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10 de març de 2008
"Tienes que darle residencia a los grupos, en la medida en que tengas residencia tienes un aliado allí", comenta Arocha en torno a los espacios culturales (Cheo Pacheco)
"Al llevarnos (Mincultura) a lo privado nos está poniendo como al frente del Estado, como enemigo"
ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Orlando Arocha, director de Teatro del Contrajuego, tenía una misión. Hace dos años sería el director artístico del Festival Internacional de Teatro de Caracas, pero éste fue suspendido. ¿La razón? La presidenta de Fundateneofestival, Carmen Ramia, hace frente a los ataques constantes que recibe el Ateneo de Caracas desde el Ministerio de la Cultura y trata de mantener en pie una institución que ya no cuenta con subsidio estatal. Por otro lado, ni al Estado ni a la empresa privada pare- ce interesarles el importante evento.
Arocha diagnostica una crisis en el sector teatral pero celebra que se haya abierto el diálogo desde el Ministerio de la Cultura, al menos con el Theja.
-¿Le da su voto de confianza al diálogo?
-Eso cómo se puede recibir sino muy bien. Que el ministro (Francisco Sesto) abra el diálogo nos parece excelente, yo voy por el diálogo, yo le doy el voto de confianza al diálogo, toda la gente del sector siempre habla del diálogo, dime quién más acostumbrado al diálogo, a la negociación, a buscar espacios en común, que la gente que trabaja en colectivo.
-Pero parece que ese espíritu colectivo se ha perdido.
-Yo pienso que eso nos lleva a nosotros a revisarnos. Debe quedar claro que nosotros como gremio somos un sector que ya ha tomado conciencia de que tiene que trabajar agrupado, unido, y que tenemos que empezar a decir nuestra palabra. A lo mejor el ministro no nos quiere escuchar, espero que quiera escucharnos algún día. Nada pierde y mucho gana oyendo lo que nosotros tenemos que proponer.
-Él afirma que siempre ha estado abierto al diálogo, que son los artistas los que se "autoexcluyen".
-No sé si hay casos de autoexclusión, yo creo que más bien hay elementos de exclusión. Yo, por ejemplo, me siento -y lo digo sin ningún tipo de resentimiento- como un excluido del Teatro Teresa Carreño. Aquí se montó Los martirios de Colón, que la monté yo la primera vez, se remontó y me llamaron para decirme que se iba a hacer la puesta en escena mía pero con otra mano, que yo no lo iba a hacer, con lo que yo me extrañé y dije que no lo admitía, y prefirieron buscar otro director de escena para que hiciera la producción siendo una producción que estaba joven y vigorosa, yo creo que eso es exclusión. Si hay alguien que se autoexcluya debe haber, pero nosotros estamos por el diálogo y por el trabajo con el público.
-La constante de la actual gestión ha sido crear grandes eventos internacionales e instituciones, y como no hay infraestructura entonces desplazan lo existente. ¿Qué opina al respecto?
-Yo creo que no tiene sentido. Lo que yo he visto en otros países es que el Estado tiene una política de infraestructura y tiene una política de dar esa infraestructura a las agrupaciones para que éstas las hagan vivir. Si hay críticas que hacerle a alguna institución hágalas, pero también hay que criticar la falta de política de infraestructura teatral o del espectáculo que existe en Venezuela, eso nadie lo puede negar. Cuando te dicen que el Theja va a salir del Alberto de Paz y Mateos, ¿qué se va a hacer con esa infraestructura?, ¿nos han comunicado a los hacedores de teatro qué propuestas tenemos?, ¿nos han dicho, queremos hacer esto o lo otro?, ¿el Theja se va pero en tales condiciones? Queda una infraestructura en el aire completamente.
Público versus privado
-El tema de los espacios no me preocupa tanto como el concepto de privado y yo no lo entendí. Si el ministro quiere decir que las agrupaciones teatrales como Contrajuego, Theja, Rajatabla son empresas privadas como Coca-Cola o Bimbo, creo que se equivoca. El Ateneo de Caracas, por ejemplo, es una institución más al servicio de la cultura, no es empresa privada. Al llevarnos a lo privado nos está poniendo como al frente del Estado, como si nosotros fuésemos casi el enemigo. Nosotros somos también el Estado porque si no, ¿quién es el Estado? Somos país, conocemos lo que es trabajar con el colectivo, somos sociedad civil organizada, gente que se ha dedicado al teatro por muchos años con poco subsidio, que hemos creado en colectivo, en comunidad, que sabemos lo que es una cooperativa... Somos instituciones dedicadas al alma, no a hacernos ricos.
-Sesto decía que no era ministro de la Construcción para andar resolviendo los problemas de infraestructura del sector "privado".
-Claro que no es el ministro de la Construcción, pero sí es el Ministerio de la Cultura para tomar en sus manos las riendas de un problema cultural, porque las salas no son cabillas, más cemento, más yeso; una sala es un espacio preparado a los fines de la creación teatral, artística-escénica, y eso le corresponde al Ministerio de la Cultura. Yo no veo al Ministerio de Infraestructura preguntándonos si necesitamos salas, quién hace el diagnóstico, quién hace la política de infraestructura teatral.
-¿Cuál sería su principal crítica al sector?
-Yo creo que la gente del sector teatral es en 90% gente con sensibilidad social, nadie hace teatro sólo para la aristocracia o la oligarquía, todos queremos público y público es todo el que nos acompaña, venga del estrato que venga. Nosotros mismos hemos sido ejemplo de amplitud, en los grupos hay gente de todos los sectores. Creo que al sector lo que le ha faltado es un poco más de organización y combatividad, nosotros no combatimos, estamos empezando a tomar en cuenta eso. Hay que proponer, hablar, porque si no lo hacemos se quedará en un letargo porque el teatro venezolano está en crisis.
- ¿Y qué caracteriza esa crisis?
-La crisis es múltiple, va por la falta de una energía creativa y una autocrítica artística... Por otro lado, hemos sido lanzados a través de un problema económico grave que nos está disminuyendo las posibilidades. Hay que estar claro, si el Estado no acompaña la actividad teatral, ésta se va a superficializar, se va a convertir en un teatro comercial porque no hay manera de sobrevivir, o sea, la empresa privada difícilmente ayuda al teatro a menos que sea un teatro de corte comercial. El "teatro de arte"-entre comillas-, que quiere plantear cosas, tiene que tener libertad de expresión aunque se equivoque, que corra con las consecuencias con su público, y por otro lado, tiene que tener una ayuda como ocurre en Francia, España, México, Argentina, Brasil, Colombia, donde hay un acompañamiento del Estado a las actividades teatrales para trabajar en libertad porque si no, nos vamos a desmoronar.
El Ateneo y el Festival
-¿Qué va a pasar con el Ateneo? Parece que si no lo acaba el Estado, se cae por su propio peso.
-Yo creo que el problema del Ateneo es económico fundamentalmente. Mantener esta infraestructura, este personal, es muy costoso, ya no hay subsidio del Estado, el Ateneo está tratando como gata patas pa'arriba de buscar soluciones, no sé si las va a conseguir. Yo sí creo que el Estado debería colaborar con el Ateneo, no hay por qué atacar al Ateneo y hacerlo desaparecer.
-Los ataques al Ateneo han provocado que el Festival Internacional de Teatro de Caracas se suspenda.
-¿Hay algún venezolano que considere que el hecho de que no se haga el FITC es bueno? Yo no puedo creer que no sea un deseo de todos que se haga ese Festival, porque errores puede haber y críticas pueden hacerse muchas, pero la no existencia de un Festival como éste implica provincializar un país, desconectarlo del quehacer teatral internacional.
-Pero si ni siquiera se ha logrado el Festival Nacional.
-Esa es una deuda, teníamos un Festival Nacional, ¿por qué no apoyar esos dos eventos tan importantes?.. No sé por qué nos hemos quedado callados todos los que nos beneficiamos.
10 de març de 2008
"Tienes que darle residencia a los grupos, en la medida en que tengas residencia tienes un aliado allí", comenta Arocha en torno a los espacios culturales (Cheo Pacheco)
"Al llevarnos (Mincultura) a lo privado nos está poniendo como al frente del Estado, como enemigo"
ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Orlando Arocha, director de Teatro del Contrajuego, tenía una misión. Hace dos años sería el director artístico del Festival Internacional de Teatro de Caracas, pero éste fue suspendido. ¿La razón? La presidenta de Fundateneofestival, Carmen Ramia, hace frente a los ataques constantes que recibe el Ateneo de Caracas desde el Ministerio de la Cultura y trata de mantener en pie una institución que ya no cuenta con subsidio estatal. Por otro lado, ni al Estado ni a la empresa privada pare- ce interesarles el importante evento.
Arocha diagnostica una crisis en el sector teatral pero celebra que se haya abierto el diálogo desde el Ministerio de la Cultura, al menos con el Theja.
-¿Le da su voto de confianza al diálogo?
-Eso cómo se puede recibir sino muy bien. Que el ministro (Francisco Sesto) abra el diálogo nos parece excelente, yo voy por el diálogo, yo le doy el voto de confianza al diálogo, toda la gente del sector siempre habla del diálogo, dime quién más acostumbrado al diálogo, a la negociación, a buscar espacios en común, que la gente que trabaja en colectivo.
-Pero parece que ese espíritu colectivo se ha perdido.
-Yo pienso que eso nos lleva a nosotros a revisarnos. Debe quedar claro que nosotros como gremio somos un sector que ya ha tomado conciencia de que tiene que trabajar agrupado, unido, y que tenemos que empezar a decir nuestra palabra. A lo mejor el ministro no nos quiere escuchar, espero que quiera escucharnos algún día. Nada pierde y mucho gana oyendo lo que nosotros tenemos que proponer.
-Él afirma que siempre ha estado abierto al diálogo, que son los artistas los que se "autoexcluyen".
-No sé si hay casos de autoexclusión, yo creo que más bien hay elementos de exclusión. Yo, por ejemplo, me siento -y lo digo sin ningún tipo de resentimiento- como un excluido del Teatro Teresa Carreño. Aquí se montó Los martirios de Colón, que la monté yo la primera vez, se remontó y me llamaron para decirme que se iba a hacer la puesta en escena mía pero con otra mano, que yo no lo iba a hacer, con lo que yo me extrañé y dije que no lo admitía, y prefirieron buscar otro director de escena para que hiciera la producción siendo una producción que estaba joven y vigorosa, yo creo que eso es exclusión. Si hay alguien que se autoexcluya debe haber, pero nosotros estamos por el diálogo y por el trabajo con el público.
-La constante de la actual gestión ha sido crear grandes eventos internacionales e instituciones, y como no hay infraestructura entonces desplazan lo existente. ¿Qué opina al respecto?
-Yo creo que no tiene sentido. Lo que yo he visto en otros países es que el Estado tiene una política de infraestructura y tiene una política de dar esa infraestructura a las agrupaciones para que éstas las hagan vivir. Si hay críticas que hacerle a alguna institución hágalas, pero también hay que criticar la falta de política de infraestructura teatral o del espectáculo que existe en Venezuela, eso nadie lo puede negar. Cuando te dicen que el Theja va a salir del Alberto de Paz y Mateos, ¿qué se va a hacer con esa infraestructura?, ¿nos han comunicado a los hacedores de teatro qué propuestas tenemos?, ¿nos han dicho, queremos hacer esto o lo otro?, ¿el Theja se va pero en tales condiciones? Queda una infraestructura en el aire completamente.
Público versus privado
-El tema de los espacios no me preocupa tanto como el concepto de privado y yo no lo entendí. Si el ministro quiere decir que las agrupaciones teatrales como Contrajuego, Theja, Rajatabla son empresas privadas como Coca-Cola o Bimbo, creo que se equivoca. El Ateneo de Caracas, por ejemplo, es una institución más al servicio de la cultura, no es empresa privada. Al llevarnos a lo privado nos está poniendo como al frente del Estado, como si nosotros fuésemos casi el enemigo. Nosotros somos también el Estado porque si no, ¿quién es el Estado? Somos país, conocemos lo que es trabajar con el colectivo, somos sociedad civil organizada, gente que se ha dedicado al teatro por muchos años con poco subsidio, que hemos creado en colectivo, en comunidad, que sabemos lo que es una cooperativa... Somos instituciones dedicadas al alma, no a hacernos ricos.
-Sesto decía que no era ministro de la Construcción para andar resolviendo los problemas de infraestructura del sector "privado".
-Claro que no es el ministro de la Construcción, pero sí es el Ministerio de la Cultura para tomar en sus manos las riendas de un problema cultural, porque las salas no son cabillas, más cemento, más yeso; una sala es un espacio preparado a los fines de la creación teatral, artística-escénica, y eso le corresponde al Ministerio de la Cultura. Yo no veo al Ministerio de Infraestructura preguntándonos si necesitamos salas, quién hace el diagnóstico, quién hace la política de infraestructura teatral.
-¿Cuál sería su principal crítica al sector?
-Yo creo que la gente del sector teatral es en 90% gente con sensibilidad social, nadie hace teatro sólo para la aristocracia o la oligarquía, todos queremos público y público es todo el que nos acompaña, venga del estrato que venga. Nosotros mismos hemos sido ejemplo de amplitud, en los grupos hay gente de todos los sectores. Creo que al sector lo que le ha faltado es un poco más de organización y combatividad, nosotros no combatimos, estamos empezando a tomar en cuenta eso. Hay que proponer, hablar, porque si no lo hacemos se quedará en un letargo porque el teatro venezolano está en crisis.
- ¿Y qué caracteriza esa crisis?
-La crisis es múltiple, va por la falta de una energía creativa y una autocrítica artística... Por otro lado, hemos sido lanzados a través de un problema económico grave que nos está disminuyendo las posibilidades. Hay que estar claro, si el Estado no acompaña la actividad teatral, ésta se va a superficializar, se va a convertir en un teatro comercial porque no hay manera de sobrevivir, o sea, la empresa privada difícilmente ayuda al teatro a menos que sea un teatro de corte comercial. El "teatro de arte"-entre comillas-, que quiere plantear cosas, tiene que tener libertad de expresión aunque se equivoque, que corra con las consecuencias con su público, y por otro lado, tiene que tener una ayuda como ocurre en Francia, España, México, Argentina, Brasil, Colombia, donde hay un acompañamiento del Estado a las actividades teatrales para trabajar en libertad porque si no, nos vamos a desmoronar.
El Ateneo y el Festival
-¿Qué va a pasar con el Ateneo? Parece que si no lo acaba el Estado, se cae por su propio peso.
-Yo creo que el problema del Ateneo es económico fundamentalmente. Mantener esta infraestructura, este personal, es muy costoso, ya no hay subsidio del Estado, el Ateneo está tratando como gata patas pa'arriba de buscar soluciones, no sé si las va a conseguir. Yo sí creo que el Estado debería colaborar con el Ateneo, no hay por qué atacar al Ateneo y hacerlo desaparecer.
-Los ataques al Ateneo han provocado que el Festival Internacional de Teatro de Caracas se suspenda.
-¿Hay algún venezolano que considere que el hecho de que no se haga el FITC es bueno? Yo no puedo creer que no sea un deseo de todos que se haga ese Festival, porque errores puede haber y críticas pueden hacerse muchas, pero la no existencia de un Festival como éste implica provincializar un país, desconectarlo del quehacer teatral internacional.
-Pero si ni siquiera se ha logrado el Festival Nacional.
-Esa es una deuda, teníamos un Festival Nacional, ¿por qué no apoyar esos dos eventos tan importantes?.. No sé por qué nos hemos quedado callados todos los que nos beneficiamos.
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