
Antonio Castro
Fotografías: Antonio Castro
Han pasado seis años desde que el musical 'Mamma mía!' se estrenó en el teatro Lope de Vega. La producción española está batiendo records y en el breve retorno a Madrid –ahora en el Coliseum- aumentará notablemente sus cifras. Es el montaje ideal para llevar al teatro a un espectador que nunca antes haya pisado uno.
'Mamma mía!' responde a lo que internacionalmente entendemos por “musical”. Tiene una historia sencilla, en la que se intercalan con bastante lógica los temas musicales, una escenografía multifuncional, cambios de vestuario, cuerpo de baile e iluminación apabullante. Que este año las apuestas más destacadas del género sean esta producción y la nueva de Los Miserables, nos hace pensar que algo empieza a fallar. Y es que el público, que paga una entrada cara, quiere a cambio auténtico espectáculo. Por eso no defrauda Mamma mía! Es un aparato de relojería impecable. Todo funciona en escena con precisión, las transiciones son perfectas, la iluminación es espectacular y la música de Abba está en la memoria de todo el público.
La producción no se ha resentido por los seis años de vida. Permanecen, del reparto original, Nina, Nando González y Marta Valverde. Para el reestreno se suman nombres habituales del musical madrileño, como David Castedo, y Alex Casademunt, uno de los descubrimientos de Operación Triunfo. Quien se lleva el gato al agua es la Valverde, auténtica bomba escénica. Ya triunfó en el lejano estreno, pero cambió de escenario para intervenir en Cabaret, donde nos dejó con la boca abierta con un extraordinario cambio de registro. Ahora, como la amiga desvergonzada, se queda con el público desde su primera aparición. Le sigue Rita Barber, como la tercera amiga, con una comicidad sin complejos. Nina logra el momento de mayor emoción –quizá el único- cuando canta Todo al ganador.
Y es que, reconociendo su perfección escénica, se echa en falta un poco más de emoción, de tensión dramática. Aunque al público no le importa. Sobre todo cuando aparece una coda, remedando la estética ABBA, que tiene a los espectadores en pie cantado a gritos los viejos temas del conjunto sueco.
Se anuncian sólo tres meses de representaciones. Seguramente serán pocos. En tiempos de crisis y tensión social, el publico lo que busca en un teatro es diversión. Y Mamma mía! se la da.
FONT
WWW.MADRIDIARIO.ES
9 DE SETEMBRE DE 2010