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20 de maig de 2006
Arantxa Palacios
Almagro es una joya situada en el Campo de Calatrava, en plena provincia de Ciudad Real. Sus dos caras sorprenden al visitante. Durante la mayor parte del año es un típico pueblo de La Mancha, donde sus casas solariegas permanecen ajenas al paso del tiempo. En verano se transforma. Se convierte en un pueblo bullicioso y acogedor donde se vive prácticamente en la calle. El culpable de este cambio es el Festival de Teatro Clásico, que año tras año convierte a Almagro en un importante centro dramático.
Quevedo, Lope de Vega o Calderón de la Barca parecen unos habitantes más de este pequeño pueblo. La historia de Almagro está íntimamente ligada al teatro y a su antiguo Corral de Comedias. Durante el mes de julio tiene lugar el Festival Internacional de Teatro Clásico, una de las principales fuentes de ingreso de Almagro. Su plaza se transforma en un centro de reunión, se llena de estudiantes, investigadores y turistas que vienen de todos los rincones del mundo para poner en común sus conocimientos. Además de las obras de teatro, este festival también cuenta con seminarios y cursos.
Cuando el bullicio desaparece, queda el Almagro manchego, declarado Conjunto Histórico-Artístico y aspirante a Ciudad Patrimonio de la Humanidad. En el siglo XIII, la Orden de Calatrava la eligió como residencia y centro para sus instituciones. Centurias más tarde, los Fugger, banqueros de Carlos V, también instalaron allí sus oficinas para gestionar los ingresos de las cercanas minas de Almadén. Estos impulsos convirtieron a Almagro en una rica villa monumental donde los edificios religiosos, la arquitectura civil y las casas tradicionales se suceden a lo largo de su perímetro.
Una gran plaza mayor de forma rectangular da la bienvenida. En su origen fue una plaza de armas, aunque se privatizó para dedicarla al comercio. Está formada por soportales con columnas toscazas que soportan dos galerías abiertas al exterior. En ella, tabernas de todo tipo abren sus puertas al picoteo. A este espacio tiene salida el espectacular Corral de Comedias, la principal atracción de Almagro. Declarado Monumento Nacional, se trata del único teatro de España que conserva la estructura original del siglo XVII.
El recinto fue levantado como mesón-casa de comedias, ya que tenía ambas funciones. Un patio de 300 metros sirve de patio de butacas. Está rodeado de 54 pies rectos de madera de color almagre en la que se apoyan piedras para conservarlas de la humedad. En algunas épocas del año, se puede visitar los entresijos de este teatro, que todos los veranos levanta el telón para su festival, con el que consigue trasladar al espectador a otra época. Como complemento, el Museo Nacional del Teatro también es otra pequeña joya por su contenido. Retratos de actores, trajes, maquinaria o bocetos de escenografías cubren las salas de este lugar.
La iglesia de San Agustín, declarado Bien de Interés Cultural, es una de las principales obras religiosas de Almagro. Antiguamente, tenía un convento anexionado, aunque tras un período de abandono se cayó. La Iglesia de la Madre de Dios, el Convento de Santa Catalina –actual Parador de Turismo-, el Convento de la Encarnación, el de la Asunción de Calatrava o la Iglesia de San Bartolomé rompen a veces el silencio con sus sonaras campanas.
Las casas y palacios de diversas épocas bañan sus calles. Algunas muestran el esplendor de alguna familia noble, mientras que otras son simples casas solariegas con sus tradicionales patios, una costumbre traída de los árabes para apaciguar el calor. Sin salir de la plaza mayor, se encuentra la Casa del Mayorazgo de los Molina y la de los Rosales. En la calle de las Nieves, hay otros dos ejemplos de arquitectura del siglo XVI, las portadas de los Wessel y la de los Xedler. Cerca le siguen el Palacio de los Medrano, el de los Condes de Valdeparaíso o el de los Fúcares, un antiguo almacén de mercurio y grano. Lo mejor es perderse por sus blanquecinas calles para descubrir estos pequeños tesoros.
Por otro lado, son estos vestigios del pasado los que han inspirado a Pedro Almodóvar. El cineasta manchego, nacido en una localidad de la zona, eligió algunas calles y casas de Almagro para rodar algunas de las escenas de Volver, su último filme. Durante esos días el escenario principal fueron dos casas típicas manchegas, ‘la casa de Agustina’ y ‘la casa de tía Paula’, en cuyo interior y patios se ha desarrollado gran parte de las escenas.
Como localidad netamente turística, Almagro cuenta con una amplia oferta gastronómica y hotelera. Por un lado, se pueden saborear platos típicos manchegos como las migas, las gachas, el pisto, la caldereta de cordero o sus famosas berenjenas. Por otro, ofrece la posibilidad de dormir en un convento del siglo XVII, en un palacio renacentista, en una casa solariega o en un moderno hotel.
Hoja de Ruta
Cómo llegar: Desde Madrid, tomar la carretera de Andalucía (A4) hasta el kilómetro 176 (salida Almagro-Manzanares). Proseguir unos 30 kilómetros por la CM-4124.
Dónde dormir: Parador Nacional de Turismo, La Casa del Rector, Hotel Retiro del Maestre
Dónde comer: El Corregidor, Las Nieves y el Parador Nacional de Turismo
Más información: http://www.ciudad-almagro.com/
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