18 de març 2008

¿Defiende La Fura a los terroristas?




www.laverdad.es/murcia
9 de març de 2008


VIOLENCIA.
Estreno en Molina de Boris Godunov.
G. C. / AGM



Antonio Arco

Obra: Boris Godunov. Texto original: David Plana. Idea original y dirección artística: Álex Ollé. Dirección escénica y dramaturgia: Álex Ollé y David Plana. Compañía: La Fura dels Baus. Intérpretes: Pedro Gutiérrez, Sara Rosa Losilla, Pep Miras, Juan Olivares, Francesca Piñón, Albert Prat, Óscr Rabadán, Fina Rius, Manel Sans. Creación de vídeo: Frank Aleu / Urano. Estreno mundial: en Molina de Segura. Escenario: Teatro Villa de Molina. Representación: Viernes 7 de marzo de 2008. Calificación: Muy interesante.Vayamos al grano: ¿Se posiciona claramente La Fura dels Baus en contra del terrorismo en su último y, a ratos, espléndido montaje Boris Godunov, cuyo estreno mundial ha tenido lugar en el Teatro Villa de Molina? Pues hombre, digamos que: o bien les ha salido el tiro por la culata o, desde luego, que no por igual frente a todo tipo de terrorismo. Y eso, claro, choca; choca y puede estallar(les) en cualquier momento como una potente, inquietante y muy bien trabajada, con la utilización de la última tecnología punta, bomba de relojería escénica; puro teatro generador de sorpresas, momentos emotivos, algún escalofrío, alguna que otra pregunta y, también, puro teatro que no se sabe muy bien lo que pretende: ¿No todos los terrorismos son iguales?, ¿no todos los terroristas son iguales?, ¿no todo acto terrorista está igual de injustificado?, ¿no son del todo justos quienes condenan sin más cualquier asesinato fruto del terror? Ay, ay, ay La Fura, que se le ha ido un pelín o dos de más la mano rizando el rizo.

En Boris Godunov, todos los espectadores que asisten a la función son hechos presos, tomados como rehenes por los miembros de un grupo terrorista defensor de un territorio que está invadido y sometido por las tropas del país donde se encuentra el teatro asaltado en espera de que el Gobierno invasor acepte las condiciones que ponen los terroristas para no hacer saltar a todos por los aires.

La idea de este montaje, ya se sabe, le surgió a Álex Ollé en 2002, año en que el teatro Dubrovka de Moscú fue asaltado por terroristas chechenos y, tres días después, liberado por sorpresa por las fuerzas de seguridad rusas con un saldo de varias docenas de espectadores y terroristas muertos. A partir de ahí, Ollé se propuso la creación de un montaje con el que el espectador se enfrentase, de la forma más real posible, al tremendo miedo contemporáneo de ser víctima de un atentado terrorista. Y el resultado final de su primer impulso creativo es este Boris Godunov de potente factura, ritmo algo decaído, excelente trabajo del creador de videos Frank Aleu, texto claro y sin hallazgo alguno de David Plana, y reivindicación de una de las grandes obras de la literatura rusa, el Boris Godunov de Alexander Pushkin, todo un tratado sobre las perversiones del poder y la ambición desmedida de aquellos a quienes seduce y embrutece.

Y es que, aunque Ollé y Plana manifiesten su total rechazo a la violencia, «sin excepciones de ninguna clase» -antes de la representación del viernes leyeron un comunicado de condena por el asesinato de Isaías Carrasco-, lo cierto es que el montaje de Boris Godunov está plagado de matices, tantos matices que, al final, el líder de los terroristas que han asaltado el teatro, llamado Óscar e interpretado de manera rotundamente magistral por el actor Pedro Gutiérrez, casi termina convertido en un héroe/víctima, en un valiente/comprometido con su pueblo, en un defensor del mal menor para conseguir el bien común de los suyos, en un idealista cuya humanidad no está corrompida, en un claro objeto de reflexión, al modo en que Albert Camus analiza la naturaleza criminal de Calígula, sobre las verdaderas causas del crimen.

Rebelión

Porque lo que sí que está muy clar es la crítica de La Fura al poder político y sus desmanes, porque se pone el acento, con ahínco e incluso poesía, en que no es lo mismo terrorismo que defender el derecho a la rebelión armada cuando un pueblo se ve sometido; porque el nivel de humanidad, de sensibilidad, incluso de generosidad que muestran la mayoría de los terroristas a los que le dan voz en este montaje es tan alto que, por un momento, incluso parece que alguno de ellos se va poner a recitar, dulcemente, una de las hermosas canciones de amor de John Donne justo antes de darnos un beso de buenas noches.