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18 de maig de 2006
Teatro de los Manantiales presenta del hasta el 21 de mayo Com a pedres, una creación de Pau Pons, Joan Collado y Jesús Muñoz que indaga en el mundo de la infancia, una mirada al pasado y también un viaje al futuro, con un especial sentido del humor que provoca la risa y la emoción a través de tres personajes con los que el espectador se sentirá fácilmente identificado. Un espectáculo altamente recomendable que ya ha agotado las entradas para las funciones del jueves y el viernes.
Com a pedres es un espectáculo que parte de la necesidad de conjugar diversos lenguajes: el del audiovisual, el del texto y el del cuerpo del actor.Desde que los miembros de la compañía El Pont Flotant decidieron unirse como grupo de trabajo siempre han perseguido un objetivo común en todas sus propuestas teatrales: la investigación y búsqueda de un lenguaje propio. Com a pedres es el resultado de un proceso de investigación sobre el tiempo, sobre los recuerdos, sobre como transmitir esos recuerdos en escena, sobre cómo evocar un pasado y un futuro desde el presente. Encontrar, al fin y al cabo, nuevas formas de comunicación con el espectador en cada una de sus creaciones.
Los miembros de Pont Flotant señalan tres razones fundamentales del porqué de este último trabajo: “la necesidad del grupo de refugiarse en su sala de trabajo para recuperar el espíritu de de investigación, del espacio laboratorio, fuera de presiones y condicionamientos para la creación; la necesidad de reflexionar sobre temas que nos obsesionan por el momento personal de cada uno de nosotros; y, la tercera , que es al fin y al cabo, el resultado de las dos dos primeras y, seguramente la más importante: disfrutar haciendo teatro.
Com a pedres está dirigida a un público general que podrá ver en el espacio escénico un revulsivo, un espejo en que verá reflejada la imagen de la sociedad en que vivimos y que, a menudo, aceptamos sin plantearnos más preguntas. Un público que se reconocerá en todas las situaciones y ninguna de ellas le resultará ajena.
El espectáculo comienza con un juego temporal: los actores avanzan y retroceden, se quedan en stop, aceleran o ralentizan sus movimientos. Después se presentan a sí mismos y evocan un momento de su infancia. A través de proyecciones audiovisuales vemos fragmentos de su pasado. Acto seguido, un niño espera en un portal abrazado a su pelota. Aquí es donde comienza el juego: las peleas, jugar a ser mayores, el aburrimiento de no saber a qué jugar, querer volar como Superman, ser el primero en las carreras y aguantar horas y horas dentro de la piscina en verano. La salida de la piscina los convierte en el adulto actual exponiendo al público sus preocupaciones: ¿qué recuerdo tenemos del pasado? ¿por qué no podemos hacer las cosas más despacio? ¿Cómo podemos aprovechar más el tiempo que se nos vas?
Después de esto una nueva sorpresa: el público es invitado al cumpleaños de uno de los actores, el primero de una cadena de cumpleaños que nos llevan en un viaje imparable hacia un futuro donde se ve la vida pasar que se encuentra de frente con la muerte. Un mensaje que contrasta con el optimismo expresado en forma de epílogo con el que se cierra la función.
Milan Kundera, Paul Auster, Eduardo Punset o Alejandro Jodorovski han sido algunos de los autores que han inspirado a sus creadores. El tema de los recuerdos, el paso del tiempo, la búsqueda de la felicidad, lo íntimo, de lo que no es voz, de los sueños.
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