12 de maig 2006

Algeciras necesita ya su teatro

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7 de maig de 2006

Algeciras necesita ya su teatro
EL otro día llamaba poderosamente mi atención la lectura de una información elaborada por la sección de Algeciras en la que se denunciaba la existencia de numerosos proyectos de obras anunciados para la ciudad cuyos plazos de ejecución están siendo incumplidos por parte de las distintas administraciones.
Pero, quizás, de toda esta relación de obras pendientes de realización, la que más me inquietó fue la relativa a la rehabilitación del teatro Florida, recinto que lleva ya mucho tiempo inactivo, porque Algeciras no sólo no está sobrada de espacios culturales adecuados, sino que me atrevo a afirmar que es ampliamente deficitaria en este apartado en comparación con otras ciudades de su misma población, y ello lógicamente repercute de forma negativa en su programación de actividades.
Resulta impresentable que una localidad como ésta no vaya a disponer de un solo teatro durante aproximadamente tres años, ya que a los dos años y medio previstos para la reconstrucción del inmueble habrá que añadir ahora el retraso de tres meses que ya lleva su derribo.
Espero que la situación no desemboque en la que se vivió en La Línea a principios de la década de los noventa, cuando la deplorable falta de interés y clamorosa irresponsabilidad gestora de la administración autonómica socialista hizo que se paralizara la terminación del teatro municipal La Velada –convertido durante años en la sala multimierdas del PSOE, como acertadamente la definió una pintada escrita en su fachada–, que sirvió durante mucho de tiempo de estercolero y cobijo de toxicómanos hasta que el tesón del concejal del PP Luis Núñez le llevó después de 1995 a buscar las vías de financiación necesarias para acabar su construcción y ponerlo en funcionamiento.
En Algeciras sucede ahora como entonces en La Línea: el Ayuntamiento, ante la falta de un teatro municipal, se ve obligado a alquilar escenarios como el del salón de actos de la Escuela de Artes y Oficios –en la ciudad vecina era el del colegio salesiano o el del cine Imperial o simplemente se optaba por instalar una carpa– para poder celebrar las actividades culturales y festivas.
Siempre he dicho que uno de los parámetros que demuestran la vitalidad y la pujanza de una sociedad, al margen de los sectores económicos, es precisamente su oferta lúdica y cultural. Algeciras lleva ya mucho tiempo estancada, con una programación muy por debajo de lo que la demanda de su población requiere y necesita. Tampoco este año, en que se conmemora el primer centenario de la Conferencia y de la Junta de Obras del Puerto, habrá algo excepcional. No obstante, el primer paso que hay que dar es precisamente el de contar con un recinto adecuado, en aforo y escenario.
Hay ayuntamientos que se equivocan porque entienden la inversión en cultura como un gasto superfluo. Grave error que a la larga termina pasando factura.