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8 de març de 2008
La veterana actriz, con una trayectoria vinculada a la tragedia y el drama, cambia de registro en 'Hay que purgar a Totó', una farsa conyugal de Feydau
MAXI DE LA PEÑA
Nuria Espert, una de las grandes damas del teatro español, cambia de registro cuando está cerca de cumplir sesenta años de brillante y dilatada trayectoria (debutó con 14 años en la compañía del teatro Romea). Desde que protagonizó la histórica 'Medea', Nuria Espert ha estado vinculada a la tragedia, el drama, el teatro clásico ('Yerma', 'Salomé', 'Las criadas', 'Doña Rosita la soltera'). La actriz catalana, de la que el dramaturgo Josep María de Segarra ya exclamó cuando era una adolescente '¿Aquesta nena té uns collons com un toro!' ha encontrado acomodo en un género, que si bien no es un vodevil clásico, es una farsa conyugal y escatológica escrita a principios del siglo XX por el autor francés Georges Feydau titulada 'Hay que purgar a Totó'. «Lina Morgan tiene que apretarse», dijo con una sonrisa cómplice la Espert.
La actriz nacida en el barrio de Santa Eulalia en 1935, que aclaró que la cómica madrileña «es muy amiga mía, inimitable y única en el mundo», tomó como propia una cita de Laurence Olivier: «No es posible que el actor disfrute con el teatro dramático. Hay una especie de sufrimiento interpretativo y se goza al final, entre los aplausos. En cambio con una comedia divertida, sólo con la risa del público se puede disfrutar del teatro». Nuria Espert irradiaba felicidad y optimismo durante su comparecencia ayer en el Palacio de Festivales, como protagonista de 'Hay que purgar a Totó'. La diva estuvo acompañada por el productor de la gira, el cántabro Juanjo Seoane; los compañeros de reparto del Teatro Español de Madrid, Jordi Bosch, Gonzalo de Castro, Tomás Pozzi, Ana Frau, Carmen Arévalo y Manuel Millán. Junto al elenco de actores compareció el director general de Cultura, Justo Barreda, quien destacó que Nuria Espert «es una veterana del Palacio, y esta vez viene de la mano de la mano de Juanjo Seoane, un amigo de la tierra».
Seoane informó que las entradas estaban agotadas para la función de ayer, viernes, y la de hoy, sábado, en la sala Pereda: «Se podría haber llenado seis veces más este teatro». Seoane indicó que después de las representaciones en el Teatro Español de Madrid, entre el 22 de diciembre y el 27 de enero, «Santander es el comienzo de la gira nacional, habrá un descanso en verano, y continuará en septiembre». El Teatro Concha Espina de Torrelavega acogerá la función los días 22 y 23 de marzo.
Nuria Espert es la persona que ha hecho posible que se escenificara 'Hay que purgar a Totó': «Quería hacer esta obra de Feydau, un dramaturgo francés que fue menospreciado hasta la mitad del pasado siglo XX, pero que después su obra tuvo su reconocimiento y que ahora se presenta en todos los teatros del mundo».
Institución matrimonial
Espert pensó en esta función sobre la farsa de la institución matrimonial, «que no sobre la relación de pareja y el amor. Yo he estado casada felizmente 39 años», apostilló. La actriz aseguró que le apetecía permitirse el lujo de presentar ante el público «esta obra extraordinaria, con un autor magnífico y una compañía de actores extraordinaria. Estoy viviendo uno de los momentos más felices de mi vida». La intérprete catalana dijo en clave de humor que «llevaba sesenta años llorando en tantas tragedias, que tenía ganas de pasármelo bien encima del escenario» y recordó casi a modo de fuente de inspiración un 'gag' de Martes y Trece sobre Isabel Pantoja. «Ya parodiaban a la Pantoja hace casi treinta años».
El director Georges Lavaudant, con el que ya había trabajado en varias obras, se comprometió a estar en Madrid. «Me agarré a él como un paracaídas, pero me recordó que él ya no salía de gira, así que me propuso que nos acompañara como productor a Juanjo Seoane, con quien ya había colaborado en 'Medea' y '¿Quién teme a Virginia Woolf?'», afirmó la protagonista de esta comedia, en la que los orinales tienen un protagonismo muy singular.
Difícil de clasificar
Nuria Espert consideró que 'Hay que purgar a Totó' es una obra difícil de clasificar: «No es un vodevil al uso de enconderse en armarios, de enredos y gazapos. Es puro teatro. Georges Feydeau es un mago que construye una hora y media de teatro de gran altura, dentro de la escuela de los autores transgresores que utilizaban el humor oscuro o luminoso. Lo considero como un tipo de carpintería artesanal que ha desaparecido entre los buenísimos autores contemporáneos. Se ha llegado a un teatro más fragmentado».
Preguntada sobre su autodefinición como 'yo no soy una señora, soy una bestia parda'. Espert respondió que aquella antológica frase se la dedicó a un director general en tiempos de UCD «que me trató con una manifiesta falta de respeto». Este incidente provocó su dimisión en el Centro Dramático Nacional, como se refleja en su biografía 'De aire y fuego'.
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