Patrimonio de la Humanidad.

-¿Tiene algo de subversivo la risa? ¿Es un elemento que no le viene bien a cualquier tipo de poder?

-La risa es incómoda para el poder cuando se dirige hacia él. Una sátira bien hecha es más feroz que el mejor de los discursos. A través del humor uno puede desmontar realidades y que se tambalee el poder. De hecho, por eso era tan maltratados los bufones, que, por cierto, eran los que se atrevían a decir cosas que otros no se atrevían a riesgo de su propia vida. El humor es un condimento alquímico que necesita de mucha inteligencia y prudencia porque te puede costar caro.

-Entre el Rómulo que interpretó hace tres años y el soldado de ahora, ¿qué diferencias atisba?

-Rómulo era un personaje inteligente, tenía un objetivo muy claro y, además, era un hombre muy capaz, mientras que este soldado es un negado para todo, no es capaz de salir de la mediocridad que tiene y sólo lo intenta a través de la fanfarronería. Es muy mezquino y egoísta. A los ojos de los demás resulta patético y, además, lo es. Rómulo estaba muy por encima de todo esto e incluso se hacía pasar por tonto. Este 'miles' está bien para saber lo que no hay que llegar a ser.