24 de maig 2006

El menú japonés de Dagoll Dagom

la razon digital
19 de maig de 2006

La compañía llega al Albéniz con «El Mikado», reestreno de la famosa opereta cómicaEn 1885, Londres vivió una revolución con esta locura oriental. Dagoll Dagom le dio su toque en 1986. Ahora vuelven Ko-Ko, Nanki-Poo, Yum-Yum y sus enredos musicalesMiguel Ayanz
Prohibido flirtear, ligar o tontear, bajo pena de muerte. Al que incumpla esta norma... se le cortará la cabeza. No, no es la última ocurrencia del ministerio de Sanidad, tras la campaña anti-tabaco, en su afán por una vida más aséptica. Es la decisión de El Mikado, o sea, el emperador de Japón, en la más célebre de las tramas de un tándem creativo que, allá por 1885, puso el Londres victoriano patas arriba y se convirtió en un clásico de la cultura popular anglosajona. De todas las operetas cómicas creadas por W. S. Gilbert (autor del libreto) y Arthur Sullivan (música), esta niponería fue la llamada a habitar un lugar especial en la memoria sentimental inglesa. La compañía catalana Dagoll Dagom tuvo un gran éxito en 1985 con este texto, que pasó por el Teatro Monumental de Madrid. Veinte años después, Joan Lluís Bozzo, uno de los miembros originales de la agrupación, vuelve a aquel montaje. Fuera de España, la opereta ha sido llevada cientos de veces a la escena –en los años 60 Groucho Marx fue Ko-Ko, el verdugo–, se han hecho películas y producciones para televisión, e incluso es referente en numerosas otras escenas (en «Carros de fuego», el protagonista conoce a su amada mientras ésta actúa en una función de «El Mikado»). Explica el director que «en la cultura anglosajona, “El Mikado” sigue vivo, se representa en las escuelas, todo el mundo canta las canciones, incluso aunque no sepan de dónde vienen». Toni Viñals es Nanki-Poo, el hijo del Mikado (al que da vida Josep Ferrer), y uno de los afectados por su decisión, pues está enamorado de Yum-Yum (Dulcinea Juárez), y tendrá que huir de la corte para no perder la cabeza a manos de Ko-Ko (Josep maria Gimeno), o para no caer en los brazos –más bien las garras– de la anciana Katisha, una vieja libidinosa. A su vez, su amada también es perseguida por Pooh-Bah, el funcionario corrupto que ha logrado ocupar todos los puestos de la corte... Así, hasta doce actores. «El Mikado ha prohibido todo tipo flirteo o escarceo amoroso entre sus súbditos bajo pena de muerte. A partir de ahí se enredan las cosas y la gente sigue flirteando todo lo que puede», explica Bozzo sobre esta pieza en la que se pueden adivinar las claves de la comedia dell’ arte, de óperas como «El barbero de Sevilla» y «Don Pasquale» y del teatro kabuki japonés.
vicios e hipocresías
«La puesta en escena es muy simple, graciosa y colorista, con unas tarimas y unos tatamis, poco más», cuenta el director. La música, occidental, aunque con guiños a oriente, inspiró a Puccini para «Turandot». Irónica, la opereta dejaba al aire los vicios e hipocresías de la Inglaterra victoriana del momento, convertida en una crítica mordaz. Aunque, asegura Bozzo, «como toda opereta, hay referencias a la actualidad. Aquí, el verdugo canta una canción en la que dice la lista de los que va a ejecutar en breve, y ahí nosotros hemos incluido mucha gente que todo el mundo puede reconocer».
cuándo: 24 de mayo-18 de junio. 20:30 h. Miércoles y jueves, 20:30 h. Viernes y sábados, 19:00 y 22:30 h. Domingos, 19.00 h. dónde: T. Gran Vía. C/ Gran Vía, 66, Madrid. cuánto: de 20 a40 euros. Tlf: 91 541 55 69.